Crisis y PyMEs: Lo que la historia nos enseñó en 1994, 2008 y 2020
Aunque los indicadores macro son estables (6.50% tasa, 3.26% inflación), las PyMEs mexicanas repiten el patrón de 1994, 2008 y 2020: presión fiscal y choques externos al acecho.
Aunque los indicadores macro son estables (6.50% tasa, 3.26% inflación), las PyMEs mexicanas repiten el patrón de 1994, 2008 y 2020: presión fiscal y choques externos al acecho.
La inflación en México ronda 3.12%, pero ese porcentaje acumulado ya te está comiendo los márgenes.
El INPC dice 3.12%, pero tu harina, tu aceite y tu renta subieron al 3.95%. Esa diferencia es la que te come el margen.
PIB crece 0.25%, inflación subyacente en 3.95% y desempleo en 2.80%: la economía mexicana da señales mixtas.
Con la economía creciendo apenas 0.25%, quedarse sin insumos no es un retraso: es una venta perdida que no se recupera. Mantener inventario cuesta caro.
Con la tasa de Banxico en 6.50% y CETES al 6.17%, el déficit público no es teoría: es el costo real que pagas por cada crédito para tu negocio.
Con CETES a 6.20% e inflación en 3.37%, por fin hay un refugio que no solo preserva tu capital, sino que le saca casi 3 puntos reales.
El PIB casi inmóvil en 0.25% y la inflación subyacente en 4.03%: el dato que separa a los que esperan de los que se adelantan.
Por qué el peso sube y baja tanto, y qué puede hacer un negocio que compra o vende en dólares para no quedar a merced del tipo de cambio.
55 de cada 100 trabajadores en México operan fuera del sistema. No es flojera: el costo de ser formal es de Suiza, pero los servicios son de país en guerra.
Endeudarse no es el problema, sino para qué se usa el dinero. La diferencia entre escalar tu negocio o asfixiar el flujo de caja está en si el préstamo se paga solo o te come vivo.
La inversión productiva se estanca y la informalidad ya supera el 54%. Cuando el empleo formal pierde fuerza, el impacto llega directo a las ventas de las PyMEs.