Radar Macroeconómico — 14 de septiembre de 2026
El paquete económico reduce el déficit de 4.1% a 3.9% del PIB, ritmo que el IMCO tacha de insuficiente.
Paquete Económico 2027 y escalada petrolera marcan la semana
La entrega del Paquete Económico 2027 y la escalada del conflicto en Medio Oriente dominaron una semana en la que los mercados calibraron sus expectativas de política monetaria. La propuesta fiscal del Ejecutivo plantea una consolidación gradual y modesta, con un déficit público que apenas se reduce de 4.1% a 3.9% del PIB, un ritmo que think tanks como el IMCO consideran insuficiente ante la proximidad de la deuda soberana a perder el grado de inversión. La disrupción en el suministro petrolero por los ataques en Ormuz y el cierre del oleoducto Este-Oeste saudita disparó el Brent por encima de los 100 dólares por barril, tocando los 107.51 dólares, un choque que plantea un doble filo para México: mayores ingresos por exportación de crudo frente a un encarecimiento de las importaciones de combustibles que presionará la inflación y las finanzas públicas. En este contexto de tensión geopolítica, la actividad industrial mexicana sorprendió con un repunte en julio, al tiempo que la inflación de agosto mostró una aceleración moderada en el componente general pero una persistente resistencia en los servicios. La expectativa generalizada entre analistas y en los mercados de futuros es que la Reserva Federal incremente su tasa en su reunión de esta misma semana, mientras que Banxico la mantendrá sin cambios en la suya, programada para la semana siguiente.
Crecimiento y actividad
La actividad industrial sorprendió al consenso en julio, registrando un crecimiento mensual desestacionalizado de 0.5%, muy por encima del retroceso de -0.2% que anticipaban los analistas. El dato, impulsado por el dinamismo de la construcción y las manufacturas, sugiere que el tercer trimestre arrancó con un pie más firme que el débil cierre de la primera mitad del año, aunque la tendencia general de la economía sigue siendo de un crecimiento modesto y con claroscuros sectoriales.
El avance de la construcción, del 0.9% mensual, fue apuntalado por la edificación (+1.3%) y los trabajos especializados (+3.1%), mientras que las manufacturas crecieron 0.7% mensual. Dentro de estas últimas, el sector de equipo electrónico se consolidó como un motor clave, con un avance mensual de 1.8% en julio y un acumulado de 13.5% a tasa anual. Esta dinámica manufacturera se refleja en el desempeño de las exportaciones del sector, que en julio se dispararon 134.0% anual, superando en valor a las tradicionalmente dominantes exportaciones automotrices. Por contraste, la minería retrocedió -1.8% mensual, mientras que la generación de energía, agua y gas se mantuvo sin cambios.
Este repunte puntual no disipa el panorama de debilidad que arrastra la economía mexicana. Las cifras de cierre de 2025, que ahora sirven como base de comparación, muestran un crecimiento anual promedio del PIB de apenas 0.7%, el peor desempeño desde la pandemia. En ese año, la industria fue un lastre, con una contracción anual promedio de -1.1%, mientras que el sector primario emergió como un motor inesperado con un crecimiento de 3.7%. La profunda heterogeneidad sectorial y la debilidad de la demanda interna, reflejada en una caída anual de -2.7% en el número de empleadores registrados ante el IMSS durante agosto, dibujan un entorno de "holgura" que el propio Banxico ha identificado y que persiste a lo largo de su horizonte de pronóstico.
El principal punto de divergencia entre las instituciones de análisis reside en la magnitud del crecimiento esperado para 2026. El Paquete Económico 2027, recién entregado por la Secretaría de Hacienda, revisó a la baja su propia estimación para este año, situándola en un rango de 1.0% a 2.0% anual, frente al 1.8%-2.8% aprobado originalmente. Banxico, en su último informe trimestral, proyecta un crecimiento puntual del 1.0% anual para 2026. El Fondo Monetario Internacional es ligeramente más optimista, con una proyección de 1.2% anual, mientras que el consenso del mercado, recogido por la Encuesta Citi, se sitúa en el 1.3% anual. Esta divergencia en torno al punto medio refleja distintos supuestos sobre la velocidad de recuperación de la inversión en un entorno de elevada incertidumbre comercial y geopolítica, y sobre el impacto del ciclo de recortes de tasas que Banxico parece haber concluido.
Inflación y Banxico
La inflación general de agosto se ubicó en 3.26% anual, acelerándose ligeramente desde el 3.12% de julio pero quedando por debajo del consenso de 3.30%. La lectura, aunque dentro del rango de tolerancia del banco central, reveló dinámicas opuestas en sus componentes: la subyacente continuó su moderación, bajando a 3.88% anual desde 3.95%, mientras que la no subyacente repuntó con fuerza de 0.29% a 1.13%, impulsada por los precios agropecuarios.
La presión en el índice no subyacente se concentró en productos volátiles como la cebolla, con un incremento mensual de 32.70%, y el huevo, con un alza de 8.91%. Este tipo de choques de oferta, aunque dolorosos para los consumidores, no reflejan necesariamente presiones generalizadas de demanda, el factor que más vigila la Junta de Gobierno. Por ello, la atención se mantiene en la inflación subyacente, particularmente en los servicios, que registraron una variación anual de 4.33% en agosto, con los rubros de educación (6.04%) y vivienda (3.57%) todavía elevados y renuentes a ceder.
Los primeros datos de septiembre confirman la tendencia de aceleración en el margen. La primera quincena del mes registró una inflación anual de 3.74%, por encima del 3.65% de la quincena previa, aunque ligeramente por debajo de la expectativa del consenso de 3.77%. Esta lectura, la más alta desde mayo, añade cautela de cara a un cierre de año que se anticipa con fluctuaciones, tal como lo reflejan los propios pronósticos de Banxico, que en su revisión de mayo elevaron sus estimaciones de inflación para el tercer trimestre a 3.8% anual y la mantuvieron en 3.5% para el cuarto trimestre.
En este marco, la Junta de Gobierno del Banco de México mantuvo sin cambios su tasa de interés de referencia en 6.50% durante sus reuniones de junio y agosto, según confirman los comunicados oficiales de ambas fechas. Con ello, se cerró el ciclo de recortes iniciado en marzo de 2024. La decisión de agosto reiteró la existencia de "importantes riesgos a la baja para la actividad económica", pero también la persistencia de un panorama inflacionario que exige prudencia. El consenso del mercado ha descontado esta postura y anticipa que la Junta de Gobierno mantendrá la tasa nuevamente sin cambios en su anuncio programado para el 25 de septiembre. La postura monetaria, cercana a su nivel neutral según algunas estimaciones, y una inflación subyacente que, en palabras de analistas de Grupo Financiero BX+, "se mantiene renuente a bajar pese al lento dinamismo económico", justifican la pausa prolongada.
FX y mercados
El peso mexicano mostró una notable estabilidad en un entorno global marcado por la aversión al riesgo. La moneda cotizó en un rango estrecho alrededor de 16.90-17.00 unidades por dólar, tocando un mínimo de 16.8855 el 5 de septiembre gracias a factores locales de soporte. Esta resiliencia se produce en un momento en que los mercados globales se preparan para una posible alza de tasas por parte de la Reserva Federal y digieren una nueva escalada del conflicto en Medio Oriente.
El apetito por activos de riesgo se vio afectado en Estados Unidos, donde el índice S&P 500, a pesar de un avance diario de 0.9% que puso fin a una racha de cuatro sesiones de pérdidas, acumula una caída de 0.4% en septiembre, aunque mantiene una ganancia de 11.9% en el año. El detonante de la cautela fue la publicación de la inflación al consumidor estadounidense de agosto, que se situó en 3.4% anual, manteniéndose sin cambios y por encima del objetivo del 2% de la Fed. Este dato elevó a cerca del 90% la probabilidad implícita en el mercado de que el banco central estadounidense incremente su tasa de referencia en su reunión de esta semana, un movimiento que fortalecería al dólar.
A pesar del respaldo que un alza de la Fed daría al dólar, el peso ha logrado mantenerse firme anclado en la solidez de las reservas internacionales de México, que al 4 de septiembre se situaban en 258,035 millones de dólares, y en flujos de capital que no han revertido su curso. En el mercado accionario local, el IPC de la Bolsa Mexicana de Valores retrocedió 0.3% en la semana, cerrando en 63,925 puntos, afectado principalmente por los sectores industrial y de materiales, en un contexto de menores precios de los metales.
Externo y geopolítica
La escalada de las tensiones geopolíticas en Medio Oriente reconfiguró el mapa de riesgos para la economía global y puso al petróleo en el centro de la escena. El cierre del oleoducto Este-Oeste de Arabia Saudita, que transporta unos cuatro millones de barriles diarios y permite eludir el estratégico estrecho de Ormuz, junto con ataques a buques y bases en la región, disparó los precios. Al abrir los mercados asiáticos, el Brent llegó a cotizar en 107.51 dólares por barril y el WTI en 102.32 dólares.
Para México, la ecuación tiene un saldo ambiguo que los analistas califican como un "doble filo". El país capta mayores ingresos por sus exportaciones de crudo —que en julio fueron de 449,585 barriles diarios—, pero simultáneamente paga una factura más abultada por sus importaciones de petrolíferos —565,002 barriles diarios en ese mismo mes—. Es decir, el déficit de la balanza petrolera se amplifica. El encarecimiento de gasolinas, diésel y otros combustibles presiona directamente los costos de transporte y distribución, lo que podría traducirse en una mayor inflación general. Ante esto, el gobierno enfrenta una disyuntiva: usar estímulos fiscales al IEPS para contener los precios al consumidor —reduciendo con ello la recaudación de Hacienda— o permitir el traslado del alza, con el consecuente costo político y social.
En paralelo a la crisis energética, la agenda comercial con Estados Unidos avanza a contrarreloj. Fuentes de ambos gobiernos, citadas por Reuters, apuntan a que se busca cerrar un pacto bilateral en materia comercial antes de las elecciones intermedias estadounidenses del 3 de noviembre. El objetivo no es la revisión integral del T-MEC, sino un "arreglo interino" bajo la Sección 232 que reduzca los aranceles del 25% a vehículos y del 50% al acero y aluminio impuestos por Washington. La industria automotriz, que acumula cuatro meses consecutivos de caída en la producción, presiona por un esquema similar al que casi se cerró con Canadá, con una tasa cercana al 15% que disminuiría aún más con la incorporación de contenido estadounidense. El colapso de las negociaciones con Ottawa juega a favor de México, al ofrecer a la administración Trump un contraste para exhibir un éxito diplomático, pero la ventana de oportunidad es estrecha y se concentrará en octubre.
Fiscal
El Paquete Económico 2027, entregado el 8 de septiembre, propone una consolidación fiscal que los analistas han calificado unánimemente como gradual y modesta. El déficit público se proyecta en 3.9% del PIB, una reducción marginal de dos décimas respecto al 4.1% estimado para 2026, basada en un marco macroeconómico que asume un crecimiento del PIB de entre 1.5% y 2.5% y una inflación de 3.0% al cierre del próximo año. Este ritmo de ajuste es el principal blanco de críticas: el IMCO sentenció que la propuesta "retrasa nuevamente" la consolidación fiscal, justo cuando dos de las tres principales agencias calificadoras mantienen la deuda soberana a un escalón de perder el grado de inversión y la tercera la ubica a dos escalones con perspectiva negativa.
La estrategia fiscal descansa en una combinación de mayor recaudación tributaria y racionalización del gasto. El esfuerzo más visible está en Pemex: el apoyo gubernamental se recortaría casi un 70%, pasando de 263.5 mil millones de pesos en 2026 a 81.1 mil millones en 2027. Esto se da bajo el supuesto crucial, y altamente incierto en el actual contexto de precios del petróleo, de que la petrolera logrará un superávit financiero de 95.1 mil millones de pesos, una meta que excluyendo la transferencia federal sería de apenas 14,000 millones. La tensión es evidente: Hacienda había afirmado en 2025 que a partir de 2027 Pemex podría cubrir por sí sola sus amortizaciones de deuda. La realidad presupuestal muestra que aún se necesitan fondos públicos para ese fin.
La trayectoria de endeudamiento que se deriva del paquete es creciente. El Saldo Histórico de los Requerimientos del Sector Público (SHRFSP), la medida más amplia de la deuda, pasaría del 54.0% del PIB en 2026 al 55.0% en 2027. El análisis de Banco Base detalla que el costo financiero de la deuda está condicionado a que se cumplan los supuestos macroeconómicos del paquete, como un crecimiento del PIB nominal y una tasa de interés de Cetes a 28 días de 6.1% promedio. El peligro de no cumplir las metas de crecimiento y recaudación es simétrico: un error en la proyección de ingresos mantendría el gasto ya aprobado y se traduciría inmediatamente en mayor deuda.
La divergencia entre el supuesto oficial y la realidad de mercado es palpable en el mercado petrolero. Mientras el Paquete 2027 asume un precio promedio de la mezcla mexicana de 61.8 dólares por barril para 2027, los precios actuales del Brent y el WTI se sitúan más de un 60% por encima de ese nivel. Si los precios altos se sostienen, los ingresos petroleros del gobierno serán muy superiores a los presupuestados, pero este efecto positivo se vería mermado por el mayor costo de los estímulos fiscales a los combustibles y por el encarecimiento de las mismas importaciones de petrolíferos que realiza Pemex, lo que deterioraría su superávit financiero y, con él, la base de la reducción del apoyo gubernamental.
Multilateral
La visión desde los organismos internacionales añade una capa de cautela al escenario base. En su más reciente actualización de perspectivas, de julio de 2026, el Fondo Monetario Internacional recortó su pronóstico de crecimiento para México a 1.2% anual para 2026, señalando que "la incertidumbre seguirá limitando la actividad económica". Esta cifra se sitúa por debajo del punto medio del rango propuesto por Hacienda en el Paquete Económico 2027, que es de 2.0% para el próximo año. Como contexto, la Consulta del Artículo IV de 2025, publicada en octubre de ese año, había proyectado un crecimiento del PIB real de 1.0% para 2025 y una inflación de 3.9%.
La OCDE, por su parte, publicó un estudio sobre el proceso presupuestario en México, un tema de particular relevancia en el actual contexto legislativo. Aunque el estudio no se pronuncia sobre las cifras del Paquete, su publicación subraya la importancia de contar con marcos fiscales robustos y proyecciones realistas para fortalecer la credibilidad de la política fiscal. La diferencia entre los pronósticos de crecimiento del gobierno y los de los organismos multilaterales y el mercado no es un mero ejercicio técnico; subraya el riesgo de que los ingresos presupuestarios proyectados no se materialicen, lo que obligaría a recortes de gasto o a un mayor endeudamiento durante la ejecución del presupuesto.
En qué poner atención la próxima semana
- Miércoles 16 de septiembre (Mercados cerrados en México por el Día de la Independencia): La atención global estará centrada en la decisión de política monetaria de la Reserva Federal de Estados Unidos. Con la inflación de agosto en 3.4% anual, el mercado asigna una probabilidad cercana al 90% a un incremento en la tasa de fondos federales, lo que podría fortalecer al dólar a nivel global.
- Jueves 17 de septiembre: Se difundirá la Encuesta de Expectativas de Analistas de Citibanamex, que detallará la actualización del consenso del mercado sobre crecimiento, inflación y tasa de interés, y ofrecerá la primera lectura de los economistas sobre el Paquete Económico 2027.
- Jueves 17 de septiembre: Se espera la publicación de las ventas al menudeo en Estados Unidos para agosto, un termómetro clave del consumo que podría afinar las expectativas sobre la fortaleza de esa economía.
- Viernes 18 de septiembre: En Estados Unidos se publicará el dato de producción industrial de agosto, ofreciendo una visión complementaria sobre la actividad del sector manufacturero estadounidense.
- Próximamente (fecha no confirmada): Se espera la publicación del Indicador Global de la Actividad Económica (IGAE) de julio en México, que proporcionará la fotografía más completa del inicio del tercer trimestre, complementando el buen dato de la actividad industrial.