Radar Macroeconómico — 10 de agosto de 2026
La inflación cae a 3.12% —su menor nivel desde 2020— pero Banxico no canta victoria: pospone la meta al 4T2027 y anticipa repunte.
Banxico sostiene tasa en 6.5%; inflación baja pero repunte en el horizonte
La Junta de Gobierno del Banco de México mantuvo por unanimidad la tasa de interés de referencia en 6.50% durante su reunión de agosto, una decisión ampliamente anticipada por el mercado que refleja la cautela de la autoridad monetaria ante un panorama inflacionario que, si bien muestra una moderación significativa en el corto plazo —con la inflación general descendiendo a 3.12% anual en julio, su nivel más bajo desde diciembre de 2020—, enfrenta riesgos claros de repunte en los próximos meses. El banco central ajustó al alza sus proyecciones de inflación para 2027 y pospuso la convergencia al objetivo de 3% hasta el cuarto trimestre de ese año, señal de que la batalla contra la inflación está lejos de concluir. La economía mexicana, tras una contracción de 0.6% trimestral en el primer cuarto del año, mostró un vigoroso rebote de 1.5% en el segundo trimestre, aunque los indicadores oportunos de mayo y junio sugieren que ese impulso se está desvaneciendo rápidamente y debe advertirse que ambas métricas —trimestral desestacionalizada y mensual— corresponden a escalas de medición distintas. En el frente externo, la resiliencia de las remesas —que acumulan un crecimiento de 3.1% anual en el primer semestre— contrasta con la debilidad de las exportaciones automotrices, cuya caída de 9.7% anual en julio refleja la pérdida de tracción del motor exportador, mientras la creciente incertidumbre geopolítica en Medio Oriente mantiene a los mercados petroleros y cambiarios en un estado de volatilidad persistente.
Crecimiento y actividad
La economía mexicana rebotó con fuerza en el segundo trimestre del año, pero la tendencia de mediano plazo sigue apuntando a un dinamismo modesto, con señales de agotamiento en el margen que encienden alertas entre los analistas. La estimación oportuna del INEGI reveló un crecimiento trimestral desestacionalizado de 1.5% en el periodo abril-junio, la expansión más vigorosa desde el cuarto trimestre de 2020, que revirtió con creces la contracción de 0.6% observada en los primeros tres meses del año. El repunte fue generalizado: la producción industrial avanzó 1.6% trimestral tras haber caído 1.0% en el trimestre previo, los servicios crecieron 1.5% luego de una reducción de 0.4%, y el sector primario se disparó 3.3% después del retroceso de 1.7% en el primer cuarto. Sin embargo, conviene precisar que estas variaciones trimestrales desestacionalizadas representan una fotografía distinta a la de los indicadores mensuales o acumulados anuales que se analizan más adelante, por lo que cualquier comparación directa entre ellas debe hacerse con cautela.
La fotografía de alto crecimiento trimestral oculta una pérdida de impulso que ya era visible en los datos mensuales de mayo. El IGAE registró en ese mes una caída de 0.3% respecto a abril, en línea con lo anticipado por el Indicador Oportuno de la Actividad Económica. Aunque en su comparación anual el IGAE mostró un avance de 2.0%, el acumulado enero-mayo apenas suma un crecimiento de 0.8% anual con cifras originales, con las actividades secundarias aún en terreno negativo (-0.4%) y las terciarias avanzando un modesto 1.4%. Banamex estima que en junio el IGAE se habría mantenido sin cambios respecto a mayo —es decir, una variación mensual nula—, lo que confirmaría un estancamiento en el margen justo cuando la economía entra al segundo semestre. Este freno secuencial, medido en tasas mensuales desestacionalizadas, contrasta con el vigor del dato trimestral y advierte que el arranque del tercer cuarto podría ser más débil de lo que sugiere el rebote del 2T.
El consumo privado, que había sido uno de los pilares de la demanda interna, muestra signos inequívocos de fatiga. En mayo —dato más reciente disponible— el indicador se moderó a 1.5% anual desde el 2.1% previo, mientras que en términos mensuales desestacionalizados el avance fue de apenas 0.1%. Esta desaceleración confirma que el gasto de los hogares pierde tracción conforme se erosiona el poder adquisitivo y se modera el dinamismo del empleo. La composición del gasto revela un patrón preocupante: los bienes nacionales duraderos se desplomaron 7.2% anual, los semiduraderos cayeron 2.9% y los servicios retrocedieron 0.3%. Los bienes importados, aunque se moderaron de 10.4% a 3.5% anual, siguen siendo el motor principal del consumo, lo que sugiere que una parte creciente de la demanda interna se está fugando al exterior.
La inversión fija bruta cuenta una historia similar de moderación. En mayo creció 1.1% anual, muy por debajo del 5.9% registrado previamente, y en el acumulado enero-mayo permanece en terreno negativo (-0.5%). El contraste entre la inversión privada, que cayó 1.3% anual, y la pública, que repuntó 19.7%, es revelador de un entorno donde el gasto gubernamental intenta compensar la cautela del sector privado. La construcción no residencial mostró un avance de 12.4%, pero la residencial se contrajo 4.7%, y la maquinaria y equipo de origen nacional se hundió 9.8%, mientras la importada creció 5.6%. Esta divergencia entre componentes nacionales e importados de la inversión replica el patrón observado en el consumo y apunta a una economía donde la demanda se satisface crecientemente con bienes del exterior.
Hacia adelante, Banamex proyecta un crecimiento anual promedio del PIB de 1.4% para el segundo semestre y de 1.3% para todo 2026, mientras que Pantheon Macroeconomics mantiene un pronóstico más conservador de 1.2% con riesgos a la baja. Ambas estimaciones implican que la economía mexicana acumularía cuatro años consecutivos —de 2024 a 2027— con avances por debajo del promedio histórico de 1.9% registrado entre 2000 y 2018. La divergencia entre estas proyecciones refleja diferencias en la ponderación de los factores que impulsarán o frenarán la actividad: Banamex otorga mayor peso a una posible moderación de la incertidumbre que destrabe inversión privada, mientras que Pantheon Macroeconomics enfatiza los riesgos a la baja asociados a la desaceleración externa y la debilidad del consumo. Los riesgos a la baja incluyen una posible desaceleración en Estados Unidos, un nuevo deterioro de la actividad petrolera y la incertidumbre asociada a la revisión del TMEC. Por el lado positivo, una moderación del entorno de incertidumbre podría destrabar decisiones de inversión privada que hoy permanecen en pausa.
Inflación y política monetaria
La inflación general se moderó a 3.12% anual en julio, su nivel más bajo desde diciembre de 2020, pero la subyacente —que excluye los componentes más volátiles— se mantiene en 3.95% anual y los servicios continúan mostrando una rigidez que preocupa a la Junta de Gobierno de Banxico. El descenso de la inflación general desde el 3.37% anual de junio fue impulsado principalmente por la caída en los precios de productos agropecuarios como el jitomate, el huevo y el pollo, así como por reducciones en el gas LP y los automóviles. La inflación de mercancías se ubicó en 3.52% anual, lo que sugiere que se ha diluido por completo el efecto de los aranceles aplicados por México a países sin acuerdo comercial y los cambios en el IEPS para algunas mercancías alimenticias.
Sin embargo, el componente de servicios —que representa una porción significativa del gasto de los hogares y es más persistente— se mantuvo en 4.36% anual en julio de 2026, con la educación en 5.93% y la vivienda en 3.62%. Esta rigidez en los servicios es el principal argumento detrás de la decisión unánime de Banxico de mantener la tasa en 6.50% y de ajustar al alza sus proyecciones de inflación para 2027. El banco central ahora prevé que la convergencia al objetivo de 3% no ocurrirá sino hasta el cuarto trimestre de 2027, un aplazamiento respecto a la estimación previa que la situaba en el segundo trimestre de ese año.
El comunicado de política monetaria del 6 de agosto fue explícito sobre los riesgos: la Junta señaló que, si bien la inflación continúa disminuyendo, los riesgos siguen inclinados al alza. En el horizonte inmediato, el fenómeno de El Niño emerge como la principal amenaza. Actinver advierte que sus efectos comenzarán a manifestarse con mayor intensidad en el país, impactando los precios de productos agropecuarios. De hecho, tras seis quincenas consecutivas con caídas, en la segunda quincena de julio se observó un incremento en la inflación de agropecuarios, con la cebolla registrando un aumento de 16.4% quincenal. Actinver proyecta que la inflación repuntará a 4.5% al cierre de 2026, aunque al tratarse de un choque de oferta, no anticipa movimientos en la tasa por parte de Banxico en lo que resta del año.
El Índice Nacional de Precios Productor (INPP) ofrece señales mixtas sobre las presiones en la cadena de producción. En julio, el INPP general retrocedió 0.03% mensual, pero se aceleró a 2.56% anual desde el 2.10% anual de junio, impulsado por el aumento en los precios del petróleo derivado del conflicto en Medio Oriente. Excluyendo el petróleo, el INPP mostró una inflación anual de 2.46% en julio. Las actividades terciarias —que incluyen servicios— registraron un crecimiento anual de 4.14%, aunque con una desaceleración respecto al 4.37% de junio, lo que podría reflejar una menor demanda. Destaca la desaceleración en sectores como servicios de alojamiento y preparación de alimentos (4.35% anual, su menor tasa desde octubre de 2021) y transportes (4.19% anual desde 5.03% en junio).
El consenso entre las casas de análisis apunta a una pausa prolongada en la tasa de referencia. La encuesta de expectativas de Citi reveló que la mayoría de los analistas prevén que Banxico mantenga la tasa en 6.50% durante 2026 y 2027. HSBC México y Bank of America Securities coinciden en que no habrá movimientos en lo que resta del año. Sin embargo, existe una divergencia notable: Monex, citado por Yahoo Finanzas, proyecta que Banxico recortará su tasa de interés de referencia en 25 puntos base en la próxima reunión de septiembre para ubicarla en 7.50%. La cifra de 7.50% que reporta la fuente es inconsistente con un recorte de 25 puntos base desde el nivel actual de 6.50% —que arrojaría 6.25%—, pero las fuentes disponibles no ofrecen elementos para determinar si se trata de un error tipográfico en la nota periodística o si Monex maneja un escenario distinto de punto de partida. Más allá de esta discrepancia numérica, la divergencia de fondo con el resto del consenso —que no anticipa recortes— probablemente refleje diferencias en la evaluación de las condiciones de holgura y la persistencia de la inflación de servicios, aunque las fuentes consultadas no detallan los supuestos metodológicos que la explican.
FX y mercados financieros
El peso mexicano se apreció durante la semana, cerrando el 7 de agosto en 17.1387 pesos por dólar, una ganancia de 0.5% respecto a los 17.2317 del inicio de la semana, apoyado por la pausa de Banxico y por señales de distensión en el conflicto de Medio Oriente. La decisión unánime del banco central de mantener la tasa en 6.50% —en un contexto donde la Reserva Federal también mantuvo sin cambios la tasa de fondos federales en su reunión de julio— preservó el diferencial de tasas que ha sido un soporte clave para la moneda mexicana en los últimos meses. Las tasas de interés de valores gubernamentales en México exhibieron cambios acotados en los tramos cortos y medianos, pero incrementos en los de largo plazo, reflejo de la incertidumbre fiscal y geopolítica que mantiene inclinada la curva de rendimientos.
Los mercados accionarios estadounidenses mostraron un desempeño positivo durante la semana, impulsados por una temporada de reportes corporativos que, en el caso de las grandes tecnológicas, confirmó que empresas como Microsoft y Amazon están monetizando sus inversiones en inteligencia artificial. El S&P 500 cerró con ganancias, aunque persisten riesgos de toma de utilidades si las señales de inflación comienzan a incrementar nuevamente. Actinver mantiene su pronóstico para el S&P 500 en 7,800 puntos al cierre de 2026, condicionado a que los indicadores de riesgo permanezcan en territorio favorable.
En el mercado de materias primas, el petróleo operó con alta volatilidad. El WTI se ubicó en 76.47 dólares por barril el 5 de agosto, con caídas posteriores ante expectativas de una posible reapertura del estrecho de Ormuz. Irán y Omán acordaron una nueva ruta de navegación que alimentó expectativas de una pronta normalización del tráfico marítimo, aunque las amenazas de los hutíes de Yemen contra embarcaciones en el mar Rojo moderaron el optimismo. El Brent, por su parte, se situó en 80.58 dólares. La volatilidad del crudo tiene implicaciones directas para México: el INPP de minería con petróleo creció 10.18% anual en julio, hilando ocho meses en terreno positivo, lo que eventualmente podría trasladarse a los precios al consumidor a través de los energéticos.
El reporte de empleo en Estados Unidos correspondiente a julio sorprendió negativamente: la economía perdió 23,000 empleos, frente a una expectativa de aumento de 80,000, y las cifras de los dos meses previos fueron revisadas a la baja en 103,000 puestos. Aunque la tasa de desempleo descendió a 4.1% —por debajo del 4.2% previsto—, la debilidad se concentró en los sectores gubernamental, comercio minorista y ocio y hospitalidad. Esta cifra, según Scotiabank, elimina presión sobre la Reserva Federal para subir tasas en la próxima decisión de septiembre, lo que a su vez reduce el riesgo de un ajuste que podría estrechar el diferencial de tasas con México y presionar al peso.
Externo y geopolítica
Las remesas familiares continúan mostrando una resiliencia que desafía los pronósticos más pesimistas. En junio ingresaron a México 5,471.8 millones de dólares, un incremento de 4.2% anual, con lo que acumulan cinco meses consecutivos de crecimiento. En el primer semestre de 2026, las remesas sumaron 30,759.2 millones de dólares, un aumento de 3.1% respecto al mismo periodo de 2025. El número de operaciones creció 0.3% anual en junio, alcanzando 13.0 millones de envíos, mientras que la remesa promedio se ubicó en 422.0 dólares, 3.9% por encima del nivel observado un año antes. BBVA Research considera que el impacto de la orden ejecutiva del presidente Trump —emitida el 19 de mayo para restringir el acceso de migrantes indocumentados al sistema financiero estadounidense— será limitado, ya que entre los hogares de migrantes mexicanos es común que convivan personas con diferentes perfiles migratorios, incluyendo familiares con residencia o ciudadanía que podrían realizar los envíos.
Sin embargo, al considerar el efecto del tipo de cambio y descontar la inflación, los hogares receptores recibieron en junio 8.3% menos recursos en términos reales que un año antes. Esta erosión del poder adquisitivo de las remesas —que se suma al bajo dinamismo del consumo interno— representa un lastre adicional para la demanda en las regiones del país más dependientes de estos flujos, particularmente en el centro-occidente. Guanajuato encabezó la recepción con 2,705 millones de dólares en el primer semestre, seguido de Michoacán, Jalisco, la Ciudad de México y el Estado de México.
El conflicto en Medio Oriente escaló durante la semana con nuevos ataques iraníes contra embarcaciones en el estrecho de Ormuz, aunque la firma de un pacto militar trilateral entre Pakistán, Arabia Saudita y Turquía —que compromete a los tres países a responder conjuntamente ante cualquier ataque— introdujo un elemento de disuasión regional. El Parlamento iraní analiza reabrir el estrecho bajo nuevas restricciones que podrían excluir a embarcaciones de Estados Unidos e Israel, mientras los hutíes intensificaron sus ataques contra fuerzas gubernamentales en Yemen. La volatilidad del petróleo derivada de estas tensiones tiene un canal de transmisión directo a la inflación mexicana a través de los precios de los energéticos y, potencialmente, a las finanzas públicas a través de los ingresos petroleros.
En el frente comercial, la revisión del TMEC genera una incertidumbre que va más allá de los aranceles. Analistas advierten que Estados Unidos busca convertir a México en un proveedor de insumos y bienes de bajo valor agregado para reducir su déficit comercial y aumentar la dependencia mexicana de su economía, lo que podría tener consecuencias graves en el mediano y largo plazos. Las exportaciones automotrices —termómetro de la integración productiva regional— cayeron 9.7% anual en julio, con desplomes de 75.6% en Nissan y 34.8% en Volkswagen, aunque Ford registró un incremento de 28%. En el acumulado enero-julio, las exportaciones automotrices suman 1,950,779 unidades, una variación anual de -0.26%, mientras que la producción total acumula una caída de 0.65%.
Fiscal y Pemex
Los ingresos presupuestarios del sector público ascendieron a 4.28 billones de pesos en el primer semestre de 2026, con un crecimiento real de apenas 0.1% respecto al mismo periodo de 2025, una cifra que refleja el bajo dinamismo de la actividad económica y pone en entredicho la capacidad del gobierno para cumplir con sus metas de gasto sin incurrir en un deterioro fiscal adicional. El IVA repuntó 10.6% real, compensando parcialmente la caída en otros rubros, mientras que los ingresos petroleros crecieron 2.1% real impulsados por el aumento en los precios internacionales del crudo derivado del conflicto en Medio Oriente. Sin embargo, a pesar de los anuncios en el marco del Plan México, la inversión pública sigue sin repuntar, lo que sugiere un subejercicio del gasto de capital que contrasta con la retórica oficial de impulso a la infraestructura.
Pemex reportó una pérdida neta de 28 mil millones de pesos en el segundo trimestre de 2026, un deterioro significativo frente a la utilidad de 16.2 mil millones registrada en el mismo periodo de 2025. Este resultado se produjo a pesar de que los ingresos de la petrolera crecieron, impulsados por los mayores precios del crudo, lo que apunta a un problema estructural de costos y eficiencia operativa que el contexto de precios altos no logra compensar. La empresa destinó 84 millones de dólares en el primer semestre a coberturas financieras para proteger sus ingresos y flujos de efectivo frente a la volatilidad de los precios del petróleo, los márgenes internacionales de refinación y el tipo de cambio, cubriendo 5.43 millones de barriles de gasolina y 1.41 millones de barriles de diésel mediante instrumentos financieros.
Como contexto histórico —no como dato de coyuntura actual—, la deuda del gobierno se duplicó a 17.8 billones de pesos durante el periodo 2018-2024, según una publicación de El CEO que data originalmente de 2022. Aunque esa cifra no refleja el saldo actualizado de la deuda, el legado de ese incremento sigue pesando sobre la calificación crediticia del soberano. En mayo de este año, Moody's degradó la calificación de México a Baa3 —el último escalón dentro del grado de inversión— y consecuentemente redujo en un escalón las calificaciones de BBVA México, Banorte, Santander México, BanBajío, Bancomext, Nafin y el IPAB, aunque con perspectiva estable para la mayoría. Banamex mantuvo su calificación pero con perspectiva negativa, lo que sugiere que el riesgo de una nueva degradación no se ha disipado.
Multilateral
El Fondo Monetario Internacional mantuvo su proyección de crecimiento mundial en 3.0% para 2026 y 3.4% para 2027, prácticamente sin cambios respecto a su informe de abril, pero advirtió que el proceso de desinflación global se ha estancado. El organismo destacó que las perspectivas son desiguales: el shock de la guerra está afectando a los importadores de energía y a las economías vulnerables, mientras que la demanda impulsada por la inteligencia artificial favorece a los países integrados en la cadena de valor tecnológica mundial. Los riesgos están más equilibrados que en abril, pero persisten los factores desfavorables de un recrudecimiento de los conflictos y correcciones de precios en los mercados financieros. El FMI instó a las autoridades a mantener la estabilidad de precios, recomponer el espacio fiscal y reforzar la capacidad de adaptación.
En el ámbito regional, Moody's señaló que las brechas estructurales limitan la adopción de inteligencia artificial en América Latina, lo que refuerza la ventaja de las empresas dominantes y podría ampliar la brecha de productividad con las economías avanzadas. El FMI, por su parte, alcanzó un acuerdo a nivel de personal técnico con Bolivia sobre un nuevo programa en el marco del Servicio Ampliado del FMI, y concluyó las cuartas y quintas revisiones de los acuerdos con Honduras, en un contexto donde varios países de la región buscan apoyo multilateral para enfrentar presiones fiscales y externas.
En qué poner atención la próxima semana
- Publicación de la inflación de Estados Unidos (CPI de julio) el 12 de agosto — dato clave para calibrar las expectativas sobre la próxima decisión de la Reserva Federal y su impacto en el diferencial de tasas con México.
- Publicación de las minutas de la reunión de política monetaria de Banxico de agosto — que revelarán el balance de riesgos discutido por la Junta de Gobierno y posibles pistas sobre la trayectoria futura de la tasa.
- Indicador Oportuno de la Actividad Económica (IOAE) de julio — fecha tentativa 21 de agosto — que ofrecerá una primera estimación sobre si la pérdida de impulso observada en mayo y junio se prolongó al inicio del tercer trimestre.
- Ventas al menudeo en México de junio — fecha tentativa 21 de agosto — que permitirán evaluar si el consumo privado continúa su desaceleración o muestra signos de estabilización.
- Evolución del conflicto en Medio Oriente y su impacto en los precios del petróleo — cualquier escalada o distensión en el estrecho de Ormuz tendrá efectos inmediatos sobre el tipo de cambio y las expectativas de inflación en México.
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