Radar Geopolítico — 22 de septiembre de 2026

Trump defiende en la ONU la guerra contra Irán mientras el suministro de crudo del Golfo se tambalea; la inflación amenaza a los importadores de América Latina.

Radar Geopolítico — 22 de septiembre de 2026

El boletín de esta semana cubre un abanico de conflictos activos, con un claro epicentro en Medio Oriente: la guerra directa entre Estados Unidos/Israel e Irán, el recrudecimiento de la guerra civil en Yemen y la persistente violencia en Cisjordania. También se reportan movimientos en la guerra Rusia-Ucrania —con ataques ucranianos sobre Moscú—, la rivalidad estratégica entre Estados Unidos y China por Taiwán, y otras tensiones. El desarrollo más relevante es sin duda la nueva guerra en Irán, que el presidente Trump defendió ante la ONU y que redefine las alianzas en el Golfo Pérsico con profundas implicaciones para la seguridad energética mundial.

Guerra entre Estados Unidos/Israel e Irán

El presidente Trump defendió en la Asamblea General de la ONU la guerra que Washington y Jerusalén libran directamente contra Irán, mientras el presidente iraní Masoud Pezeshkian llegó a Nueva York en pleno conflicto. Los aliados del Golfo Pérsico se reúnen con Trump para reevaluar las garantías de seguridad estadounidenses ante la ampliación de frentes. La contienda involucra a Estados Unidos, Israel, Irán y sus milicias proxy en la región. La economía global se ve amenazada porque el suministro de crudo del Golfo está en riesgo, lo que dispararía los precios del petróleo y golpearía con inflación a los países importadores de América Latina.

Conflicto en Yemen (Houthis vs Arabia Saudita)

Los hutíes respaldados por Irán intensificaron su ofensiva contra fuerzas del gobierno yemení apoyado por Arabia Saudita, provocando miles de desplazados que huyen por el mar Rojo hacia Yibuti. El G7 condenó a Irán por armar a los hutíes y alertó que la escalada pone en peligro la seguridad energética global. Los actores principales son el movimiento hutí, el gobierno yemení y la coalición saudí, con Irán como respaldo clave. La inestabilidad amenaza las rutas marítimas de Bab al-Mandab, vitales para el comercio y el petróleo, lo que elevaría los costos logísticos y afectaría cadenas de suministro que llegan a Latinoamérica.

Tensiones Israel-Palestina

Un palestino mató a un civil israelí en Cisjordania en vísperas del Yom Kippur, en un repunte de violencia que incluye denuncias de desvío de agua de granjas palestinas por un sitio turístico israelí. El rey Abdalá de Jordania planea centrar su discurso en la ONU en la expansión de asentamientos ilegales, mientras partidos de fútbol entre Irlanda e Israel se juegan en campo neutral por las tensiones bilaterales. Los actores incluyen a Israel, milicias palestinas, colonos, Autoridad Palestina y Jordania. La violencia persistente desalienta la inversión regional y añade una prima de riesgo a los mercados energéticos globales.

Guerra Rusia-Ucrania

Ucrania atacó Moscú y otras regiones rusas con cientos de drones y un nuevo misil balístico durante el último día de las elecciones parlamentarias rusas, que reafirmaron el control de Putin. Los países bálticos, como Lituania, declararon sentirse 'constantemente amenazados' y preparan planes de evacuación. Los actores son Rusia, Ucrania, la OTAN (con foco en los bálticos) y Estados Unidos como proveedor de armas. La guerra prolongada mantiene la volatilidad en los mercados de energía y cereales, afectando la seguridad alimentaria en África y Medio Oriente, y distorsiona los precios globales de materias primas.

Rivalidad estratégica Estados Unidos-China

El presidente Xi Jinping busca extender una tregua con Trump durante la cumbre de la ONU para apuntalar su economía, mientras Japón pide ayuda estadounidense frente a la presión china. Una posible venta de armas a Taiwán por 14 mil millones de dólares amenaza con desatar una crisis, y Pekín exige a Trump congelar el acuerdo. Los actores son Estados Unidos, China, Taiwán y Japón. La tensión afecta las cadenas globales de suministro, especialmente de semiconductores; una escalada paralizaría la industria tecnológica y obligaría a América Latina a reposicionarse entre los dos gigantes.

Análisis a fondo · Guerra entre Estados Unidos/Israel e Irán

La guerra directa entre Estados Unidos/Israel e Irán marca un punto de inflexión geopolítico: es la primera vez que Washington y Jerusalén atacan abiertamente territorio iraní de forma sostenida, trasladando el conflicto de la sombra a la luz. Su importancia radica en que Irán no solo es una potencia militar con capacidad de réplica, sino que controla una red de milicias en Irak, Siria, Líbano y Yemen capaces de abrir múltiples frentes. Hasta ahora, la iniciativa parece estar del lado israelí-estadounidense, que ha degradado infraestructura nuclear y de defensa iraní; sin embargo, Teherán ya prometió represalias y podría activar a sus proxies contra bases estadounidenses en el Golfo o intereses occidentales. Los perdedores inmediatos son los civiles iraníes y las monarquías del Golfo, que ven su vecindario convertirse en un teatro de guerra con riesgos existenciales para sus economías petroleras. Para el resto del mundo, el mayor peligro es una interrupción del tránsito por el estrecho de Ormuz, por donde pasa una quinta parte del petróleo global, lo que dispararía los precios a niveles no vistos en décadas. En las próximas semanas, la Asamblea General de la ONU pondrá a prueba la diplomacia, pero la retórica de Trump sugiere poca voluntad de frenar la ofensiva militar. Irán podría usar su presencia en Nueva York para fracturar la coalición occidental o buscar un alto el fuego táctico que le permita recomponerse. La reacción de China y Rusia será clave: si perciben un debilitamiento permanente de Irán, podrían aumentar su apoyo energético y militar para equilibrar el poder de Estados Unidos en Eurasia. Para América Latina, este conflicto es una amenaza directa a su estabilidad macroeconómica: un shock petrolero prolongado elevaría la inflación y estrangularía el crecimiento de las economías importadoras netas, mientras que incluso los exportadores como México verían una ganancia fugaz en un contexto global recesivo.

Perspectiva Chidonomics

La multiplicación de guerras en el corazón energético del planeta coloca a América Latina en una posición vulnerable. Una escalada que cierre el estrecho de Ormuz dispararía los precios del petróleo y las tasas de inflación en toda la región, afectando desde el costo del transporte en Ciudad de México hasta la cuenta eléctrica en Buenos Aires. México podría registrar ingresos fiscales extra por Pemex, pero en un contexto de desaceleración global nadie gana. La región necesita con urgencia acelerar su transición energética y diversificar socios para mitigar el impacto de crisis geopolíticas ajenas.

Recibe Geopolítica

Gratis, directo a tu bandeja. ¿Te reenviaron esto? Suscríbete tú y no te lo pierdas.

Quiero recibirlo

o recíbelo en Telegram, sin dar tu correo

Suscríbete a nuestro canal de YouTube para ver los videos