El IPC mexicano cerró en 69,855.58, registrando una ligera caída del 0.23%, impulsada por la presión en sectores clave como el financiero y el de consumo, en un contexto donde los índices estadounidenses mostraron un desempeño mixto. La apreciación del peso frente al dólar, que se ubicó en 17.1600, refleja una tendencia de fortalecimiento, posiblemente influenciada por la expectativa de una política monetaria más restrictiva por parte de Banxico, que mantiene su tasa de referencia en 6.50%. Sin embargo, la volatilidad en los mercados internacionales y las tensiones geopolíticas podrían generar un entorno de incertidumbre que afecte tanto al IPC como al tipo de cambio en la próxima sesión. La perspectiva de riesgo se mantiene alta, dado que cualquier cambio en las expectativas de inflación o en las decisiones de la Reserva Federal de EE. UU. podría impactar significativamente en el flujo de capitales hacia México.