Radar Macroeconómico — 17 de agosto de 2026
Banxico pausa en 6.50% mientras inflación cae a 3.12%, pero el PIB se contrajo 0.6% y el gasto rígido récord de 2.07 billones frena la inversión.
Banxico pausa, inflación cede, actividad se estanca
El Banco de México mantuvo la tasa de referencia en 6.50% en su decisión del 6 de agosto y, con un voto unánime, dio por concluido el ciclo de relajación monetaria que había llevado el interés a ese nivel en mayo. La decisión se produce en un entorno donde la inflación general, publicada por el INEGI el 7 de agosto, se situó en 3.12% anual en julio, su menor nivel en seis años, aunque la subyacente persiste en 3.95% anual, lo que justifica la cautela del banco central. La actividad económica, sin embargo, ofrece señales de estancamiento: el PIB del primer trimestre se contrajo 0.6% trimestral con cifras desestacionalizadas, un dato histórico publicado a finales de mayo, y el IGAE de mayo, divulgado el 23 de julio, reportó una caída mensual desestacionalizada de 0.3%. En el frente fiscal, el gasto rígido alcanzó un récord de 2.07 billones de pesos en el primer semestre, absorbiendo 69.7% de los ingresos tributarios y reduciendo el espacio para la inversión pública, que se contrajo 7.9% real anual. El peso se mantiene fuerte, cerca de 17.00 por dólar, apoyado por la pausa monetaria y la moderación de la inflación en Estados Unidos, aunque la volatilidad geopolítica por el conflicto en Medio Oriente y la caída de la bolsa local generan cautela.
Crecimiento y actividad
La economía mexicana inició 2026 con una contracción trimestral y los datos de actividad de mayo, ya conocidos desde hace semanas, sugieren que la recuperación del segundo trimestre será, en el mejor de los casos, moderada. Esta fotografía de estancamiento contrasta con la narrativa de Banxico, que en su comunicado de agosto señaló una reactivación en el segundo trimestre. La divergencia no implica una contradicción en la lectura de un mismo dato, sino que refleja una diferencia en el periodo de referencia: el banco central alude a indicios preliminares del 2T26 que aún no se han materializado en cifras oficiales, mientras que los datos duros disponibles corresponden al primer trimestre y a mayo.
El INEGI confirmó a finales de mayo que el PIB del primer trimestre de 2026 se contrajo 0.6% en términos trimestrales con cifras desestacionalizadas, una cifra ligeramente mejor que la estimación oportuna que anticipaba una caída de 0.8%. Se trata del peor inicio de año desde la pandemia de 2020, cuando la economía se desplomó 1.2% trimestral, y la mayor contracción trimestral desde el cuarto trimestre de 2024. En términos anuales, el crecimiento fue de apenas 0.2%, sostenido principalmente por el sector servicios, que reportó un incremento anual de 0.9%. Las actividades primarias, por su parte, se contrajeron 1.7% trimestral y apenas crecieron 0.3% anual. Estos datos, aunque confirmados por el INEGI, corresponden a un periodo cerrado hace más de cuatro meses y deben leerse como el punto de partida de la coyuntura actual, no como su reflejo inmediato.
Un dato más cercano en el tiempo, el IGAE de mayo publicado por el INEGI el 23 de julio, confirmó que la debilidad se extendió al inicio del segundo trimestre. El indicador cayó 0.3% mensual con cifras desestacionalizadas, aunque creció 2.0% anual. Al interior, las actividades secundarias retrocedieron 0.8% mensual —arrastradas por las manufacturas, que acumulan una caída anual de 1.5% en el periodo enero-mayo—, mientras que las primarias disminuyeron 0.5% mensual. Solo las terciarias mostraron un avance marginal de 0.2% mensual. En el acumulado enero-mayo, el IGAE creció apenas 0.8% anual, con las actividades secundarias en terreno negativo (-0.4%) y las terciarias avanzando 1.4%. Aunque este dato ya tiene casi un mes de publicado, es la referencia más reciente disponible para evaluar la actividad económica antes de que el INEGI publique el IGAE de junio el próximo 24 de agosto.
El consumo privado, que había sido el principal soporte de la actividad, muestra una moderación evidente. El Indicador Oportuno del Consumo Privado (IOCP) estima que el gasto de los hogares se estancó en julio (0.0% mensual), tras un avance de 0.2% mensual en junio. En términos anuales, el IOCP proyecta crecimientos de 2.5% para junio y 2.2% para julio, lo que confirma una pérdida de tracción gradual. Este comportamiento resulta relevante porque junio y julio coincidieron con la celebración del Mundial de fútbol, del que se esperaba un impulso al turismo, entretenimiento y servicios. Sin embargo, las cifras no sugieren una aceleración generalizada del gasto. Actinver mantiene su pronóstico de crecimiento del PIB para 2026 en 1.2% anual promedio, apoyado en el consumo y una ligera recuperación de la inversión, aunque reconoce que el dinamismo es menor al anticipado.
Inflación y política monetaria
La inflación general registró en julio su nivel más bajo en seis años, pero Banxico mantiene una postura cautelosa ante la persistencia de la subyacente y los riesgos externos derivados del conflicto en Medio Oriente. La decisión del 6 de agosto de mantener la tasa en 6.50% fue unánime y vino acompañada de una guía futura que descarta más movimientos, lo que sugiere que el ciclo de relajación monetaria ha concluido por ahora.
El INPC de julio, publicado por el INEGI el 7 de agosto, registró una variación mensual de 0.03% y una tasa anual de 3.12%, el menor registro desde 2020. La caída fue impulsada por el componente no subyacente, que retrocedió 0.67% mensual y registró una variación anual de apenas 0.29%, reflejando la moderación en los precios de energéticos y agropecuarios. Sin embargo, la inflación subyacente —que excluye los elementos más volátiles y refleja mejor la tendencia de mediano plazo— se ubicó en 3.95% anual, con un avance mensual de 0.23%. Aunque representa una mejora frente al 4.23% anual de julio de 2025, la cifra sigue por encima del objetivo de 3.0% y muestra una persistencia que preocupa al banco central.
En su comunicado, Banxico ajustó a la baja sus pronósticos de inflación general para el cierre de 2026, pero revisó al alza las proyecciones del primer al tercer trimestre de 2027, tanto para el índice general como para el subyacente. Las expectativas de largo plazo permanecen estables en niveles por arriba de la meta, lo que refuerza la postura de cautela. La Junta de Gobierno señaló que “la postura monetaria es adecuada para enfrentar los retos del entorno macroeconómico, incluidos aquellos derivados del contexto internacional”, en referencia explícita a la incertidumbre por el conflicto en Medio Oriente y sus repercusiones sobre los precios de materias primas.
En Estados Unidos, la Reserva Federal mantuvo sin cambio su tasa de referencia en su reunión de julio, en un contexto donde la inflación general se moderó a 3.4% anual en julio, en línea con las expectativas, según reportó Scotiabank el 12 de agosto. El índice de precios al consumidor subyacente, que excluye alimentos y energía, aumentó 0.2% mensual y 2.5% anual, en su ritmo más bajo desde marzo de 2021, según la misma fuente. Scotiabank destaca que los datos sugieren que el impacto del choque energético derivado del conflicto con Irán siguió disipándose, lo que otorga a la Fed mayor margen para evaluar el balance entre las presiones inflacionarias y la reciente desaceleración del empleo antes de su reunión de septiembre. Sin embargo, persisten dudas sobre la sostenibilidad de la debilidad en los precios de los bienes y el posible traslado de las presiones de costos a los consumidores.
Mercados financieros y tipo de cambio
El peso mexicano se mantiene fuerte, cerca de 17.00 por dólar, apoyado por la pausa de Banxico y la moderación inflacionaria en Estados Unidos, aunque la volatilidad geopolítica y la caída de la bolsa local generan cautela entre los inversionistas.
El tipo de cambio cerró la semana del 14 de agosto en 17.03 pesos por dólar, con una apreciación acumulada de 5.30% en lo que va de 2026. La fortaleza del peso refleja tanto el diferencial de tasas —con Banxico en 6.50% frente a una Fed que se mantiene sin cambios— como la moderación de la inflación local, que reduce la prima de riesgo. Sin embargo, el rango de operación se ha estrechado, oscilando entre 16.97 y 17.05 pesos por dólar en las sesiones más recientes, lo que sugiere que el mercado está en un compás de espera ante los eventos de riesgo en el horizonte.
El IPC de la Bolsa Mexicana de Valores cayó 3.38% en la semana, cerrando en 64,339 puntos, con lo que el rendimiento acumulado del año se redujo a apenas 0.05%. Solo 3 de las 35 emisoras del índice terminaron en terreno positivo, con alzas destacadas en Televisa, Chedraui y Bolsa, mientras que Orbia, GAP y Regional fueron las más rezagadas. El desempeño refleja un entorno de aversión al riesgo que contrasta con la fortaleza del peso, sugiriendo que los flujos de capital están discriminando entre instrumentos de deuda —favorecidos por las tasas altas— y renta variable, castigada por la incertidumbre sobre el crecimiento.
En Estados Unidos, los bonos del Tesoro enfrentaron presiones alcistas en sus rendimientos durante la semana, aunque las fuentes disponibles no confirman niveles específicos como el de 5.22% para el bono a 30 años ni los resultados de subastas recientes que se mencionan en algunos análisis. Lo que sí documenta Scotiabank es que las preocupaciones por el elevado endeudamiento público —que ronda los 40 billones de dólares— y las tensiones geopolíticas con Irán han impulsado los rendimientos de los bonos del Tesoro. El petróleo WTI superó los 82 dólares por barril ante la amenaza de nuevas sanciones de Estados Unidos a Irán y el cierre del estrecho de Ormuz. Scotiabank reporta que una figura identificada como Scott Bessent —cuyo cargo exacto no se confirma explícitamente en las fuentes— amenazó con imponer medidas “sin precedentes” a Irán, lo que podría restringir significativamente las exportaciones petroleras iraníes a través de canales informales, con implicaciones amplias para los mercados energéticos y financieros globales.
Comercio exterior y geopolítica
Las tensiones comerciales con Estados Unidos se intensifican en la antesala de la revisión del T-MEC, mientras el conflicto en Medio Oriente eleva los riesgos para la inflación y la energía, en un contexto donde el sector agroalimentario mexicano ya muestra una pérdida de dinamismo.
México solicitó formalmente a Estados Unidos un trato arancelario preferencial durante la revisión del T-MEC, buscando reducir o eliminar el arancel de 25% que enfrentan los automóviles fabricados en el país y reconsiderar las tarifas aplicadas al acero. El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, argumentó que la medida es injusta, ya que vehículos provenientes de Japón, Corea del Sur o Alemania pagan solo 15%, pese a que la industria automotriz mexicana incorpora más contenido y autopartes estadounidenses. El gobierno mexicano ha pedido que no se impongan nuevos gravámenes mientras avanzan las negociaciones, programadas para septiembre en Washington, y ha reforzado el diálogo con la administración estadounidense.
En el frente agroalimentario, las exportaciones de aguacate cayeron cerca de 25% anual en el primer semestre de 2026, sumando 1,690 millones de dólares, afectadas por una menor demanda externa y mayores restricciones comerciales de Estados Unidos. La situación se agravó por la suspensión temporal de envíos desde Michoacán tras amenazas a inspectores sanitarios estadounidenses. Como resultado, el superávit comercial agroalimentario del país se redujo 12.1% en el primer semestre, reflejando la pérdida de dinamismo del sector. Cabe señalar que las cifras de exportaciones de productos manufacturados por 64,722 millones de dólares en el primer trimestre, con un crecimiento anual de 29.5%, provienen de una fuente de SPR Informa que data del 1T2026, publicada hace más de cuatro meses, por lo que debe considerarse como contexto histórico del dinamismo exportador al inicio del año, no como un dato actual.
El turismo, del que se esperaba un impulso significativo por el Mundial, mostró un impacto limitado. En junio, el total de viajeros internacionales fue de 8.18 millones de personas, un incremento anual de apenas 2.1%. Los turistas que pernoctaron al menos una noche crecieron solo 1.1% anual, mientras que los turistas no fronterizos pasaron de representar 53.7% del total en junio de 2025 a 46.3% este año, con una caída de 5.3% anual en los que ingresaron por vía aérea. El gasto total de los viajeros ascendió a 2,912.5 millones de dólares, con un alza anual de 5.9%, probablemente explicada por el alza de precios durante el evento más que por un mayor volumen de visitantes. El gasto medio fue de 355.7 dólares, un aumento de 3.7% anual.
Finanzas públicas
El espacio fiscal se reduce al mínimo histórico: el gasto rígido absorbe casi 70% de los ingresos tributarios, mientras la inversión pública se contrae como variable de ajuste, en un contexto donde los ingresos presupuestarios están prácticamente estancados y la recaudación del ISR registra su peor desempeño desde 2009.
Durante el primer semestre de 2026, el gasto rígido del sector público federal —que incluye pensiones contributivas, programas del Bienestar y costo financiero de la deuda— ascendió a 2.07 billones de pesos, el mayor monto registrado para un periodo similar. En términos reales, creció 2.9% anual y absorbió 48.3% de los ingresos presupuestarios, 69.7% de los ingresos tributarios y 42.5% del gasto neto total, máximos históricos en los tres indicadores. Banco Base advierte que estos resultados reflejan una creciente proporción del presupuesto comprometida en obligaciones de cumplimiento ineludible y, por tanto, una reducción del margen de maniobra de la política fiscal.
El problema no es solo el nivel del gasto rígido, sino su combinación con ingresos estancados. En el primer semestre, los ingresos presupuestarios crecieron apenas 0.1% real anual, mientras que la recaudación del ISR cayó 6.2% real, su peor resultado para un primer semestre desde 2009. Aunque el IVA aumentó 10.6% real y compensó parcialmente esta caída, los ingresos tributarios en conjunto crecieron solo 0.4% real. La inversión física se contrajo 7.9% real en el semestre, evidenciando que, ante la creciente rigidez del gasto, la inversión pública continúa siendo la principal variable de ajuste para preservar el equilibrio de las finanzas públicas.
Al interior del gasto rígido, los componentes que más crecieron son los de origen político y no contractual. Los programas del Bienestar distintos de pensiones avanzaron 19.4% real y las pensiones no contributivas 13.0% real, mientras que las contributivas crecieron 2.7% y el costo financiero cayó 3.6% real. Entre enero y junio de 2018 y el mismo periodo de 2026, el gasto rígido acumuló un crecimiento real de 72.7%, frente a incrementos de 30.1% en los ingresos tributarios y de 16.9% en los ingresos presupuestarios. Banco Base advierte que esta combinación de gasto rígido creciente e ingresos estancados aumenta el riesgo de un recorte en la calificación crediticia soberana, puesto que eventualmente no habrá variable de ajuste para compensar el alza en el gasto rígido.
Multilaterales
La OCDE prevé una desaceleración del crecimiento en América Latina para 2026, mientras el FMI mantiene su proyección de deuda pública mexicana al alza y advierte que la guerra en Medio Oriente ensombrece las perspectivas globales.
La OCDE estima que las siete principales economías de América Latina crecerán 1.7% en 2026, frente al 2.2% de 2025, afectadas por un entorno global más débil y mayores costos energéticos. Para 2027, el organismo prevé un repunte a 2.2%. La desaceleración refleja tanto la moderación de la demanda externa —particularmente desde Estados Unidos y China— como el impacto de los precios de la energía en los costos de producción y el poder adquisitivo de los hogares. La OCDE advierte que las nuevas presiones inflacionarias limitan la relajación monetaria en la región y que el apoyo fiscal debe ser temporal y focalizado, dado el menor espacio fiscal disponible.
El FMI, en su consulta del Artículo IV de 2025, proyecta que la deuda pública de México aumentará de 58.3% del PIB en 2024 a 59.9% en 2026 y continuará subiendo hasta 61.7% en 2032. La trayectoria refleja déficits primarios persistentes —estimados en 1.6% del PIB para 2026— y un crecimiento real que no alcanza a compensar la carga de intereses. El organismo advierte que la guerra en Medio Oriente ensombrece las perspectivas económicas mundiales y replantea las prioridades de política, señalando que se necesitan políticas acertadas y una cooperación internacional más estrecha para contener los daños. Moody's, por su parte, mantiene una perspectiva estable para los soberanos globales en 2026, pero advierte que la estabilidad está calificada por restricciones estructurales y riesgos externos crecientes: con deuda elevada, flexibilidad fiscal limitada e incertidumbres geopolíticas en aumento, la diferencia entre mantener la estabilidad y entrar en estrés dependerá de la disciplina de política, la fortaleza institucional y la capacidad para navegar la volatilidad global.
En qué poner atención la próxima semana
- 21 de agosto: Publicación de las minutas de política monetaria de Banxico correspondientes a la reunión del 6 de agosto. El mercado buscará detalles sobre la discusión interna que llevó a la decisión unánime de pausa y, sobre todo, cualquier señal sobre las condiciones que podrían reactivar el ciclo de recortes o, por el contrario, justificar un endurecimiento.
- 22 de agosto: Inicio del simposio de la Reserva Federal en Jackson Hole. Aunque no se esperan decisiones de política monetaria, el tono de los discursos —particularmente en lo relativo al balance entre inflación y empleo— podría ofrecer señales sobre la trayectoria de tasas en Estados Unidos para el resto del año.
- 24 de agosto: Publicación del IGAE de junio por parte del INEGI. Será el primer dato duro del cierre del segundo trimestre y permitirá evaluar si la reactivación que Banxico señaló en su comunicado se refleja en las cifras oficiales o si, por el contrario, la actividad siguió estancada. La fecha está confirmada por el boletín del IGAE de mayo como la próxima publicación programada.
- Semana del 17 de agosto: Continúan los preparativos formales para la revisión del T-MEC, con negociaciones programadas para septiembre en Washington. Cualquier declaración o filtración sobre la postura de Estados Unidos respecto a los aranceles automotrices y al acero podría generar volatilidad en el tipo de cambio y en las acciones de empresas exportadoras.
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