El engaño de la inflación: por qué tus costos suben más rápido que tus precios

El INPC dice 3.12%, pero tu harina, tu aceite y tu renta subieron al 3.95%. Esa diferencia es la que te come el margen.

El engaño de la inflación: por qué tus costos suben más rápido que tus precios

El dueño de la taquería, la refaccionaria o el taller de costura enfrenta un dilema recurrente: los costos de los insumos suben, pero no puede trasladar todo el aumento a sus clientes sin perder ventas. Detrás de esa tensión diaria hay una explicación que los titulares de inflación general no cuentan.

Qué está pasando

En México, la inflación general anual (INPC) se ubicó en 3.12% al 1 de julio de 2026. Pero ese número esconde una realidad incómoda: la inflación subyacente —que mide el aumento de precios de bienes y servicios menos volátiles, como alimentos procesados, mercancías y servicios— fue de 3.95% en el mismo período. Esa diferencia de casi un punto porcentual es la señal de que los costos que enfrentas como empresario están subiendo más rápido que el promedio de precios que ves en los titulares. Además, la tasa de interés de referencia del Banco de México está en 6.50%, lo que encarece el crédito, y la tasa de desocupación nacional es de apenas 2.74%, un mercado laboral apretado que presiona los salarios al alza. Todo esto configura un entorno donde tus costos operativos crecen persistentemente por encima de la inflación general.

Cómo funciona

La inflación subyacente excluye los precios de productos agropecuarios y energéticos, que son muy volátiles. Al eliminar esos altibajos, refleja mejor la tendencia de fondo de los precios en la economía. Para tu negocio, casi todos los insumos caen en esa categoría: la harina, el aceite, el cartón, los servicios de mantenimiento, la renta, los salarios de tus empleados. Cuando la inflación subyacente es más alta que la general, significa que esos costos están presionando más que los bienes que pueden bajar temporalmente (como la gasolina o el jitomate). Por el lado de tus precios de venta, compites en un mercado donde los consumidores perciben la inflación general (3.12%) como referencia y son reacios a aceptar aumentos mayores. Además, si tus competidores absorben parte del costo para no perder clientes, tú también te ves limitado. Así se genera una brecha: tus costos suben al 3.95% o más, pero tus precios solo pueden subir al 3.12% o menos. La diferencia se come tu margen.

Cómo te afecta

Imagina que tienes una fonda. El precio de los insumos (aceite, pollo, tortillas, gas) registra un alza cercana al 4% anual. Pero si subes el menú en esa proporción, los clientes pueden optar por la competencia que aún mantiene precios bajos o simplemente reducir la frecuencia de visita. En una refaccionaria, las piezas importadas se cotizan en dólares y, aunque el tipo de cambio está en 16.97 pesos por dólar, relativamente bajo, cualquier movimiento cambiario futuro puede encarecer el inventario, mientras que el cliente final espera precios estables. En servicios, como un taller de costura, la mano de obra calificada escasea con una tasa de desempleo de 2.74%, lo que te obliga a ofrecer mejores salarios para retener al personal, pero los contratos con clientes suelen ser resistentes a ajustes frecuentes. En manufactura, el crédito para capital de trabajo es más caro: la tasa de CETES a 28 días está en 6.13%, y la tasa de referencia en 6.50%, por lo que cualquier financiamiento de corto plazo eleva el costo financiero que también debes absorber.

Qué puedes hacer

  1. Desglosa tus costos y prioriza. Identifica qué insumos representan al menos el 20% de tu costo total y tuvieron aumentos superiores al 4% anual. Negocia con esos proveedores compras por volumen, plazos largos o busca alternativas locales para reducir dependencia de insumos importados.
  2. Ajusta precios con inteligencia. En lugar de un aumento general, aplica el incremento solo a los productos de mayor margen o a aquellos con menor sensibilidad al precio. Comunica el valor agregado: mejor presentación, porción más grande, servicio más rápido. Así el cliente percibe que no es solo un aumento.
  3. Protege tu flujo de efectivo. Con tasas de interés altas (6.50% de referencia), evita financiar capital de trabajo con deuda de corto plazo. Renegocia plazos de pago con proveedores a 60 o 90 días y ofrece descuentos por pronto pago a tus clientes. Un negocio que cobra antes de pagar resiste mejor la inflación de costos.
  4. Cubre el riesgo cambiario si importas. Aunque el dólar está en 16.97 pesos, la historia muestra que el tipo de cambio puede dispararse. Si dependes de insumos dolarizados, contrata forwards o futuros para fijar el precio de hasta 6 meses. Así conviertes un costo variable en uno fijo y puedes planear tus precios sin sobresaltos.

Perspectiva Chidonomics

Con una inflación subyacente de 3.95% y una tasa de interés de referencia de 6.50%, el costo real del dinero (la tasa nominal menos la inflación) es positivo y elevado. Eso significa que, si tu negocio necesita financiamiento, el crédito te está cobrando más de lo que suben tus costos. En ese entorno, la mejor estrategia no es crecer a deuda, sino volverse más eficiente en el uso de cada peso que ya tienes. La inflación de costos no se vence con aumentos de precio a ciegas; se vence con gestión quirúrgica de tus márgenes.

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