Revolución Económica en Guyana: Un Viaje desde el Pasado y Lecciones Globales

Guyana Antes del Petróleo: Un País Fragmentado

Antes del descubrimiento de petróleo en 2015, Guyana era una de las naciones más pobres de América Latina, con un PIB per cápita de apenas 4,280 dólares en 2014. Su economía dependía de la agricultura, como la caña de azúcar y el arroz, y de la minería de oro, diamantes y bauxita, que generaban cerca del 30% del PIB. El crecimiento económico, que promediaba un 3% anual, estaba limitado por una deuda externa heredada tras la independencia del Reino Unido en 1966. La infraestructura era deficiente, con caminos rurales en mal estado y acceso limitado a electricidad, mientras que la pobreza afectaba al 36.1% de la población en 2006.

La sociedad guyanesa estaba profundamente dividida por líneas étnicas: 39.8% de origen indio, 30% africano, 10.5% indígena (principalmente arawak y caribes) y una minoría de ascendencia mixta o europea. Las tensiones entre indo-guyaneses y afro-guyaneses eran comunes, y las comunidades indígenas, marginadas en áreas remotas, tenían acceso limitado a educación y salud. Aunque la educación era gratuita, su calidad era baja, con una tasa de alfabetización del 88.5% en 2015. La emigración de jóvenes en busca de oportunidades drenaba el capital humano.

Políticamente, Guyana enfrentaba inestabilidad. En las décadas de 1970 y 1980, el Partido Nacional del Pueblo (PNP), liderado por Forbes Burnham, adoptó políticas socialistas, nacionalizando industrias y restringiendo libertades. Las elecciones eran cuestionadas por fraude, y la política reflejaba divisiones étnicas: el PNP representaba a los afro-guyaneses, mientras que el Partido Progresista del Pueblo (PPP) atraía a los indo-guyaneses. La corrupción era endémica, con Guyana en posiciones bajas en índices de gobernanza.

Culturalmente, Guyana era un mosaico de influencias indias, africanas, indígenas y británicas, pero las divisiones étnicas impedían una identidad nacional unificada. La música calipso y el cricket eran puntos de unión, aunque la producción cultural se concentraba en Georgetown. Religiosamente, el cristianismo dominaba (63%), seguido por el hinduismo (24.8%) y el islam (6.8%). Las comunidades indígenas practicaban religiones animistas, a menudo sincretizadas con el cristianismo. Las tensiones religiosas eran mínimas, pero las afiliaciones étnico-religiosas reforzaban las divisiones sociales.

Guyana Hoy: El Auge Petrolero y Sus Transformaciones

El descubrimiento de 11,000 millones de barriles de petróleo en el Esequibo en 2015, liderado por ExxonMobil, transformó Guyana en la economía de mayor crecimiento mundial, con un PIB que creció un 19.9% en 2021 y proyecciones de 25.4% para 2025. En 2024, el PIB per cápita alcanzó los 29,841 dólares, superando a países como Brasil. El petróleo representa más del 60% del PIB, con una producción de 645,000 barriles diarios y proyecciones de 1.2 millones para 2030. El gobierno de Irfaan Ali ha invertido en carreteras, puertos y programas sociales, como transferencias de 2,000 dólares por hogar, y creó un fondo soberano inspirado en Noruega, aunque enfrenta críticas por falta de transparencia.

Socialmente, la pobreza urbana ha disminuido, pero el 39.8% de la población rural vive con menos de 5 dólares al día. La desigualdad persiste, con élites indo-guyanesas y urbanas captando más beneficios, lo que alimenta tensiones étnicas. La educación recibe más fondos, pero su calidad sigue siendo baja, y la emigración de profesionales continúa. Políticamente, el gobierno de Ali promueve políticas pro-mercado, pero enfrenta acusaciones de autoritarismo y favoritismo étnico. La oposición denuncia irregularidades electorales, y la corrupción sigue siendo un desafío, con Guyana en el puesto 87 del Índice de Percepción de Corrupción. La disputa con Venezuela por el Esequibo añade tensión geopolítica.

El auge ha impulsado el turismo y la proyección cultural de Georgetown, con la diáspora regresando y aportando influencias globales. Sin embargo, las divisiones étnicas limitan una narrativa nacional unificada. Religiosamente, las instituciones se han fortalecido con donaciones, pero las divisiones étnicas persisten, y la religión no ha superado estas brechas.

Lecciones de la Historia: Comparaciones Internacionales

La experiencia de otros países ofrece lecciones cruciales para Guyana. Venezuela, durante su auge petrolero en los 1970 y 1980, vio cómo la corrupción y la falta de diversificación llevaron a una crisis de hiperinflación y pobreza. Guyana, más dependiente del petróleo, debe diversificar hacia agricultura sostenible, turismo y tecnología para evitar esta “maldición de los recursos naturales”. Nigeria, en su boom de los 1970, no redujo la pobreza ni las tensiones étnicas, lo que subraya la necesidad de políticas inclusivas en Guyana para beneficiar a indo-guyaneses, afro-guyaneses e indígenas por igual.

Angola, tras su auge petrolero en los 2000, sufrió por corrupción y falta de transparencia, un riesgo para Guyana, que necesita instituciones fuertes y auditorías independientes para su fondo soberano. Los países del Golfo, como Qatar, lograron riqueza petrolera, pero a costa de un impacto ambiental significativo. Guyana, comprometida con reducir emisiones, debe invertir en energías renovables para proteger su biodiversidad. México, en su “administración de la abundancia” de los 1970, colapsó en 1982 por endeudamiento y corrupción, lo que advierte a Guyana sobre la importancia de disciplina fiscal y diversificación.

En contraste, los tigres asiáticos, como Corea del Sur y Singapur, transformaron sus economías en los 1960 y 1970 mediante educación y tecnología, ofreciendo un modelo para Guyana. Invertir en capital humano y fomentar la innovación puede reducir la dependencia petrolera y posicionar al país en la economía global.

Desafíos y Oportunidades para un Futuro Sostenible

La dependencia del petróleo amenaza a Guyana con la “enfermedad holandesa”, debilitando sectores como la agricultura, mientras las tensiones étnicas podrían intensificarse si la riqueza no se distribuye equitativamente. La debilidad institucional y la corrupción, junto con el impacto ambiental de la explotación petrolera, son desafíos urgentes. Sin embargo, Guyana tiene ventajas: su población pequeña (826,353) facilita la distribución de beneficios, y el fondo soberano es un paso hacia la estabilidad fiscal. Su posición en CARICOM y la experiencia de ExxonMobil ofrecen oportunidades de colaboración y desarrollo técnico.

Para aprovechar estas ventajas, Guyana debe diversificar su economía, fortalecer instituciones con transparencia, promover inclusión social y priorizar la sostenibilidad ambiental. Aprender de los errores de Venezuela, México y Nigeria, y emular el éxito de Corea del Sur, será clave para transformar este auge en un desarrollo duradero.

Conclusión: ¿Milagro o Espejismo?

De un pasado de pobreza y división, Guyana ha emergido como una potencia petrolera, pero su futuro depende de las decisiones actuales. La riqueza petrolera ofrece una oportunidad única, pero los riesgos de desigualdad, corrupción y dependencia son reales. Con lecciones claras de la historia y una población pequeña, Guyana puede forjar un modelo de desarrollo sostenible, siempre que equilibre ambición con prudencia.

Fuentes

Banco Mundial: PIB per cápita
Wikipedia: Economía de Guyana
CIA World Factbook: Guyana
UNESCO: Educación en Guyana
BBC News: Perfil de Guyana
Transparencia Internacional: Corrupción
Britannica: Cultura Guyana
Bloomberg Línea: Milagro económico
Reuters: Producción petrolera
DW: Milagro Guyana
BBC Mundo: Auge Guyana
Al Jazeera: Esequibo
FMI: Oportunidades Perdidas
Banco Mundial: Exportaciones
FMI: Enfermedad holandesa
World Bank: Corea y Singapur


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