Brigitte no es hombre: Desmontando una conspiración en la era de la posverdad

Estaba navegando por Facebook cuando un video me detuvo en seco. Mostraba fotos antiguas, documentos borrosos y una voz que, con tono de revelación, aseguraba que Brigitte Macron, la primera dama de Francia, era en realidad un hombre. Por un segundo, lo confieso, pensé: “¿Y si es verdad?”. Ese es el primer peligro de estas teorías de conspiración: están diseñadas para atraparte, para hacerte sentir que descubriste un secreto que el mundo oculta. La música dramática, las imágenes editadas, la narrativa convincente… todo parece real. Pero la verdad es más clara y está respaldada por hechos. Brigitte Macron es una mujer, siempre lo ha sido, y aquí te cuento por qué estas historias son puro invento, qué nos dice un gesto viral de 2025 sobre su humanidad, quién está detrás de estos rumores, y cómo navegar en esta era donde la verdad parece negociable. No gano nada con este artículo, pero siento que callar es dejar que la desinformación gane. Como dijo Jesús, “conocerán la verdad, y la verdad los hará libres” (Juan 8:32).

La teoría y su desmantelamiento

Todo empezó en 2021, cuando Natacha Rey, una autoproclamada periodista ligada a círculos de extrema derecha y antivacunas, afirmó en YouTube que Brigitte Macron, nacida como Brigitte Trogneux en 1953, era en realidad Jean-Michel Trogneux, su hermano, y que había cambiado de identidad. El rumor se disparó en redes como X y Telegram, justo antes de las elecciones francesas de 2022. En 2025, la comentarista estadounidense Candace Owens lo revivió con un video titulado “Becoming Brigitte: An Introduction”, conectándolo con conspiraciones sobre pedofilia y élites globales. Según esta teoría, Jean-Michel “desapareció” para que Brigitte tomara su lugar, con “pruebas” como fotos manipuladas y supuestos huecos en su biografía.

La realidad es menos emocionante. Brigitte nació en Amiens, Francia, en una familia de chocolateros. Su acta de nacimiento lo confirma. Jean-Michel Trogneux está vivo, dirigiendo el negocio familiar. En 2021, Brigitte demandó a Rey y a Amandine Roy por difamación; en 2022, un tribunal francés las condenó a pagar 8,000 euros (unos 176,000 pesos mexicanos) a Brigitte y 5,000 euros (unos 110,000 pesos) a su hermano. Estas multas son risibles frente al daño causado, especialmente cuando videos como el de Owens, con millones de vistas, pueden generar entre 1,000 y 20,000 dólares (22,000 a 440,000 pesos) en publicidad, según Social Blade. Medios como Maldita.es y Euronews han desmontado estas afirmaciones, mostrando que las “pruebas” son imágenes alteradas. Rumores similares han atacado a Michelle Obama o Jacinda Ardern (política neozelandesa, primera ministra de 2017 a 2023, conocida por su liderazgo empático durante la pandemia y los atentados de Christchurch), usando la transfobia para deslegitimar a figuras públicas.

¿Quién está detrás y por qué persisten?

Natacha Rey perdió amigos y su vida privada por su obsesión con esta teoría, según The Daily Mail, sugiriendo fanatismo más que un incentivo económico. Pero Xavier Poussard, editor de la revista conspiracionista Faits et Documents, tradujo sus artículos al inglés en 2023 para exportar el rumor a Estados Unidos, buscando aliados como Candace Owens, cuya influencia genera miles de dólares por videos virales. Cuentas prorrusas también han amplificado estas narrativas para debilitar a Macron, un defensor de Ucrania, según NPR y Forbes. Probar pagos directos es complicado, pero el mix de fanatismo, agendas políticas y clics explica su impulso.

Estos rumores persisten porque explotan emociones humanas —miedo, ira, curiosidad— y se alimentan de la desconfianza en medios e instituciones. Grupos de extrema derecha, antivacunas y prorrusos los usan para atacar a líderes proeuropeos como Macron, especialmente en momentos clave como las elecciones de 2022 o su gira por Vietnam en 2025. La transfobia y la misoginia convierten a mujeres como Brigitte en blancos fáciles, ofreciendo explicaciones simples a problemas complejos en un mundo polarizado.

El empujón que sacudió al mundo

En mayo de 2025, un video de Associated Press en Hanói mostró a Brigitte Macron empujando el rostro de Emmanuel Macron al bajar de un avión. Él parece sorprendido, sonríe a las cámaras y saluda; luego, ofrece su brazo, que Brigitte ignora. Para una pareja bajo el escrutinio del protocolo, este gesto parece fuera de lugar. Desde el comportamiento humano, el empujón podría ser un momento espontáneo: una broma, un instante de cansancio o una chispa de tensión. Nadie es perfecto en público todo el tiempo, ni siquiera un presidente. Pero su viralidad, impulsada por cuentas prorrusas y de extrema derecha, según NPR, lo convirtió en un lienzo para narrativas anti-Macron, exagerando un gesto humano como prueba de una supuesta crisis.

El daño humano y cultural

Imagina ser Brigitte Macron: a tus 72 años, madre, esposa y exprofesora, el mundo dice que no eres quien dices ser, o que un gesto privado prueba un escándalo. En Le Monde, Brigitte expresó el dolor de estas campañas, que también atacan a sus tres hijos y a su hermano, Jean-Michel. Su hija, Tiphaine Auzière, lo llamó “acoso”. En México, rumores similares han atacado a Angélica Rivera, “La Gaviota,” ex primera dama, con especulaciones sobre su riqueza o influencia durante el gobierno de Enrique Peña Nieto, mostrando cómo estas narrativas hieren a familias públicas.

Más allá de lo personal, estos rumores moldean la cultura. Usan la transfobia y la misoginia para deslegitimar a mujeres como Brigitte, sugiriendo que una mujer fuerte debe “esconder algo”. En la cultura pop, esto se ve en memes o influencers que normalizan el odio disfrazado de chisme, erosionando la empatía. En México, estas narrativas refuerzan estereotipos sobre mujeres políticas, reduciéndolas a caricaturas. Estas mentiras dividen, alimentando un ambiente donde el prejuicio se disfraza de curiosidad.

La era de la posverdad

Vivimos en la era de la posverdad, definida por Oxford en 2016, donde las emociones pesan más que los hechos. Nació en los 2000 con el auge de internet y las redes sociales, amplificado por la desconfianza tras eventos como el 11-S o la crisis de 2008. Los algoritmos que premian lo viral han fragmentado la realidad, según Sander van der Linden, psicólogo de Cambridge. Un video como el de Hanói se distorsiona porque emociona más que la verdad. Pero, como dijo Jesús, “conocerán la verdad, y la verdad los hará libres” (Juan 8:32), recordándonos que los hechos nos dan claridad en un mundo confuso.

El peligro de la desinformación

La desinformación divide sociedades, alimenta odio y debilita la democracia al hacer que los hechos parezcan opcionales. Los rumores sobre Brigitte refuerzan narrativas transfóbicas y benefician a actores como Rusia, que buscan desestabilizar a Occidente, según Forbes. Un video viral, aunque real, puede causar más daño que un periódico al ser manipulado para agendas políticas.

¿Qué podemos hacer como lectores?

Para no caer en la trampa de la desinformación, aquí van algunas ideas prácticas:

  • Verifica antes de creer: Revisa si la fuente es confiable, como Maldita.es o Snopes.com.
  • Busca fuentes originales: Si un video menciona un “hecho”, busca documentos oficiales o reportes de medios serios, como Le Monde o BBC.
  • Pregunta “¿por qué ahora?”: Los rumores suelen surgir en momentos políticamente sensibles. Cuestiona quién gana con ellos.
  • No compartas a la ligera: Aunque un video sea impactante, espera a confirmarlo. Compartir sin verificar amplifica el daño.
  • Habla con otros: Comparte estas herramientas con amigos y familiares para crear una red de lectores críticos.
  • Apoya el periodismo de calidad: Lee y comparte contenido de medios con estándares éticos, que verifican antes de publicar.

Un llamado a la acción comunitaria

La lucha contra la desinformación no es solo individual. Como comunidad, podemos apoyar iniciativas de alfabetización digital, como talleres en escuelas o campañas locales. En México, proyectos como Verificado o El Sabueso de Animal Político han combatido rumores electorales. Apoyar estas causas fortalece nuestra resistencia al engaño y construye una sociedad que valora la verdad.

Un llamado a la verdad

Brigitte Macron no es hombre, y el empujón en Hanói no prueba una crisis, sino la humanidad de una pareja bajo presión. Los rumores reflejan una era de posverdad donde las emociones vencen a los hechos, y las multas palidecen ante el daño y los ingresos de videos virales. No gano nada con este artículo, pero siento que callar es dejar que la desinformación gane. La próxima vez que veas un video que parece “demasiado bueno para ser verdad”, párate, verifica y no dejes que te engañen. Como dijo Jesús, “conocerán la verdad, y la verdad los hará libres” (Juan 8:32). La verdad está ahí, esperando a que la busquemos.

Fuentes


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