Radar Macroeconómico — 26 de octubre de 2026
La inflación sube por lo no subyacente, el IGAE crece 3.5% anual y el peso pierde terreno, pero el research no se pone de acuerdo sobre si Banxico seguirá en pausa.
Resumen semanal
La inflación sube por lo no subyacente, el IGAE crece 3.5% anual y el peso pierde terreno, pero el research no se pone de acuerdo sobre si Banxico seguirá en pausa.
La economía crece en el dato mensual, pero el consumo y el empleo no acompañan: servicios con personal a la baja (-1.8%) y bancos con cinco meses de caídas en ganancias.
HR Ratings baja calificación de México a BBB: el costo de destinar 17.31% del presupuesto a pensiones y un crecimiento que el FMI apenas ve en 1.5% para 2026.
El peso tocó 18.44 tras presión de Trump; consumo privado en 0.01% y confianza en 45 puntos. La economía mexicana no tiene motor interno y el ajuste recae sobre los hogares.
El peso corrige, las remesas caen por primera vez en seis meses y el FMI exige disciplina fiscal. El rebote del PIB no basta para ocultar los riesgos estructurales.
El peso toca 18.1450 y su peor nivel del año; Pemex desploma exportaciones 44.8%. Banxico minimiza, pero la vulnerabilidad estructural no se cierra con discursos.
El peso se desplomó 2.60% mientras Banxico se aferraba a la tasa en 6.5%; la inflación de servicios en 3.42% confirma que el desacople no es independencia, es omisión.
La inversión fija rompe seis trimestres de caídas, pero la deuda pública se acerca al 58% del PIB y la meta de inversión sigue lejos.
La Fed elevó su tasa por primera vez desde 2023 y el peso se desplomó 1.43%; el IPC suma su tercera caída consecutiva mientras el diferencial de tasas se desvanece y la crisis de…
El paquete económico reduce el déficit de 4.1% a 3.9% del PIB, ritmo que el IMCO tacha de insuficiente.
Inflación de 3.26% frena a Banxico, el peso coquetea con los 17 y Hacienda recorta 70% del apoyo a Pemex: la incertidumbre ya es made in Mexico.
El peso se aprecia por la debilidad del dólar, no por mérito propio; el boquete fiscal de 46 mil millones y la caída petrolera desmienten la estabilidad del Segundo Informe.