Política ficción – La reunión en el sótano de Cobián

Disclaimer: La siguiente narrativa es una recreación ficticia creada con fines de entretenimiento, basada en el artículo de Código Magenta y el contexto político. Los diálogos y detalles no reflejan hechos confirmados, ya que no existen registros oficiales del contenido exacto de la reunión entre Claudia Sheinbaum y Andrés Manuel López Obrador. Cualquier mención a eventos, personas o acusaciones es puramente especulativa.

Escena: Sótano del Palacio de Cobián, Secretaría de Gobernación, Ciudad de México. 12 de mayo de 2025, 9:30 a.m.

El estacionamiento subterráneo es un laberinto de sombras, con goteras resonando como un metrónomo en el silencio opresivo. Una camioneta Suburban con vidrios polarizados está escondida en una esquina, custodiada por guardias que se mantienen a distancia, sus figuras apenas discernibles. Dentro, la presidenta Claudia Sheinbaum y el ex presidente Andrés Manuel López Obrador están sentados en los asientos traseros. La atmósfera es un polvorín, cada palabra un paso en un campo minado. Una lámpara parpadeante proyecta sombras que bailan sobre sus rostros, reflejando la lucha por el poder.

Andrés Manuel López Obrador (AMLO): (con tono cortante, inclinándose hacia ella) … Mira, Claudia, yo pedí este encuentro porque ya no aguanto más los jueguitos. (pausa, ojos encendidos) Los gringos con su “Lista Marco”… Audomaro, Ricardo, Adán… ¡hasta mis hijos, Claudia! (golpea el reposabrazos) … No voy a dejar que los yanquis nos pisoteen. Tú tienes que decidir: o estás con nosotros, o estás con ellos. (baja la voz, amenazante) Porque no creas que me voy a quedar callado.

Claudia Sheinbaum (CS): (con voz fría, sin apartar la mirada) Andrés, no me vengas con ultimátums. Soy la presidenta, no tu empleada. (se ajusta los lentes, un gesto calculado) Entiendo que quieras proteger a los tuyos, pero no me metas en un callejón sin salida. La visa de María del Pilar está suspendida, los rumores están en todos lados. Si no actúo, esto no solo hunde a tus hijos, hunde a la 4T. (firme, casi cortante) Y yo no voy a dejar que eso pase.

AMLO: (con una risa seca, sacudiendo la cabeza) … ¿La 4T? ¡Ja! La 4T soy yo, Claudia, no se te olvide. (se inclina, con un tono venenoso) ¿Quién te puso donde estás? ¿Quién te abrió las puertas? (pausa, con una sonrisa gélida) No creas que no sé cosas… ¿Hablamos de Carlos Imaz? ¿De aquellos años en el PRD, cuando las cosas se ponían turbias? … No me obligues a sacar lo que guardo, presidenta.

CS: (traga saliva, pero su rostro se endurece, con un brillo de acero) No juegues sucio, Andrés. No te atrevas. (se inclina hacia él, voz baja y afilada) Sí, te debo mucho. Sin ti, no estaría aquí. Pero no estoy para pagar favores, estoy para gobernar. Los gringos están apretando, y si no manejamos esto, nos van a aplastar. A ti, a mí, a todos. (con desafío) ¿Quieres que caigamos juntos? Porque eso pasará si sigues con amenazas.

AMLO: (con un gruñido, levantando un dedo) … No me hagas el malo, Claudia. El pueblo sabe quién soy. (pausa, con furia contenida) Si dejas que toquen a mis hijos, a mis compañeros… te juro que no me cruzo de brazos. Tengo la voz del pueblo, y sabes que me escucha. (baja la voz, casi susurrando) Si cedes con María del Pilar, si dejas que los gringos manden… ¿qué sigue? ¿Entregarme a mí? … Dime, ¿hasta dónde vas a llegar pa’ quedar bien con Washington?

CS: (con los puños apretados, voz firme pero mesurada) No se trata de quedar bien, Andrés. Se trata de salvar lo que construimos. (lo mira fijamente) Si ignoro esa lista, si dejo que los rumores crezcan, el PAN y el PRI nos van a despedazar. Los conservadores están esperando un error, y no pienso dárselos. (pausa, con un toque de pragmatismo) Pero tampoco voy a sacrificar la 4T por proteger a unos pocos, aunque sean tus cercanos. Necesito espacio para maniobrar, no chantajes.

AMLO: (con una pausa larga, ojos brillando con rabia contenida) … El pueblo no perdona, Claudia. Ni la tibieza, ni la traición. (se recarga en el asiento, con un tono más suave pero cargado de amenaza) Tú decides. Pero si vas por ese camino, si dejas que los gringos dicten las reglas… no esperes que me quede callado. El pueblo está conmigo, y lo sabes.

CS: (respirando hondo, con una calma tensa) No me subestimes, Andrés. Sé lo que significa la 4T, y sé lo que tú significas. (pausa, con un dejo de vulnerabilidad) Pero también sé que no puedo hacerlo todo. No puedo pelear con los gringos, con los conservadores y contigo al mismo tiempo. (extiende la mano, con un gesto firme pero forzado) Estamos juntos, porque no hay de otra. Pero si me obligas a elegir… (deja la frase colgando, su mirada impenetrable)

AMLO: (toma su mano, con un agarre fuerte, casi desafiante) … Juntos, pues. Pero no olvides quién tiene al pueblo, Claudia. (sonríe, con un dejo de superioridad) El pueblo siempre está mirando.

El silencio corta como un cuchillo. Claudia baja de la camioneta, su rostro una máscara de determinación, pero con un leve temblor en las manos. AMLO se queda dentro, tamborileando los dedos, su mirada perdida en la penumbra. Los guardias cierran la puerta con un golpe seco, dejando en el aire la pregunta de quién realmente manda.

Fuentes:


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