En 1884, Friedrich Engels publicó El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado, una obra clave del materialismo histórico que explora cómo la familia, la propiedad privada y el Estado surgen de las condiciones materiales de producción. Apoyándose en los estudios antropológicos de Lewis H. Morgan y las teorías de Karl Marx, Engels argumenta que las estructuras sociales evolucionan con los sistemas económicos, desde el igualitarismo del comunismo primitivo hasta las jerarquías de las sociedades de clases.
Resumen de la obra
Engels traza la evolución de la familia, la propiedad y el Estado como productos del desarrollo económico. En el «comunismo primitivo», las primeras sociedades carecían de propiedad privada o instituciones estatales. Organizadas en clanes matrilineales, compartían recursos colectivamente, promoviendo la igualdad. Con la agricultura y la ganadería surgieron excedentes, dando lugar a la propiedad privada y transformando la familia hacia sistemas patrilineales para controlar la herencia. Engels sostiene que la monogamia no nació del amor, sino para asegurar la descendencia masculina y consolidar la riqueza, afianzando la subordinación de las mujeres. Las desigualdades de propiedad intensificaron las divisiones de clase, requiriendo el Estado, descrito por Engels como un mecanismo para proteger los intereses de la clase dominante frente a conflictos irreconciliables. Vincula la opresión femenina a la propiedad privada, destacando que las mujeres, centrales en las sociedades comunales, fueron relegadas bajo el patriarcado. Engels imagina un futuro comunista sin clases, donde el Estado se disuelve y las familias, libres de las ataduras de la propiedad, adoptan la igualdad. Mezcla de análisis histórico y manifiesto político, la obra aboga por abolir la propiedad privada para erradicar la opresión de clase y género.
Crítica
El enfoque materialista de Engels, que ve las instituciones sociales como reflejos de las condiciones económicas, ofrece una lente poderosa para analizar el poder en el capitalismo actual. Su vinculación de la propiedad privada con la opresión femenina fue pionera, inspirando críticas feministas de la desigualdad sistémica. La síntesis accesible de antropología e historia hace que sus ideas sean digeribles, invitando a explorar el marxismo. Sin embargo, su dependencia de los estudios obsoletos de Morgan, que plantean una transición universal del matriarcado al patriarcado, carece de rigor frente a la antropología moderna, que revela una diversidad de estructuras familiares prehistóricas. Su determinismo económico ignora el peso de narrativas culturales, como mitos religiosos o tradiciones orales, que moldean los lazos sociales más allá de la producción. La idealización del comunismo primitivo pasa por alto conflictos o jerarquías en sociedades tempranas, simplificando la realidad para fines ideológicos. Engels se inclina por visiones utópicas sin pasos prácticos para desmantelar el Estado, dejando a los lectores sin una guía clara. Su enfoque eurocéntrico margina historias no occidentales de familia y poder, limitando su alcance global.
Relevancia en el siglo XXI
Las ideas de Engels resuenan en los desafíos de 2025. Su visión del Estado como herramienta de la clase dominante ilumina la desigualdad de riqueza: el 1% más rico posee más de la mitad de la riqueza global, y políticas como exenciones fiscales para corporaciones priorizan a las élites, reflejando el rol del Estado que Engels critica. La conexión entre propiedad y familia explica las crisis de vivienda en ciudades como Londres o San Francisco, donde costos prohibitivos perpetúan brechas generacionales, moldeando quién puede formar familias estables. Su análisis de la opresión femenina sigue vigente: las mujeres ganan 82 centavos por cada dólar masculino, y el trabajo doméstico no remunerado, valuado en 10.8 billones de dólares anuales, recae mayormente en ellas, evocando el modelo patriarcal de Engels. Sin embargo, el marco requiere ajustes. La economía digital, con plataformas como Uber o Airbnb, genera nuevas formas de propiedad (datos, algoritmos) que concentran riqueza sin propiedad tradicional, desafiando su esquema. Las ideas de Engels sobre la familia pueden aplicarse a estructuras no tradicionales —matrimonios del mismo sexo, familias elegidas—, pero su visión binaria del género no abarca la fluidez actual. Su ideal de una sociedad sin Estado inspira redes de ayuda mutua que proveen cuidado comunitario, pero su falta de propuestas prácticas limita su escalabilidad. Combinar su materialismo con perspectivas interseccionales, que incluyan raza, sexualidad y economías globales, es clave para su aplicación hoy.
Perspectivas contemporáneas
La economía feminista, como en Who Pays for the Kids? (1994) de Nancy Folbre y Social Reproduction Theory (2017) de Tithi Bhattacharya, amplía a Engels al centrarse en el trabajo reproductivo —cuidado, tareas domésticas— que sostiene el capitalismo sin remuneración. A diferencia de su énfasis en la producción, estas autoras muestran cómo el trabajo femenino no pago subsidia economías, evidente en la falta de políticas de cuidado infantil. Silvia Federici, en Caliban and the Witch (2004), conecta la opresión femenina con el capitalismo mediante la clausura de los comunes y las cazas de brujas, ofreciendo una narrativa concreta frente a las generalizaciones de Engels. La antropología moderna, como The Dawn of Everything (2021) de David Graeber y David Wengrow, cuestiona su evolución lineal, mostrando sociedades prehistóricas que alternaban entre igualdad y jerarquía, sugiriendo una organización humana menos predeterminada. Gerda Lerner, en The Creation of Patriarchy (1986), argumenta que el patriarcado surgió por mecanismos culturales y legales, no solo económicos, enriqueciendo el análisis de género. The Social Origins of Private Property (1996) de John C. Harrison usa datos arqueológicos para explorar sistemas de propiedad diversos, contrastando con las simplificaciones de Engels. Saskia Sassen, en Territory, Authority, Rights (2006), describe un mundo donde corporaciones transnacionales erosionan la soberanía estatal, desafiando el modelo local de Engels. Andreas Malm, en Fossil Capital (2016), vincula el capitalismo con la crisis climática, añadiendo una dimensión ecológica ausente en Engels, crucial para entender la explotación actual.
Conclusión
El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado de Engels es una guía provocadora para entender cómo la economía da forma a la sociedad, desde los lazos familiares hasta el poder estatal. Su crítica a la opresión de clase y género dialoga con las desigualdades actuales, pero sus fuentes obsoletas, determinismo y vacíos utópicos exigen una lectura crítica. Perspectivas feministas, antropológicas, globales y ecológicas —de Folbre a Malm— dan profundidad a sus ideas, abordando complejidades como la propiedad digital, las familias no tradicionales y el cambio climático. La visión de Engels de un mundo sin opresión sigue siendo una chispa, pero su materialismo debe anclarse en las realidades interconectadas de 2025 para brillar.
Fuentes
- Engels, F. (1884). El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado. Texto completo en Marxists.org.
- Folbre, N. (1994). Who Pays for the Kids? Routledge. Resumen en Taylor & Francis.
- Bhattacharya, T. (Ed.). (2017). Social Reproduction Theory. Pluto Press. Reseña en Verso Books.
- Federici, S. (2004). Caliban and the Witch. Autonomedia. Extracto en Verso Books.
- Graeber, D., & Wengrow, D. (2021). The Dawn of Everything. Farrar, Straus and Giroux. Reseña en The Guardian.
- Lerner, G. (1986). The Creation of Patriarchy. Oxford University Press. Resumen en Google Books.
- Harrison, J. C. (1996). The Social Origins of Private Property. Reseña en JSTOR.
- Sassen, S. (2006). Territory, Authority, Rights. Princeton University Press. Resumen en Princeton University Press.
- Malm, A. (2016). Fossil Capital. Verso Books. Reseña en New Left Review.

Deja un comentario