Botellita de Jerez, con su canción El Guacarrock de la Malinche del álbum Naco es Chido (1998), ofrece una crítica al malinchismo y una celebración de la cultura popular mexicana. La rola, disponible en este video, propone un axioma poderoso: si lo mexicano es naco y lo mexicano es valioso, entonces todo lo naco es valioso. Este artículo analiza la letra, el origen y la evolución del término “naco” como insulto, su relevancia atemporal a través de los años (1900, 1950, 1975, 2000).
El origen y la evolución del término “naco”
La palabra “naco” tiene raíces profundas en la historia mexicana. Según el Diccionario de Mexicanismos de Francisco J. Santamaría (1959), “naco” proviene del náhuatl naconetl, que significa “indio” o “persona de origen humilde”. Originalmente, era un término neutro usado en el México colonial para referirse a los indígenas o mestizos de clase baja. Sin embargo, durante el siglo XX, especialmente a partir de los años 40 y 50, “naco” se volvió peyorativo en el contexto urbano, particularmente en la Ciudad de México. Se usaba para describir a personas percibidas como vulgares, de mal gusto o de clase baja, asociadas con modales rústicos, ropa barata o tradiciones populares.
Este cambio refleja las dinámicas de clase y racismo internalizado en México. Como señala Octavio Paz en El laberinto de la soledad (1950), el mexicano tiende a rechazar su identidad indígena o mestiza para aspirar a una modernidad asociada con lo europeo o estadounidense (p. 87). Llamar a alguien “naco” era una forma de marcar distancia social, de decir “tú no eres como yo, el moderno”. En la cultura pop, personajes como El Pirruris, creado por Luis de Alba en los años 70, satirizan esta actitud. El Pirruris, un fresa presumido que desprecia a los “nacos”, representa el malinchismo que Botellita critica (ver video). La palabra, aunque aún ofensiva para algunos en 2025, ha sido resignificada por movimientos culturales como el de Botellita, que la reivindican como símbolo de orgullo.
Análisis de la letra: Una crítica al malinchismo
La letra de El Guacarrock de la Malinche es un manifiesto contra el desprecio por lo mexicano. Vamos a desglosarla:
- “Chulada de maíz prieto / Cuanta pena a mí me das / ¿Qué te apena ser morena? / Triste güera oxigenada”
Este verso critica a quienes rechazan su identidad mestiza o indígena por una apariencia “europea”. En 2025, esto se ve en quienes usan filtros para aclarar su piel en redes sociales o prefieren marcas extranjeras sobre productos locales. Es una negación de la “raza de bronce” que Botellita celebra. - “Ya cambiaste el molcajete / Por licuadora de broche”
Aquí se señala el abandono de tradiciones por lo moderno. El molcajete, símbolo de la cocina mexicana, es reemplazado por una licuadora, que representa la globalización. En el México actual, esto es como preferir comida rápida a los antojitos de un mercado. - “Pinche Malinche, lo Cortés no quita lo Cuauhtémoc”
El coro es una crítica directa al malinchismo, usando a La Malinche como metáfora de quienes prefieren lo extranjero. La frase “lo Cortés no quita lo Cuauhtémoc” sugiere que no hay que renunciar a la identidad mexicana (Cuauhtémoc) por lo foráneo (Cortés). En 2025, esto aplica a quienes priorizan productos importados sobre artesanías locales. - “Yo soy de aquí, no soy de allá / Tú ni de acá ni de allá / Ni pichas, ni cachas, ni dejas batear”
Este verso, con su tono albureado, se burla de quienes, al imitar lo extranjero, pierden su identidad. Es la alienación que describe Karl Marx: un desarraigo de la propia esencia (1844, p. 112). Piensa en alguien que habla spanglish para sonar sofisticado, pero no encaja ni en México ni en el extranjero. - “Con mi cara de nagual / De nopal sin rasurar / Nariz de chile relleno / Toy orgulloso, que conste / Yo soy la raza de bronce”
Aquí está el orgullo por lo mexicano: el nagual, el nopal, la raza de bronce. Es una afirmación de autenticidad, como diría Martin Heidegger: ser fiel a uno mismo (1927, p. 186). En 2025, esto es el equivalente a presumir tu comida callejera o tu camiseta de mercado. - “Si lo mexicano es naco y lo mexicano es chido / Entonces verdad de Dios, todo lo naco es chido”
El axioma central es una defensa de la cultura popular. Lo “naco” (mercados, cumbia, albur) no es inferior, sino valioso. Es una resistencia contra la jerarquía cultural que desprecia lo popular, como explica Pierre Bourdieu (1979, p. 56).
¿Es atemporal la crítica de la canción?
La crítica al malinchismo y la celebración de lo “naco” han sido relevantes en distintos momentos de la historia mexicana. Veamos cómo se manifiesta en 1900, 1950, 1975 y 2000:
- 1900 (Porfiriato): Durante el régimen de Porfirio Díaz, la élite mexicana idolatraba la cultura europea, especialmente la francesa. Las clases altas adoptaban modas parisinas y despreciaban lo indígena o mestizo, considerado “bárbaro”. José Vasconcelos, en La raza cósmica (1925), critica esta negación de lo mexicano (p. 23). Si existiera la rola en 1900, habría sido un grito contra las élites que preferían ópera francesa a corridos mexicanos.
- 1950 (Milagro mexicano): En la posguerra, México abrazó la modernización y la influencia estadounidense. La clase media aspiraba a electrodomésticos gringos y despreciaba lo “rústico”. Películas como Nosotros los pobres (1948) de Ismael Rodríguez muestran a los “nacos” como héroes populares, pero también reflejan el desprecio de las élites. La crítica de Botellita habría resonado con los que defendían los barrios populares frente a la urbanización.
- 1975 (Crisis económica y auge cultural): En los 70, México vivía tensiones entre lo tradicional y lo moderno. La cultura popular, como el cine de ficheras o personajes como El Pirruris, satirizaba la brecha entre fresas y nacos. La rola habría sido un himno para los movimientos contraculturales que defendían la identidad mexicana frente a la invasión cultural de EU.
- 2000 (Globalización y NAFTA): Con el TLCAN, México se abrió al mundo, pero también enfrentó una avalancha de productos y modas extranjeras. Los centros comerciales reemplazaban mercados, y lo “naco” seguía siendo un insulto para muchos. Botellita, en este contexto, fue un faro de resistencia, celebrando el tianguis y la cumbia mientras los fresas soñaban con ser gringos.
En 2025, la canción sigue vigente. La gentrificación, las redes sociales que promueven estándares globales y el consumismo hacen que el malinchismo persista. La rola nos recuerda que el orgullo por lo mexicano es atemporal.
Conclusión
El Guacarrock de la Malinche es más que una canción; es una filosofía que desafía el malinchismo y celebra lo “naco” como esencia de lo mexicano. El término “naco”, nacido como un descriptor neutro, se volvió peyorativo por las dinámicas de clase, pero Botellita lo reivindica como sinónimo de orgullo. Su crítica es atemporal, desde el Porfiriato hasta el México globalizado de 2025. “Chidonomics” captura esta idea: lo “naco” no solo es chido, sino que es una fuerza cultural y económica que nos define. Como decía Samuel Ramos, “el mexicano debe afirmarse a sí mismo” (1934, p. 45). Así que, la próxima vez que alguien llame “naco” a tu vocho o tus tacos, recuérdales: lo Cortés no quita lo Cuauhtémoc.
Referencias
- Bourdieu, P. (1979). La distinción: Criterio y bases sociales del gusto. Taurus.
- Foucault, M. (1984). Historia de la sexualidad: La inquietud de sí. Siglo XXI.
- Heidegger, M. (1927). Ser y tiempo. Fondo de Cultura Económica.
- Marx, K. (1844). Manuscritos económicos y filosóficos. Siglo XXI.
- Paz, O. (1950). El laberinto de la soledad. Fondo de Cultura Económica.
- Ramos, S. (1934). El perfil del hombre y la cultura en México. Espasa-Calpe.
- Santamaría, F. J. (1959). Diccionario de Mexicanismos. Porrúa.
- Vasconcelos, J. (1925). La raza cósmica. Espasa-Calpe.

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