Xavier Sala-i-Martín, economista catalán y figura destacada de la Escuela de Chicago, irrumpió en el debate público con Economía liberal para no economistas y no liberales (2001), un libro que defiende el liberalismo con una claridad desarmante y una frase inolvidable: “El Estado ni en mi cartera ni en mi bragueta”. Esta máxima, que aboga por la libertad económica y personal, resume su rechazo a la intromisión estatal en las decisiones individuales. Pero, ¿cómo resiste esta visión en la era de la posverdad, donde las narrativas emocionales y la desinformación dominan el discurso? Desde la perspectiva de la Escuela de Chicago, este artículo revisita la obra de Sala-i-Martín, evaluando su vigencia en un mundo donde los hechos luchan por hacerse oír.
Los fundamentos del liberalismo según Sala-i-Martín
Economía liberal para no economistas y no liberales es un manifiesto accesible que desglosa los principios del liberalismo económico y social. Dividido en dos partes, el libro primero explica conceptos como el libre mercado, la competencia y la propiedad privada con ejemplos cotidianos, desmitificando la idea de que el liberalismo es un dogma elitista. La segunda parte, una colección de artículos periodísticos, aplica estas ideas a temas como la globalización, la desigualdad o la regulación estatal. Sala-i-Martín, con su estilo provocador y didáctico, argumenta que la libertad económica (la “cartera”) y la libertad personal (la “bragueta”) son dos caras de la misma moneda: ninguna puede existir sin la otra.
La frase central del libro encapsula esta filosofía. Para Sala-i-Martín, el Estado debe limitarse a garantizar derechos, seguridad y un marco justo, sin entrometerse en las decisiones económicas o morales de los individuos. Inspirado en la Escuela de Chicago, su enfoque defiende el mercado como motor de prosperidad y la autonomía personal como base de una sociedad plural. Sin embargo, no cae en el anarquismo: reconoce que el Estado tiene un rol, pero debe ser mínimo y eficiente.
La posverdad: un campo minado para el liberalismo
La era de la posverdad, donde las emociones y las narrativas subjetivas pesan más que los datos, plantea un desafío directo a la visión de Sala-i-Martín. Su defensa del libre mercado se basa en evidencia empírica, como la reducción de la pobreza global gracias a la globalización (de 36% en 1990 a menos de 10% en 2017, según el Banco Mundial). Sin embargo, en un entorno donde las redes sociales amplifican historias simplistas, estas cifras son opacadas por relatos que culpan al capitalismo de la desigualdad o la precariedad. Del mismo modo, su defensa de las libertades personales choca con discursos que justifican la intervención estatal en nombre de la “justicia” o la “moral”, desde regulaciones sobre el aborto hasta restricciones en plataformas digitales.
En este contexto, el liberalismo de Sala-i-Martín podría parecer una reliquia. La posverdad favorece argumentos que apelan al miedo o la indignación, no a la lógica. Por ejemplo, las políticas proteccionistas ganan terreno al presentarse como defensoras de los “trabajadores locales”, aunque la evidencia muestre que el libre comercio ha beneficiado a las economías en desarrollo. Asimismo, las libertades personales son atacadas por narrativas que priorizan la seguridad colectiva o los valores tradicionales, dejando poco espacio para la autonomía individual.
La Escuela de Chicago y la vigencia de Sala-i-Martín
Pese a estos retos, el mensaje de Sala-i-Martín sigue siendo relevante, especialmente desde la perspectiva de la Escuela de Chicago, que enfatiza el análisis racional y la libertad individual. Su estilo directo y su capacidad para traducir ideas complejas en ejemplos cotidianos —como comparar el proteccionismo con prohibir a un vecino venderte tomates— lo convierten en un antídoto contra la posverdad. En un mundo polarizado, donde las narrativas dominan sobre los hechos, su enfoque divulgativo es una herramienta para reconectar con audiencias desencantadas.
Sala-i-Martín no ignora las fallas del mercado. En entrevistas, ha criticado los rescates bancarios de 2008, argumentando que socializar pérdidas mientras se privatizan ganancias contradice los principios liberales. Esta honestidad fortalece su credibilidad en un entorno donde la desconfianza hacia las instituciones es la norma. Además, su defensa de las libertades personales resuena en debates actuales sobre privacidad, regulación tecnológica o derechos reproductivos, donde el Estado a menudo se extralimita.
Desde la Escuela de Chicago, el libro de Sala-i-Martín se alinea con la tradición de Milton Friedman y Gary Becker, quienes defendieron el mercado y la libertad individual como pilares del progreso. Sin embargo, Sala-i-Martín aporta un toque moderno al combinar rigor académico con un tono accesible y provocador, ideal para contrarrestar la desinformación. Su mensaje no es solo una defensa del liberalismo, sino un llamado a cuestionar dogmas, ya sean populistas, moralistas o estatistas.
Lecciones para la era de la posverdad
Releer Economía liberal para no economistas y no liberales en 2025 revela su sorprendente actualidad. La frase “El Estado ni en mi cartera ni en mi bragueta” sigue siendo un grito de guerra contra la intromisión estatal, pero también un recordatorio de que la libertad requiere defensa activa. En la era de la posverdad, el desafío es doble: no solo hay que presentar hechos, sino también conectar emocionalmente con las audiencias. Sala-i-Martín lo logra al hablar con claridad y humor, pero los liberales modernos deben ir más allá, utilizando plataformas digitales para combatir narrativas simplistas con historias que resuenen.
La Escuela de Chicago, con su énfasis en la evidencia y la libertad, ofrece un marco sólido para este desafío. El libro de Sala-i-Martín no es solo una introducción al liberalismo, sino una guía para navegar un mundo donde la verdad es maleable. Su mensaje nos invita a desconfiar de las soluciones fáciles y a defender la libertad individual, incluso cuando el ruido de la posverdad amenaza con ahogarla.
Conclusión
Economía liberal para no economistas y no liberales sigue siendo un faro de claridad en un mundo confuso. La visión de Sala-i-Martín, arraigada en la Escuela de Chicago, defiende un liberalismo integral que protege tanto la cartera como la bragueta. En la era de la posverdad, su mensaje enfrenta el reto de competir con narrativas emocionales, pero su rigor y accesibilidad lo mantienen vigente. Para quienes buscan entender el liberalismo o desafiar las ideas dominantes, este libro es un punto de partida esencial. Como diría Sala-i-Martín, la libertad no es negociable: ni en la economía, ni en la vida personal, ni en un mundo donde los hechos luchan por prevalecer.
Fuentes
- Sala-i-Martín, X. (2001). Economía liberal para no economistas y no liberales. Barcelona: Debolsillo. Disponible en Casa del Libro y Amazon.
- Banco Mundial. (2018). Poverty and Shared Prosperity 2018: Piecing Together the Poverty Puzzle. Disponible en worldbank.org.
- Friedman, M. (1962). Capitalism and Freedom. Chicago: University of Chicago Press. Disponible en press.uchicago.edu.
- Becker, G. S. (1976). The Economic Approach to Human Behavior. Chicago: University of Chicago Press. Disponible en press.uchicago.edu.
- Entrevista a Xavier Sala-i-Martín sobre la crisis financiera de 2008. (2009). La Vanguardia. Disponible en lavanguardia.com.

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