Imagina que paseas por Plaza Mayor en León, Guanajuato, atraído por la promesa de una nueva película en un lujoso cine de Cinépolis o una oferta irresistible en Liverpool. Sin darte cuenta, terminas comprando un café en Starbucks, explorando una boutique local con artesanías guanajuatenses o adquiriendo un nuevo teléfono en Elektra. Este fenómeno no es casualidad: es el poder de las tiendas ancla, los gigantes del comercio que actúan como imanes en los centros comerciales mexicanos, impulsando no solo las ventas de las tiendas a su alrededor, sino también la economía de ciudades como León, Guadalajara o Ciudad de México. Estas tiendas, desde supermercados como Soriana hasta cines como Cinemex, son el corazón pulsante de plazas como Antara Polanco, Parque Delta o Galerías Monterrey. Su presencia transforma barrios enteros, crea empleos y redefine la dinámica del consumo local. Este artículo explora cómo funcionan las tiendas ancla, su impacto económico en México, el rol único de los cines como anclas, los desafíos que enfrentan en la era del comercio electrónico y las tendencias que moldearán su futuro, todo desde una perspectiva económica que te hará repensar tu próxima visita a una plaza comercial. ¿Qué te atrae a estos espacios? ¿Es la conveniencia de un supermercado, la emoción de una película o la experiencia social de estar en un lugar vibrante?
¿Qué es una tienda ancla?
Las tiendas ancla son establecimientos minoristas de gran relevancia, como Walmart, Zara o Cinépolis, cuya reputación, oferta variada y precios competitivos atraen multitudes a los centros comerciales mexicanos. En un país donde las plazas comerciales, como Plaza Satélite en Naucalpan o La Isla en Mérida, son epicentros de la vida social y económica, estas tiendas son fundamentales para el éxito del ecosistema comercial. Su poder radica en generar externalidades positivas, un concepto económico que describe los beneficios indirectos que una actividad produce para terceros. Al atraer consumidores, las tiendas ancla crean un flujo de tráfico peatonal que impulsa las ventas de los comercios circundantes, desde pequeñas tiendas de ropa hasta taquerías locales. Por ejemplo, una familia que visita Soriana en Plaza Ciudad Jardín, Nezahualcóyotl, para comprar productos básicos puede terminar comprando un vestido en Suburbia o disfrutando de un postre en la nevería de la esquina. Este fenómeno, conocido como el efecto halo, es tan valioso que los desarrolladores de centros comerciales ofrecen incentivos significativos, como rentas reducidas o exenciones fiscales, para asegurar la presencia de estas marcas. Desde la perspectiva de la teoría de la localización comercial de Walter Christaller, las tiendas ancla funcionan como nodos centrales que maximizan la atracción de consumidores en un espacio geográfico, creando un ecosistema económico donde la proximidad genera beneficios mutuos. En México, donde el consumo es una actividad social profundamente arraigada, este modelo es clave para entender por qué plazas como Perisur se convierten en puntos de encuentro obligados.
El impacto económico de las tiendas ancla en México
En México, los centros comerciales representan aproximadamente el 2.5% del PIB nacional, según estimaciones de la Asociación Mexicana de Bienes Raíces Comerciales (AMBC), y las tiendas ancla son el motor principal de esta dinámica económica. Estas tiendas pueden generar hasta el 70% del tráfico peatonal en una plaza comercial, desencadenando un efecto multiplicador que beneficia a toda la economía local. Por ejemplo, la apertura de un nuevo Walmart en Juriquilla, Querétaro, puede crear 300 empleos directos en la tienda y hasta 1,500 empleos indirectos en comercios cercanos, desde meseros en restaurantes hasta guardias de seguridad. Este flujo de consumidores eleva el valor de las propiedades comerciales, convirtiendo zonas como la de Plaza Antea en polos de desarrollo inmobiliario que atraen inversión extranjera y nacional. Desde el lente de la economía de aglomeración, la concentración de negocios en un centro comercial reduce costos operativos, como los de transporte o publicidad, y aumenta la eficiencia al crear un entorno donde los consumidores pueden satisfacer múltiples necesidades en un solo lugar. En ciudades como Tijuana, donde Plaza Río transformó una zona fronteriza, o Mérida, con el auge de Galerías Mérida, las tiendas ancla han convertido áreas suburbanas en centros comerciales vibrantes, atrayendo a consumidores de diferentes niveles socioeconómicos. Este impacto trasciende lo comercial: las plazas comerciales fomentan la interacción social, revitalizan comunidades y generan ingresos fiscales para los municipios. ¿Has notado cómo la llegada de una nueva plaza cambia la dinámica de tu colonia? Ese es el poder económico de las tiendas ancla en acción.
El papel de los cines como tiendas ancla
En México, el cine es mucho más que entretenimiento: es una experiencia cultural que reúne a familias para ver una película de Cantinflas, a amigos para disfrutar de un estreno de Hollywood o a parejas para una cita especial. Los cines, como Cinépolis y Cinemex, se han consolidado como tiendas ancla esenciales, atrayendo a un público diverso que combina la experiencia cinematográfica con el consumo en los centros comerciales. Un estudio de la UNAM (2020) reveló que la industria cinematográfica mexicana creció un 12% anual entre 2015 y 2020, tres veces más rápido que el PIB nacional, generando 30,000 empleos directos y 150,000 indirectos. Por ejemplo, un complejo de Cinépolis en Plaza Patria, Zapopan, no solo llena sus salas, sino que impulsa las ventas de palomitas, refrescos y cenas en los restaurantes cercanos, como los de Plaza Universidad en Ciudad de México. Un análisis de 2025 en ResearchGate sobre Cinépolis destaca cómo su ubicación estratégica en zonas metropolitanas, como Guadalajara o Ciudad de México, maximiza el tráfico al atraer consumidores de diferentes niveles socioeconómicos. Los cines generan externalidades de red, un concepto económico donde el valor de un servicio aumenta con el número de usuarios: mientras más personas asisten, mayor es el incentivo para que los comercios cercanos ofrezcan productos complementarios, como cafeterías o tiendas de souvenirs. Además, los cines fomentan el consumo emocional, ya que los espectadores, motivados por la emoción de una película, tienden a gastar más en bienes y servicios. Un ejemplo claro es el auge de las salas VIP de Cinépolis, que combinan lujo con entretenimiento, incentivando un mayor gasto per cápita. La próxima vez que vayas a un cine en una plaza comercial, observa cómo terminas gastando en algo más: ese es el efecto económico de un ancla bien posicionada.
El modelo económico detrás de las tiendas ancla
El modelo económico de las tiendas ancla en México se basa en una relación simbiótica con los centros comerciales, fundamentada en conceptos como economías de escala y teoría de juegos. Las anclas, como Soriana o Cinemex, negocian condiciones favorables, como rentas bajas o contratos a largo plazo, porque su presencia garantiza el éxito del complejo comercial. A cambio, los centros comerciales obtienen ingresos de las rentas más altas que cobran a las tiendas pequeñas, que dependen del tráfico generado por las anclas. Este equilibrio es un ejemplo de cooperación estratégica: las anclas invierten en grandes espacios, campañas publicitarias masivas y una oferta diversa que atrae a consumidores de diferentes perfiles, mientras los comercios pequeños se benefician de su magnetismo. Por ejemplo, en Plaza Universidad, Ciudad de México, una tienda como Liverpool atrae a consumidores de alto poder adquisitivo, lo que permite a boutiques de lujo instalarse y prosperar en la misma plaza. Desde el punto de vista económico, este modelo maximiza la utilidad conjunta del centro comercial, creando un ecosistema donde el todo es mayor que la suma de las partes. En México, donde los centros comerciales son espacios de socialización y consumo, este modelo es especialmente efectivo. Por ejemplo, en Plaza Andares, Guadalajara, la presencia de un cine de lujo como Cinépolis VIP y un Sanborns crea un entorno donde los consumidores pasan más tiempo y gastan más dinero, beneficiando a todo el complejo. Sin embargo, el éxito de este modelo depende de la capacidad de las anclas para mantener su atractivo en un mercado cada vez más competitivo, lo que nos lleva a los desafíos actuales.
Desafíos en la era del comercio electrónico
El auge del comercio electrónico en México ha transformado los hábitos de consumo, desafiando el modelo tradicional de las tiendas ancla. En 2024, el e-commerce representó el 11% de las ventas minoristas en México, según la Asociación Mexicana de Venta Online (AMVO), reduciendo el tráfico en los centros comerciales, especialmente en ciudades grandes como Monterrey o Ciudad de México. Plataformas como Amazon México y Mercado Libre ofrecen conveniencia y precios competitivos, lo que reduce la necesidad de visitar tiendas como Suburbia o Chedraui. Los cines, por su parte, compiten con plataformas de streaming como Netflix, que ofrecen películas a bajo costo desde casa. Para contrarrestar esto, las tiendas ancla están innovando: Cinépolis ha introducido salas 4DX, proyecciones en vivo y experiencias inmersivas, mientras que supermercados como Soriana ofrecen promociones exclusivas en tienda para competir con los precios en línea. Además, los altos costos operativos de mantener grandes espacios, como los de un cine multiplex o un gran almacén, son un desafío en un contexto de márgenes ajustados. Los consumidores mexicanos también demandan experiencias más allá de la compra: quieren momentos memorables, ya sea una experiencia cinematográfica única o un evento en tienda. Esto ha llevado a las anclas a integrar tecnologías como probadores virtuales en tiendas de ropa como Zara o sistemas de sonido Dolby Atmos en cines como Cinemex. Los centros comerciales también están adoptando medidas de sostenibilidad, como paneles solares en plazas como La Isla Mérida, para reducir costos operativos y atraer a consumidores conscientes del medio ambiente. ¿Qué te hace elegir una plaza comercial en lugar de comprar en línea? ¿Es la experiencia, la conveniencia o algo más?
El futuro de las tiendas ancla en México
El futuro de las tiendas ancla en México depende de su capacidad para adaptarse a un entorno donde el comercio electrónico y las preferencias de los consumidores evolucionan rápidamente. Cadenas como Walmart han transformado sus tiendas en centros de distribución para pedidos en línea, integrando lo físico con lo digital para competir con el e-commerce. Por ejemplo, Walmart en Plaza Antea, Querétaro, ofrece servicios de entrega a domicilio que complementan la experiencia en tienda. Los cines, como Cinemex, están apostando por experiencias exclusivas, como funciones en 3D, festivales de cine mexicano o eventos en vivo, para atraer audiencias que buscan algo más que streaming. Los centros comerciales también están diversificando sus anclas para incluir gimnasios como Smart Fit, espacios de coworking o incluso clínicas médicas, como en algunas plazas de Puebla, para atraer a públicos con necesidades variadas. En México, donde los centros comerciales son espacios de socialización y consumo, las tiendas ancla deben combinar innovación tecnológica, sostenibilidad y experiencias únicas para mantenerse relevantes. Por ejemplo, Cinépolis ha invertido en pantallas LED de bajo consumo en plazas como Antara Polanco, reduciendo costos y atrayendo a consumidores eco-conscientes. A medida que las plazas comerciales evolucionan hacia espacios integrales que ofrecen compras, entretenimiento y servicios, las tiendas ancla seguirán siendo el pilar que sostiene su éxito económico. ¿Cómo crees que evolucionarán los centros comerciales en tu ciudad en los próximos años? ¡Comparte tu opinión en los comentarios y únete a la conversación!
Fuentes
- Domínguez, J. C. (2020). El cine, una actividad esencial para reactivar la economía en México. UNAM Global.
- Vargas-Hernández, J. G. (2025). Análisis de las estrategias de las cadenas de cine que han determinado su estructura de mercado: Enfoque Cinépolis. ResearchGate.
- Castro, E. (2024). El impacto económico de las plazas comerciales en la capital. AmericaRetail & Malls.
- Asociación Mexicana de Bienes Raíces Comerciales. (2023). Tendencias en el desarrollo de centros comerciales en México.

Deja un comentario