Sistema Estadístico Mexicano: Retos y Soluciones

Este artículo analiza el sistema estadístico mexicano, liderado por el INEGI y el Banco de México (Banxico), un referente en América Latina que enfrenta retos críticos. Se exploran las cuentas nacionales y la balanza de pagos, la posición de México en el Índice de Desempeño Estadístico (SPI), fortalezas, debilidades, y los riesgos de politización por Morena, con un enfoque en los nombramientos en las Juntas de Gobierno. También se proponen estrategias complementarias para fortalecer el sistema, con autonomía presupuestal y beneficios económicos claros.

Los cimientos del sistema: cuentas nacionales y balanza de pagos

Los sistemas estadísticos nacionales son el cerebro detrás de los datos que guían la economía, desde el PIB hasta el comercio internacional. Dos pilares fundamentales son las cuentas nacionales y la balanza de pagos, que muestran cómo funciona el país por dentro y con el mundo.

Las cuentas nacionales miden el Producto Interno Bruto (PIB), el consumo y la inversión. En la mayoría de los países, los institutos de estadística las producen, siguiendo el Sistema de Cuentas Nacionales de la ONU. En México, el INEGI calcula el PIB con encuestas, censos y registros administrativos. Excepciones incluyen a Estados Unidos, donde la Bureau of Economic Analysis (BEA) se encarga, y países del Caribe, donde los ministerios de economía asumen esta tarea por falta de institutos independientes.

La balanza de pagos registra transacciones internacionales, como exportaciones, importaciones y remesas. Los bancos centrales, con acceso a datos financieros, la elaboran, siguiendo el Manual de Balanza de Pagos del FMI. En México, Banxico produce estas estadísticas. Excepciones son Canadá, donde Statistics Canada colabora con el banco central, y la Unión Europea, donde Eurostat armoniza datos. La coordinación entre INEGI y Banxico asegura datos consistentes, un sello de calidad.

México en la élite estadística: comparación con Chile y Colombia

México brilla en América Latina, con el INEGI, autónomo desde 2008, como motor de un sistema robusto. El Índice de Desempeño Estadístico (SPI) del Banco Mundial evalúa cinco dimensiones: disponibilidad de datos, servicios, fuentes, calidad y gobernanza, con puntajes de 0 a 100. En 2023, México obtuvo 84, superando a Chile (82), fuerte en digitalización pero débil en cobertura rural, y Colombia (80), destacada en accesibilidad pero rezagada en gobernanza. Desde 2010 (78), México avanzó a 85 en 2020, pero los recortes de 2025 estabilizaron su puntaje, lejos de Canadá (92) o Suecia (90).

Globalmente, Canadá (Statistics Canada), Alemania (Destatis), el Reino Unido (Office for National Statistics), Australia, Estados Unidos, Japón, Suecia, Corea del Sur y Francia lideran por su precisión y autonomía. México compite, pero enfrenta limitaciones presupuestales y políticas.

Fortalezas y grietas del sistema mexicano

El sistema mexicano tiene fortalezas sólidas. La autonomía del INEGI lo protege de presiones políticas, mientras que su cobertura abarca censos, encuestas de empleo, seguridad y comercio exterior. Cumple el Special Data Dissemination Standard (SDDS) del FMI, garantizando transparencia. La confianza ciudadana impulsa la participación en encuestas, y el Sistema Nacional de Información Estadística y Geográfica coordina datos de otras dependencias.

Sin embargo, los recortes son un obstáculo. En 2025, el INEGI solicitó 17.2 mil millones de pesos, pero el Presupuesto de Egresos (DOF, 29/11/2024) asignó 12.245 mil millones, un recorte del 29%. La Encuesta Intercensal 2025, vital para datos demográficos y estimada en 5.8 mil millones, estuvo en riesgo, pero el DOF del 6/05/2025 confirmó su realización, financiada mediante reasignaciones dentro del presupuesto, sin fondos adicionales, es decir, en perjuicio de otros proyectos estadísticos. Otros retos incluyen la recolección en áreas rurales, limitada por inseguridad, una digitalización rezagada, y la dependencia de registros administrativos inconsistentes para estadísticas como salud.

La sombra de Morena: riesgos de politización

La dominancia de Morena tras 2024 plantea riesgos de politización para el INEGI y Banxico. Subordinar el INEGI a Hacienda, manipular datos de pobreza o crecimiento, o magnificar el efecto de proyectos como el Tren Maya en las estadísticas nacionales, podrían erosionar la credibilidad. Para Banxico, la interferencia en la política monetaria o la balanza de pagos arriesga la confianza de los mercados. El caso de Argentina (2007-2015), donde la manipulación del INDEC colapsó la confianza, es una advertencia. Allianz Trade (2025) señala que la centralización de Morena eleva los riesgos institucionales.

La Junta de Gobierno del INEGI tiene cinco miembros, cuatro nombrados bajo Morena: Graciela Márquez Colín (presidenta, 2022), Adrián Franco Barrios (2019), Arturo Blancas Espejo (2022) y Mauricio Márquez Corona (2024). Paloma Merodio (2017) fue designada bajo el PRI. En Banxico, los cinco miembros fueron nombrados durante la administración de Morena: Victoria Rodríguez Ceja (gobernadora, 2022), Omar Mejía (2021), Galia Borja (2020), Jonathan Heath (2019) y José Gabriel Cuadra García (2025).

Críticas en El Economista (2023-2024) y Forbes México (2022) cuestionan la independencia de figuras como Márquez Colín, exsecretaria de AMLO, y Rodríguez Ceja, vista como afín al Ejecutivo. El nombramiento de Cuadra, aunque técnicamente calificado, refuerza las preocupaciones por el control total de Morena en Banxico, avivando temores de presiones políticas.

Estrategias para blindar y potenciar el sistema

Se proponen dos estrategias complementarias para proteger y fortalecer el sistema, con autonomía presupuestal y beneficios económicos. La segunda se basa en la primera, y su estado se verifica según los informes operativos del INEGI (2023-2024).

Estrategia 1: Blindar la autonomía técnica y presupuestal

Una campaña de sensibilización que movilice a la sociedad civil, académicos y empresas para defender la independencia del INEGI, con alianzas con el FMI y la OCDE. Reformas a la Ley del Sistema Nacional de Información Estadística y Geográfica permitirían al INEGI proponer su presupuesto al Congreso, sin pasar por Hacienda, y establecer un fondo plurianual ligado al 0.1% del PIB (unos 33 mil millones anuales). Reportes anuales de autonomía reforzarían la transparencia.

  • Costo: 50 millones de pesos al año (0.4% del presupuesto del INEGI de 12.245 mil millones).
  • Beneficios económicos: Datos confiables optimizarían la planeación pública, reduciendo ineficiencias (5% del gasto federal, unos 400 mil millones anuales, según IMCO). La credibilidad evitaría crisis de confianza, como la de Argentina (pérdidas del 10% del PIB).
  • Estado: No está en marcha, según los informes del INEGI.

Estrategia 2: Modernización digital como complemento

Con la autonomía asegurada, se invertiría en digitalización: 50,000 tabletas, una plataforma de datos en tiempo real, capacitación para 5,000 encuestadores y 100 centros rurales. La misma reforma legal garantizaría fondos estables para tecnología. Los informes del INEGI muestran avances parciales, con herramientas digitales en encuestas como la Encuesta Mensual de Opinión Empresarial (EMOE), pero no a la escala propuesta.

  • Costo: 2,000 millones iniciales (16.4% del presupuesto) + 500 millones anuales (4.1%).
  • Beneficios económicos: La digitalización ahorraría 10-15% en costos operativos (hasta 1,800 millones anuales, según Statistics Canada) y permitiría más encuestas. Datos precisos optimizarían el gasto público (3% del presupuesto federal, unos 240 mil millones, según el Banco Mundial) y apoyarían sectores como manufactura (20% del PIB).
  • Estado: Parcialmente en marcha, pero no a la escala propuesta.

Conclusión: un sistema en la cuerda floja

El sistema estadístico mexicano, con INEGI y Banxico, supera a Chile y Colombia en el SPI, gracias a su autonomía y estándares globales. Sin embargo, el recorte de 5,000 millones en 2025 y los nombramientos de Morena —cuatro en el INEGI y cinco en Banxico— amenazan su independencia. La Encuesta Intercensal 2025, asegurada mediante reasignaciones, es un alivio pero cuyo costo se verá reflejado en otros productos estadísticos, además de que la inestabilidad persiste. Las estrategias de autonomía y digitalización prometen ahorros y mejor planeación, pero requieren acción urgente. Sin ellas, México podría perder su ventaja estadística.

Comparte tus opiniones en los comentarios y difunde este artículo para seguir el debate. ¡Hasta el próximo post!

Fuentes


Descubre más desde Chidonomics

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Comments

Deja un comentario