10 mitos sobre la Independencia de México que la historia moderna ha desmentido

La Independencia de México es una de esas historias que todos creemos conocer: héroes valientes, batallas épicas y un pueblo unido contra la opresión. Pero, ¿y si te digo que mucho de lo que aprendimos en la escuela no es del todo cierto? Gracias a investigaciones recientes, basadas en cartas, diarios y documentos de la época, la historiografía moderna ha tirado por la borda varios relatos que dábamos por sentados. Aquí van diez mitos sobre la Independencia que han sido desmentidos, con un toque menos solemne y más de curiosidad por entender qué pasó de verdad. ¡Prepárate para sorprenderte!

1. El Grito de Dolores fue un llamado épico por la independencia

Todos imaginamos a Miguel Hidalgo subido en un balcón, gritando “¡Viva México!” mientras la multitud enloquece. La realidad es menos de película. Según historiadores como Alfredo Ávila, Hidalgo no buscaba la independencia total, sino una reforma para apoyar al rey Fernando VII contra los franceses que ocupaban España. El “grito” no fue un discurso patriótico bien redactado, sino una arenga improvisada para movilizar campesinos con promesas de justicia. Ni siquiera hay registros de sus palabras exactas. Más que un momento fundacional, fue un arranque caótico que nadie esperaba que cambiara la historia.

2. Solo los criollos querían la Independencia

La idea de que la Independencia fue cosa de criollos ricos hartos de los españoles es un clásico. Pero el movimiento fue mucho más diverso. Estudios de Eric Van Young muestran que indígenas, mestizos y afrodescendientes fueron la fuerza detrás de las rebeliones. Para ellos, no se trataba de crear una nación, sino de pelear contra abusos locales, como impuestos injustos o el robo de tierras. Los criollos a menudo se la pasaban tratando de controlar a estas multitudes, que tenían sus propios planes y no siempre seguían el guion.

3. La lucha fue un esfuerzo unificado de principio a fin

Nos enseñaron que la Independencia fue un camino recto desde el Grito hasta 1821. Nada más lejos de la verdad. Después de que ejecutaron a Hidalgo en 1811, el movimiento se deshizo en pedazos. José María Morelos intentó poner orden, pero su muerte en 1815 dejó a los insurgentes en guerrilla sin rumbo claro. Virginia Guedea, historiadora, explica que la Independencia fue un rompecabezas de luchas regionales que, al final, se juntaron casi por accidente gracias a un pacto político. Nada de una revolución perfectamente planeada.

4. Fue una guerra de mexicanos contra españoles

La narrativa de “mexicanos buenos vs. españoles malos” es súper simplista. En realidad, muchos novohispanos, incluidos criollos y mestizos, defendían al virreinato, mientras que algunos españoles apoyaban la insurgencia. La lealtad dependía de intereses, no de raza. El ejército realista, liderado por tipos como Félix María Calleja, estaba lleno de locales. Como dicen los historiadores modernos, esto fue más una guerra civil que un choque entre naciones. Olvídate de bandos claros.

5. Hidalgo fue el genio estratega de la Independencia

Hidalgo es el “Padre de la Patria”, pero no era precisamente un maestro del ajedrez político. Sus decisiones, como dejar que saquearan Guanajuato, espantaron a posibles aliados y desataron el descontrol. Christon Archer, historiador, lo pinta más como un líder carismático que como un estratega. Sin su chispa, la rebelión no habría arrancado, pero idealizarlo ignora sus errores y el trabajo de otros, como Morelos o Vicente Guerrero, que dieron dirección al movimiento.

6. La Independencia se ganó peleando

Creemos que la Independencia fue puro combate heroico, pero el final fue más de escritorio que de campo de batalla. En 1821, Agustín de Iturbide, un exrealista, armó el Plan de Iguala, que unió a insurgentes y conservadores con promesas de religión, independencia y unidad. Ese acuerdo convenció a las élites de soltar a España sin necesidad de más sangre. Timothy Anna, historiador, dice que fue una jugada política, no militar, lo que selló el trato. La revolución social que muchos esperaban quedó en pausa.

7. La Independencia cambió la vida de todos

Pensamos que, al lograr la Independencia, México se transformó en un lugar más justo. ¡Ojalá! La verdad es que, para la mayoría —indígenas, campesinos—, todo siguió igual. Las desigualdades, el poder de la Iglesia y la economía colonial se mantuvieron. Bárbara Tenenbaum, historiadora, explica que el México independiente heredó los mismos problemas de la Nueva España, lo que llevó a décadas de caos político. La Independencia fue más un cambio de bandera que una revolución social.

8. Los insurgentes soñaban con una democracia

Nos gusta imaginar que Hidalgo y compañía querían una república democrática al estilo estadounidense. Pero no. La mayoría de los líderes apuntaban a una monarquía, como lo dejó claro el Plan de Iguala, que buscaba un rey europeo. Aunque Morelos habló de abolir la esclavitud y reducir desigualdades, las ideas democráticas modernas no eran el motor del movimiento. Jaime Rodríguez O., historiador, dice que los insurgentes estaban más cerca del absolutismo ilustrado que de la Revolución Francesa.

9. Las mujeres no tuvieron un papel importante

La historia oficial pone a Hidalgo, Morelos e Iturbide en el centro, pero las mujeres fueron clave. Josefa Ortiz de Domínguez, “La Corregidora”, no solo conspiró, sino que organizó redes de comunicación. Estudios de María Herrerías rescatan a mujeres anónimas que fueron espías, mensajeras o hasta combatientes. La Independencia no fue solo cosa de hombres con bigote; las mujeres arriesgaron todo, aunque sus nombres rara vez aparecen en los libros de texto.

10. Todos celebraron la Independencia en 1821

Imagina que México entero festejó con mariachis cuando se firmó la Independencia. Nope. Muchos novohispanos estaban preocupados por el futuro, temiendo inestabilidad o pérdida de privilegios. La economía estaba en ruinas, y no todos confiaban en el nuevo gobierno. Nettie Lee Benson, historiadora, documenta que en algunas regiones la Independencia se recibió con dudas. Solo con el tiempo, el gobierno mexicano creó el relato heroico que hoy celebramos cada 15 de septiembre.

Conclusión: Una historia más rica de lo que pensábamos

Desmontar estos mitos no le quita grandeza a la Independencia, al contrario, la hace más humana y compleja. Fue un proceso lleno de contradicciones, con héroes imperfectos, alianzas inesperadas y un pueblo que, a su manera, cambió el rumbo de la historia. Si quieres saber más, checa las fuentes abajo y déjanos tus comentarios. ¿Qué otro mito crees que deberíamos explorar?

Fuentes


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