Radar Macroeconómico — 13 de julio de 2026

La inflación vuelve al rango objetivo, pero el PIB sufre su peor caída trimestral desde la pandemia. Entre récords exportadores y el riesgo del TMEC, el FMI recorta el crecimiento.

Radar Macroeconómico — 13 de julio de 2026

Inflación en verde, PIB en rojo: señales mixtas para México

La economía mexicana entregó esta semana un expediente de señales profundamente contradictorias. Por un lado, el INEGI confirmó que el PIB se contrajo 0.6% trimestral desestacionalizado en el primer trimestre de 2026 —su peor arranque desde la pandemia— mientras que la inflación general de junio sorprendió al ubicarse en 3.37% anual, regresando al rango objetivo de Banxico por primera vez desde diciembre de 2020. Las minutas del banco central revelaron que la decisión unánime de mantener la tasa en 6.50% esconde un debate interno sobre si la postura monetaria ya alcanzó la neutralidad o si aún se requiere evidencia contundente de convergencia inflacionaria, particularmente en el componente de servicios. En el frente externo, las exportaciones a Estados Unidos marcaron un récord de 54 mil millones de dólares en mayo —un dato histórico que refleja la fortaleza de la integración comercial—, pero la negativa de la administración Trump a renovar el TMEC por 16 años y el colapso del cese al fuego con Irán añaden capas de incertidumbre que ya se reflejan en el recorte de proyecciones del FMI: 1.2% de crecimiento anual promedio para México en 2026, 0.4 puntos porcentuales menos que en abril, en un contexto donde el organismo ajustó su previsión de crecimiento global a 3.0% en 2026 y 3.4% en 2027.

Crecimiento y actividad

La economía mexicana arrancó 2026 con una contracción trimestral generalizada en los tres sectores, aunque datos históricos de abril mostraron un repunte mensual que anticipa un segundo trimestre significativamente distinto. El reto es que esa recuperación se consolide antes de que el lastre de la incertidumbre comercial y geopolítica vuelva a frenar el impulso.

El dato final del PIB del 1T2026, recuperado de una fuente con fecha no confirmada, confirmó una caída de 0.6% trimestral desestacionalizado, una revisión al alza de 0.2 puntos porcentuales frente a la estimación oportuna que había anticipado -0.8%. Se trata del peor inicio de año desde el 1T2020, cuando la pandemia hundió la economía en -1.2% trimestral. La contracción fue generalizada: las actividades primarias cayeron 1.7%, las secundarias 1.1% y las terciarias —el último bastión de resiliencia en 2025— retrocedieron 0.6% trimestral. En términos anuales, el PIB apenas creció 0.2% respecto al 1T2025, un freno abrupto frente al 1.8% anual que se había registrado en el 4T2025.

El deterioro de las manufacturas explica buena parte del tropiezo. Este sector, que representa una quinta parte del PIB y está profundamente integrado a las cadenas de valor de Norteamérica, ha transitado del optimismo por el nearshoring a una perspectiva marcada por el proteccionismo comercial y los aranceles sectoriales. El IGAE de abril —un dato histórico publicado el 23 de junio—, sin embargo, sugiere que la actividad encontró un piso. Con un avance mensual desestacionalizado de 1.2% y un crecimiento anual de 2.2%, el indicador superó la estimación central del IOAE de 1.0% mensual. El acumulado enero-abril todavía es modesto —0.7% anual con cifras originales—, pero la dirección del cambio es inequívocamente positiva.

El empleo formal refleja un diagnóstico similar: mejora puntual, pero insuficiencia estructural. En junio se crearon 61,023 nuevos puestos afiliados al IMSS, una cifra que duplica la caída de -29,922 de mayo y que Scotiabank atribuye en parte al efecto temporal del Mundial de la FIFA. El saldo del primer semestre, sin embargo, es apenas de 262,628 puestos acumulados, muy por debajo de la meta de México ¿Cómo Vamos? de 600,000 para el periodo —equivalente a 100,000 mensuales—, lo que mantiene el semáforo de empleo en rojo.

La demanda interna muestra dinámicas divergentes que resumen la dualidad del momento. La inversión fija bruta repuntó 4.0% mensual desestacionalizado en abril —un dato histórico, su mayor avance desde noviembre de 2020, según Banamex— impulsada por la construcción residencial (12.4% mensual) y la maquinaria y equipo importados (6.2%). En contraste, el consumo privado de abril, también histórico, se desaceleró a 0.1% mensual, muy por debajo del 1.2% de marzo, con caídas en bienes importados (-1.5%) y servicios (-0.1%) que compensaron el avance en bienes nacionales. La confianza del consumidor, que subió 0.4 puntos en junio a 43.8 unidades, sigue oscilando en torno a las 44 unidades desde diciembre de 2025, sin lograr una ruptura decisiva al alza.

Inflación y política monetaria

La inflación general de junio se ubicó en 3.37% anual —su nivel más bajo desde diciembre de 2020—, lo que permitió que el semáforo de México ¿Cómo Vamos? se pusiera en verde por primera vez en el sexenio. Pero la fotografía completa es menos alentadora de lo que sugiere ese titular: la subyacente apenas cedió de 4.19% a 4.03% anual y los servicios, el componente más rígido, permanecen anclados en 4.49%, muy lejos del objetivo de 3%.

El descenso de la inflación general desde 3.94% en mayo fue más pronunciado de lo que anticipaba el consenso de 3.50%, impulsado por el colapso del componente no subyacente, que se desaceleró de 3.10% a 1.11% anual. Las frutas y verduras aún presionan con 5.56% anual, pero los pecuarios cayeron -6.48%, arrastrando al índice agropecuario a -1.72%. La inflación de energéticos y tarifas se moderó a 3.46%. En la subyacente, las mercancías bajaron de 3.78% a 3.55%, pero los servicios apenas se aliviaron marginalmente de 4.52% a 4.49%, con educación en 5.94% y vivienda en 3.62%. Scotiabank apuntó que los productos con mayor incidencia al alza en junio fueron la vivienda propia, la papa, el aguacate y los alimentos cocinados, mientras jitomate, huevo y chile serrano operaron como contrapeso a la baja.

Este escenario de alivio general con persistencia subyacente fue el telón de fondo de las minutas de Banxico, correspondientes a la reunión del 25 de junio donde la Junta de Gobierno mantuvo la tasa en 6.50% por unanimidad. Las minutas, analizadas por Valmex, revelan un mosaico de cinco posturas con matices relevantes. Un miembro destacó la resiliencia del tipo de cambio y propuso que la guía futura señale que mantener la tasa actual por cierto tiempo apoyará la convergencia a la meta. Otro subrayó los avances hacia un acuerdo en Medio Oriente, pero identificó la persistencia de la inflación de servicios como el principal reto. Un tercero enfatizó que la mejora reciente en la inflación general obedece al componente no subyacente, que es volátil, y advirtió que persisten riesgos al alza, incluyendo una posible depreciación cambiaria.

El debate más revelador se centra en la tasa real ex ante. Un miembro advirtió que ya alcanzó el nivel de neutralidad de forma prematura —Monex había documentado que cerró 2025 en 3.01%, acercándose al límite inferior del rango neutral de 1.80%-3.60%— y que cualquier relajamiento adicional requerirá evidencia contundente de convergencia sostenida, dada la rigidez del subcomponente de servicios. Esto explica por qué la encuesta Citi de julio, reportada por Scotiabank, muestra que la mayoría de los analistas prevé que Banxico mantenga la tasa sin cambio durante 2026 y 2027 en 6.50%, aunque con algunos estimando el siguiente movimiento tan pronto como diciembre de este año.

Las expectativas de inflación para el cierre de 2026 se movieron marginalmente: la encuesta Citi las redujo a 4.15% anual desde 4.23%, aunque la subyacente se mantuvo en 4.20%. Banamex, en contraste, reiteró su pronóstico de 4.3% anual para la inflación general, argumentando que la desaceleración de mayo y junio no modifica de manera importante las perspectivas hacia el cierre del año. La divergencia de 0.15 puntos porcentuales refleja distintos modelos de ponderación de los choques de oferta —particularmente en energéticos y servicios— y la velocidad a la que cada casa de análisis espera que la brecha subyacente se cierre.

Mercados financieros y tipo de cambio

El peso mexicano logró una apreciación semanal pese al recrudecimiento del conflicto en Medio Oriente, respaldado por un diferencial de tasas que sigue siendo atractivo y por el vigor exportador a Estados Unidos. Sin embargo, la bolsa local resintió la aversión al riesgo, con el sector aeroportuario como principal lastre.

El tipo de cambio spot cerró el viernes 10 de julio en 17.46 pesos por dólar, según Actinver, acumulando una apreciación de 2.87% en lo que va de 2026. El Fix de Banxico para esa misma fecha fue de 17.48 pesos. A lo largo de la semana, el par osciló entre 17.47 y 17.55 pesos, mostrando una resiliencia notable frente a un entorno que incluyó la declaración de Donald Trump dando por terminado el cese al fuego con Irán, ataques mutuos a bases militares y la revocación por parte del Tesoro estadounidense de la licencia que permitía la venta de petróleo iraní. El petróleo Brent saltó a 78.3 dólares por barril (+5.5% en la sesión del martes), mientras que el WTI se ubicó en 72.15 dólares hacia el cierre de la semana.

La curva de rendimientos en México reflejó el tono de cautela monetaria. Las tasas de los bonos gubernamentales disminuyeron en la mayoría de los plazos, con la TIIE de fondeo a 3 meses situándose en 7.76%, frente al 7.80% de la semana previa. Este descenso moderado es consistente con un mercado que descuenta una pausa prolongada de Banxico, en línea con el mensaje de las minutas. En Estados Unidos, en contraste, las minutas de la Fed correspondientes a la reunión del 17 de junio —la primera presidida por Kevin Warsh— revelaron un sesgo hawkish, con algunos miembros considerando que se podría justificar una postura más restrictiva ante la persistencia inflacionaria. Banamex mantiene su pronóstico de que la tasa de fondos federales permanezca sin cambios en el rango de 3.50%-3.75% durante 2026, aunque advierte que los mercados ya descuentan un incremento antes de fin de año.

El IPC de la BMV cerró la semana con una caída de -0.95%, ubicándose en 66,496 puntos, aunque el rendimiento acumulado en 2026 sigue siendo positivo en +3.4%. Valmex identificó al sector aeroportuario como el principal lastre, con Volaris, Asur y GAP entre las emisoras más rezagadas —Asur reportó decrementos interanuales de tráfico de pasajeros de 8.5% en México, 4.6% en Puerto Rico y 1.1% en Colombia durante junio—, mientras que Televisa, Gentera y Cemex lideraron los avances. En Estados Unidos, el S&P 500 subió 0.42% el viernes, apoyado por el sector tecnología (+2.9% en la semana) y el debut bursátil de SK Hynix, que recaudó 26.5 mil millones de dólares en la mayor oferta inicial de una empresa extranjera en ese mercado. Energía (+3.5%) fue el sector de mejor desempeño semanal, directamente beneficiado por el repunte del crudo.

Comercio exterior y geopolítica

México consolidó su posición como principal socio comercial de Estados Unidos con exportaciones que alcanzaron un máximo histórico en mayo —un dato que, aunque ya tiene más de 14 días de antigüedad, ilustra la fortaleza del vínculo—, pero la decisión de Trump de no renovar el TMEC por 16 años y la escalada del conflicto con Irán introducen fuentes de incertidumbre que trascienden el corto plazo.

Las exportaciones mexicanas a Estados Unidos sumaron 54 mil millones de dólares en mayo (dato histórico, con el periodo cerrado el 31 de mayo), con un crecimiento anual de 17.5%, y representaron el 17.4% de las importaciones estadounidenses. México se mantuvo además como el mayor comprador de bienes estadounidenses, reflejando una integración que, según los analistas citados por Scotiabank, limita el efecto real de las medidas proteccionistas. El déficit comercial de Estados Unidos con México se amplió a un récord de 21 mil millones de dólares en el mes, mientras que el arancel efectivamente pagado por las exportaciones mexicanas fue de apenas 3.6%, igual que en abril. Banamex documentó que el 79.3% de las exportaciones mexicanas ingresaron libres de arancel en mayo —3.9 puntos porcentuales más que un año antes—, un reflejo directo de las ventajas que otorga el TMEC.

Pero ese andamiaje institucional está bajo tensión. El IMCO advirtió el 7 de julio que la revisión del TMEC no se concretó el 1 de julio, como estaba previsto, porque la administración Trump se negó a renovarlo por 16 años. No es el fin del tratado —el texto original sigue vigente— pero sí la instalación de la incertidumbre como condición de operación permanente. La revisión ahora se convierte en una prueba de la capacidad negociadora de México y, sobre todo, de su capacidad para ofrecer a la inversión las condiciones que necesita para quedarse o concretarse.

En el frente geopolítico, la semana estuvo dominada por el colapso del cese al fuego entre Estados Unidos e Irán. Trump declaró terminado el alto el fuego tras nuevos ataques mutuos que incluyeron bombardeos estadounidenses a más de 80 objetivos en Irán e iraníes contra bases militares en Bahréin y Kuwait. El presidente del Parlamento iraní advirtió que el tránsito por el Estrecho de Ormuz dependerá de las condiciones impuestas por Teherán, lo que disparó los futuros de diésel en Estados Unidos a su mayor aumento diario desde 2022 y redujo significativamente el tráfico marítimo. La Agencia Internacional de Energía proyecta que la demanda mundial de petróleo caerá en 1 millón de barriles diarios en 2026, pero reconoce que la reanudación de hostilidades pone en duda la expectativa de un superávit de oferta hacia finales de año. Para México, el efecto neto es dual: el alza del petróleo beneficia las finanzas públicas a través de los ingresos petroleros, pero la prima de riesgo geopolítico encarece el financiamiento y eleva la aversión global al riesgo.

Multilaterales

El FMI recortó su proyección de crecimiento para México a 1.2% anual promedio en 2026 y a 1.9% en 2027 —reducciones de 0.4 y 0.3 puntos porcentuales, respectivamente, frente al informe de abril— citando explícitamente la persistente incertidumbre como el factor que continúa limitando la inversión y la actividad. Este ajuste coloca a México significativamente por debajo del promedio de América Latina, para la cual el FMI proyecta un crecimiento estable de 2.4% en 2026.

La actualización de julio del World Economic Outlook describe una economía mundial atrapada entre fuerzas contrapuestas: el impacto negativo de la guerra en Medio Oriente —que elevó el pronóstico de inflación global a 4.7% en 2026 desde 4.1% en 2025— y el impulso positivo del ciclo tecnológico vinculado a la inteligencia artificial. El FMI ajustó su previsión de crecimiento global a 3.0% para 2026 y 3.4% para 2027, según reportó Scotiabank, y advirtió que los riesgos están balanceados entre estos dos vectores. Para Estados Unidos, las perspectivas son comparativamente favorables: crecimiento de 2.3% en 2026, respaldado por una política fiscal expansiva, condiciones financieras acomodaticias y una sólida inversión tecnológica, además de su condición de exportador neto de energía que limita el impacto del choque petrolero.

Las condiciones financieras globales, según el recuadro de estabilidad financiera incluido en el WEO, se han flexibilizado a pesar del conflicto. Los flujos de portafolio a mercados emergentes se estabilizaron tras la disrupción inicial, y el apetito por deuda en divisas fuertes se mantiene robusto, con varias economías emergentes y frontera colocando emisiones exitosamente. México no es ajeno a este contexto: el diferencial de tasas y los flujos estructurales derivados de la integración comercial con Estados Unidos siguen ofreciendo un colchón, pero el margen de maniobra se ha reducido sustancialmente. El recorte de Banamex en su propio pronóstico de crecimiento —de 1.6% a 1.2% para 2026, convergiendo con el FMI— refleja un diagnóstico compartido: la incertidumbre ha dejado de ser un factor externo transitorio para convertirse en una variable doméstica con efectos reales sobre las decisiones de inversión.

En qué poner atención la próxima semana

  • Martes 14 de julio: Publicación del IPC de Estados Unidos correspondiente a junio — el consenso anticipa una variación mensual de -0.1% en el índice general y de +0.2% en el subyacente. Será la primera señal dura de inflación tras las minutas hawkish de la Fed y determinará si los mercados refuerzan o moderan las expectativas de alza de tasas.
  • Miércoles 15 de julio: Comparecencia de Kevin Warsh, presidente de la Reserva Federal, ante el Comité de Servicios Financieros de la Cámara de Representantes para presentar el informe semestral de política monetaria. Es la primera comparecencia formal desde que asumió la presidencia en junio y el mercado buscará pistas sobre los cambios prometidos en la comunicación y el análisis de inflación de la Fed.
  • Miércoles 15 de julio: Publicación del Índice de Precios al Productor (PPI) de Estados Unidos de junio. El consenso anticipa una variación mensual de 0.0% en el índice general y +0.3% en el subyacente, tras un mayo que registró un alza de 1.1% general.
  • Jueves 16 de julio: Ventas minoristas de Estados Unidos de junio —expectativa de +0.3% mensual tras +0.9% en mayo— y solicitudes de seguro de desempleo. Estos datos ofrecerán una lectura actualizada del pulso del consumidor estadounidense, clave para la demanda de exportaciones mexicanas.
  • Inicio de la temporada de reportes del 2T26 en Estados Unidos: JPMorgan Chase, Goldman Sachs y Morgan Stanley en el sector financiero, así como ASML, Johnson & Johnson y Netflix. Las utilidades corporativas serán la prueba de fuego sobre si las valuaciones actuales del S&P 500 —con un rendimiento acumulado anual de +10.66%— están justificadas por fundamentales.
  • Viernes 17 de julio: Confianza del consumidor de la Universidad de Michigan, preliminar de julio. Expectativa de 51.4 puntos tras un junio que marcó 49.5, un dato que podría confirmar si la mejora en la confianza del consumidor mexicano en junio —43.8 unidades— responde a una tendencia regional o a factores idiosincráticos.
  • México: Publicación de la Encuesta de Expectativas de Analistas de Mercados Financieros de Citibanamex correspondiente a la primera quincena de julio. Será la primera actualización de expectativas tras los datos de inflación de junio y las minutas de Banxico, y permitirá evaluar si el consenso ajusta la trayectoria esperada de tasas.
  • México: Indicador Oportuno de la Actividad Económica (IOAE) con el nowcasting del IGAE para mayo y junio. Dado que el IGAE de abril sorprendió al alza con 1.2% mensual, este dato será la primera aproximación a si la recuperación del 2T26 se sostuvo en los meses siguientes.