Radar Macroeconómico — 22 de junio de 2026

El IGAE podría mostrar un repunte del 1.0%, pero la inversión privada sigue hundida.

Radar Macroeconómico — 22 de junio de 2026

Semana clave con datos IGAE y decisión de Banxico

La semana del 22 al 26 de junio concentra dos catalizadores de alto impacto para el mercado mexicano: la publicación del IGAE de abril el martes 23 y la decisión de política monetaria de Banxico el jueves 25. Los indicadores oportunos apuntan a que la economía inició el segundo trimestre con un repunte mensual del orden de 1.0% en abril, según el nowcast del INEGI, tras la contracción de 0.6% trimestral desestacionalizada observada en el 1T26. Sin embargo, el entusiasmo se atenúa al constatar que la demanda interna —en especial la inversión privada— permanece atrapada en una fase de contracción profunda, con una caída de 3.46% trimestral desestacionalizada en el 1T26 y una pérdida acumulada de 7.56% en los últimos seis trimestres. El consenso de analistas anticipa que el jueves 25 la Junta de Gobierno mantenga la tasa de referencia sin cambios en 6.50%, con un sesgo de cautela alimentado por la persistencia de la inflación de servicios, que en mayo se aceleró a 4.57% anual, y por un entorno externo que se ha vuelto más restrictivo tras el giro hawkish de la Reserva Federal el 17 de junio. Ese viraje de la Fed, junto con la firma de un memorando de entendimiento entre Estados Unidos e Irán el 18 de junio, ha aplanado las curvas de rendimientos en ambos lados de la frontera y ha devuelto cierta presión depreciatoria sobre el peso, que cerró la semana pasada en un rango de 17.31 a 17.36 pesos por dólar según distintas fuentes. En el plano geopolítico, las negociaciones del T‑MEC avanzan hacia una reunión trilateral el 1 de julio, mientras el conflicto en Medio Oriente mantiene un frágil compás de espera que modera los precios del petróleo pero no elimina la volatilidad.

Crecimiento y actividad

La actividad económica muestra señales de rebote al inicio del segundo trimestre, pero la radiografía de la demanda agregada en el 1T26 revela una debilidad estructural que no se corrige con un solo mes de avance. El martes 23 de junio se publicará el IGAE de abril, para el cual el Indicador Oportuno de la Actividad Económica anticipa un crecimiento de 1.0% mensual con cifras desestacionalizadas, lo que implicaría una variación anual de 2.1% en series originales, según las proyecciones de Banamex. La misma fuente estima que en mayo la actividad no registró variación mensual, con un crecimiento anual de 1.1% en cifras desestacionalizadas. De confirmarse, el dato de abril representaría el mayor avance mensual desestacionalizado del IGAE desde el inicio de 2025, pero la secuencia dibuja un rebote puntual más que un cambio de tendencia. Es importante advertir que estas cifras del IGAE —un indicador mensual— no son directamente comparables con la contracción trimestral de 0.6% del PIB del 1T26, ya que difieren en periodicidad, cobertura y ajuste estacional.

El punto de partida no es alentador. El PIB del primer trimestre se contrajo 0.6% trimestral desestacionalizado y creció apenas 0.4% anual, la caída trimestral más pronunciada desde el 4T24. La demanda agregada —la suma del PIB y las importaciones— apenas avanzó 0.3% trimestral desestacionalizada, muy por debajo del 2.3% registrado en el trimestre previo. Esa desaceleración tuvo un motor claro: el gasto privado. El consumo privado retrocedió 0.8% trimestral desestacionalizado, su primera caída desde el 4T24, mientras que la formación bruta de capital fijo se desplomó 1.9% trimestral desestacionalizada, con una contracción de la inversión privada de 3.46% trimestral desestacionalizada. Banco Base documenta que la inversión privada acumula seis trimestres consecutivos de contracción, con una pérdida acumulada de 7.56% desde el pico del ciclo, y que su proporción respecto al PIB total —21.2% en el 1T26, según México ¿Cómo Vamos?— es la más baja para un primer trimestre desde 2020, excluyendo los años de la pandemia.

La contracara de este deterioro es el gasto público. El consumo de gobierno creció 1.62% trimestral desestacionalizado, el mayor avance desde el 1T18, y la inversión pública repuntó 7.88% trimestral desestacionalizado, aunque desde una base muy baja tras cuatro trimestres de caídas. En conjunto, el sector público añadió 0.6 puntos porcentuales al crecimiento anual desestacionalizado del PIB, mientras que el sector externo restó 7.2 puntos ante el crecimiento más rápido de las importaciones que de las exportaciones. La discrepancia estadística contribuyó con 1.0 punto, una señal de que la medición de la actividad está captando con dificultad la dinámica real de la demanda.

BBVA Research recortó la semana pasada su previsión de crecimiento para 2026 de 1.8% a 1.2% anual promedio, citando la debilidad del consumo y, sobre todo, de la inversión, así como la cautela empresarial en un entorno de incertidumbre regulatoria y comercial. Banamex mantiene su estimación en 1.3% anual promedio, apoyada en una postura monetaria menos restrictiva y en la expectativa de que el gasto público compense parcialmente la fragilidad privada. Ambas instituciones coinciden en que el balance de riesgos está sesgado a la baja.

Inflación y política monetaria

La inflación general de mayo se ubicó en 3.94% anual, cortando una racha de tres meses por encima de 4.0% y registrando su primera contracción mensual (-0.21%) desde 2024. La moderación fue impulsada por el componente no subyacente, que cayó 1.65% mensual por el efecto estacional de las tarifas eléctricas, y por una desaceleración de la subyacente a 0.22% mensual, con la inflación de mercancías en su nivel más bajo para un mes de mayo desde 2024. Sin embargo, la inflación de servicios repuntó a 4.57% anual, su mayor nivel desde junio de 2025, hilando 54 meses consecutivos por encima de 4.0%, según documenta Banco Base. La misma fuente advierte que la Copa Mundial de Fútbol, que se celebra entre junio y julio, podría añadir presión sobre la demanda de servicios y mercancías, complicando la convergencia al objetivo de 3.0%.

Con este panorama, el mercado anticipa que Banxico mantendrá la tasa de interés en 6.50% en su anuncio del jueves 25 de junio. La decisión de la Junta de Gobierno del 7 de mayo —cuando se recortó la tasa en 25 puntos base a ese nivel— ya mostró una división interna significativa: dos miembros (Galia Borja y Jonathan Heath) votaron por mantenerla en 6.75%. El comunicado de mayo señaló que la actividad económica se contrajo en el 1T26, generando una holgura mayor a la anticipada, pero también subrayó la persistencia de la inflación subyacente y los riesgos derivados del conflicto en Medio Oriente. Desde entonces, la inflación general ha cedido, pero la de servicios se ha acelerado, y la Reserva Federal endureció su discurso el 17 de junio, lo que reduce el margen para nuevos recortes en México sin arriesgar una depreciación desordenada del peso.

BBVA Research considera que Banxico concluyó el ciclo de bajadas y que mantendrá la tasa en 6.50% al menos hasta el cierre de 2026. Banamex comparte la expectativa de pausa prolongada, aunque señala que el sesgo de la Junta sigue siendo acomodaticio y que el siguiente movimiento sería más probablemente un recorte que un alza, una vez que la inflación y sus expectativas se alineen mejor con la meta. Las proyecciones de inflación para el cierre de 2026 divergen ligeramente: BBVA estima 4.1% anual para la general y 3.9% para la subyacente, Banamex 4.3% para ambas, y Banco Base 4.2% para la general. Las diferencias reflejan supuestos distintos sobre la persistencia de los servicios y el impacto de los energéticos, pero todas las estimaciones se sitúan por encima del umbral de tolerancia del banco central.

Mercados cambiarios y financieros

El peso mexicano operó la semana pasada en un rango acotado pero con presiones depreciatorias tras el giro hawkish de la Reserva Federal. Banamex reportó un cierre de 17.36 pesos por dólar al 19 de junio, con una depreciación semanal de 0.6%, mientras que Actinver registró un cierre de 17.31 pesos por dólar el mismo día. La divergencia entre ambas fuentes —5 centavos— refleja diferencias en la hora de corte o en la metodología de cálculo intradía, pero en ambos casos el movimiento semanal fue de debilidad para la moneda mexicana. La Fed mantuvo la tasa de fondos federales en 3.75% el miércoles 17 de junio, pero el diagrama de puntos reveló que nueve de los dieciocho miembros que presentaron proyecciones anticipan al menos un alza de 25 puntos base antes de que termine 2026. El presidente Kevin Warsh, en su primera reunión al frente del Comité Federal de Mercado Abierto, eliminó la guía prospectiva del comunicado y anunció la creación de grupos de trabajo para revisar la comunicación, el balance y las fuentes de datos, lo que introdujo una dosis adicional de incertidumbre.

La reacción en los mercados de renta fija fue inmediata y simétrica en ambos lados de la frontera. La semana pasada, el rendimiento del bono del Tesoro estadounidense a 2 años subió 12 puntos base a 4.2%, mientras que el de 10 años se mantuvo prácticamente sin cambios en 4.5%, comprimiendo el diferencial 10-2 años a mínimos de doce meses, según datos de Banamex del 17 de junio. En México, la curva de Mbonos se aplanó de manera similar: el rendimiento a 2 años subió 9 puntos base a 7.48% y el de 10 años cayó 8 puntos base a 8.95%, estrechando el diferencial a 146 puntos base desde los 163 puntos base de la semana previa. Este aplanamiento refleja la expectativa de que Banxico mantendrá las tasas de corto plazo ancladas en 6.50% mientras el mercado descuenta que la Fed podría subir las suyas, lo que erosiona el diferencial de tasas que ha sostenido al peso.

BBVA Research proyecta un tipo de cambio de 17.80 pesos por dólar al cierre de 2026, mientras que Banamex lo sitúa en 17.9 pesos por dólar. Ambas estimaciones implican una depreciación adicional respecto a los niveles actuales, aunque contenida dentro de un rango que no se aleja de los fundamentos de la economía mexicana. La apreciación acumulada del peso en lo que va de 2026, de 3.71% según Actinver, sugiere que el mercado aún no ha internalizado completamente el viraje hawkish de la Fed ni la persistencia de la inflación de servicios en México.

Entorno externo y geopolítica

Las negociaciones para la revisión del T‑MEC avanzaron en temas clave como agricultura, reglas de origen y sectores industriales, y se espera que el 1 de julio los tres países celebren una reunión trilateral en la que, según el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, se definirá la hoja de ruta formal del proceso. Scotiabank reportó que, si bien el presidente Trump ha sugerido la posibilidad de terminar el tratado de forma inmediata, el escenario base sigue siendo un esquema de revisiones anuales que permita preservar la arquitectura comercial de América del Norte. La incertidumbre persiste, pero el avance en las mesas técnicas reduce la probabilidad de una ruptura disruptiva en el corto plazo.

En el frente de Medio Oriente, Estados Unidos e Irán firmaron el 18 de junio un memorando de entendimiento que incluye el cese de hostilidades en Líbano, la creación de un fondo de reconstrucción para Irán y el libre tránsito por el estrecho de Ormuz durante 60 días, mientras se negocia un acuerdo definitivo. El acuerdo fue respaldado por Pakistán y presentado tras la cumbre del G7, aunque su implementación ha sido frágil: las negociaciones previstas en Suiza fueron pospuestas por el aumento de enfrentamientos en el sur del Líbano, y tanto Trump como Irán han lanzado advertencias cruzadas sobre el cumplimiento. El precio del WTI cayó a alrededor de 77 dólares por barril tras el anuncio, y la Mezcla Mexicana de Exportación se ubicó en 73.03 dólares por barril, según Bloomberg Línea, lo que alivia parcialmente las presiones sobre los energéticos, pero mantiene a los mercados en un estado de alerta ante la posibilidad de que el alto el fuego colapse.

Finanzas públicas

La debilidad de la inversión privada contrasta con el avance del gasto público, que ha sido el principal soporte de la demanda interna en el inicio de 2026. El consumo de gobierno creció 1.62% trimestral desestacionalizado en el 1T26, el mayor incremento desde el 1T18, y la inversión pública aumentó 7.88% trimestral desestacionalizado, sumando dos trimestres consecutivos de avances. Sin embargo, Banco Base advierte que la recuperación de la inversión pública se da desde una base muy baja: en los últimos cinco trimestres acumula una caída de 18.02%, y su peso en el PIB sigue siendo insuficiente para compensar el desplome de la inversión privada. La proporción de la inversión total respecto al PIB cayó a 21.2% en el 1T26, el nivel más bajo para un primer trimestre desde 2020 (excluyendo años de recesión), lo que aleja a la economía de la meta del Plan México de alcanzar 25% del PIB en 2026.

BBVA Research estima que el Saldo Histórico de los Requerimientos Financieros del Sector Público (SHRFSP) se incrementará a 54.9% del PIB en 2026, reflejando el proceso de consolidación fiscal en curso y la presión que el gasto público ejerce sobre las finanzas nacionales. La combinación de un crecimiento económico menor al previsto y un gasto público que actúa como amortiguador de la demanda sugiere que el espacio fiscal seguirá estrechándose en los próximos trimestres, a menos que la inversión privada retome el dinamismo y alivie la carga que hoy recae sobre el sector público.

Perspectivas multilaterales

El Fondo Monetario Internacional, en su informe de Perspectivas de la Economía Mundial de octubre de 2025, proyectó un crecimiento de 4.4% anual para México en 2026, una cifra que contrasta de manera notable con las estimaciones más recientes de BBVA Research (1.2% anual promedio) y Banamex (1.3% anual promedio). La divergencia de más de tres puntos porcentuales no refleja una diferencia metodológica en tiempo real, sino el desfase temporal de las proyecciones: el ejercicio del FMI se realizó antes de que se materializara la debilidad de la demanda interna en el 1T26, la contracción de la inversión privada y la desaceleración del consumo. Las casas de análisis locales han incorporado en sus modelos los datos más recientes de actividad, empleo e inflación, lo que explica la revisión a la baja y la brecha con el organismo multilateral. Dado que el pronóstico del FMI data de octubre de 2025 —más de ocho meses atrás—, debe considerarse como una referencia histórica y no como una proyección actualizada al cierre del primer semestre de 2026.

La OCDE, en sus Perspectivas Económicas de América Latina de 2023, analiza la inversión como porcentaje del PIB en la región, pero no ha publicado una actualización reciente para México que permita contrastar sus estimaciones con las locales. No se identifican otras divergencias relevantes entre fuentes multilaterales y locales esta semana, más allá del desfase temporal del pronóstico del FMI. La próxima actualización del WEO, prevista para julio de 2026, será un evento clave para evaluar si el organismo multilateral ajusta su proyección para México a la luz de los datos del primer semestre.

En qué poner atención la próxima semana

  • Martes 23 de junio: Publicación del IGAE de abril y de las ventas al menudeo de abril (INEGI). Será la primera lectura oficial de la actividad en el segundo trimestre.
  • Miércoles 24 de junio: Inflación de la primera quincena de junio (INEGI). Banamex estima una variación quincenal de 0.04% para la general y de 0.20% para la subyacente.
  • Jueves 25 de junio: Decisión de política monetaria de Banxico. El consenso anticipa que la tasa de interés se mantendrá en 6.50%. También se publicará la tasa de desempleo de mayo (INEGI).
  • Viernes 26 de junio: Balanza comercial de mayo (INEGI). Banamex proyecta un superávit de 3,190 millones de dólares, por debajo de los 4,520 millones de abril.
  • 1 de julio: Reunión trilateral entre Estados Unidos, México y Canadá para definir la hoja de ruta de la revisión del T‑MEC.