Radar Macroeconómico — 29 de junio de 2026
Banxico pausa, inflación cede a 3.55% pero los servicios se aceleran; el IGAE repunta 1.2% en abril, insuficiente para revertir la contracción trimestral del PIB mientras el…
Banxico pausa, inflación cede y actividad repunta
La Junta de Gobierno del Banco de México mantuvo por unanimidad la tasa de referencia en 6.50% el 25 de junio, confirmando el fin del ciclo de recortes que acumuló 475 puntos base desde marzo de 2024 y señalizando que la tasa permanecerá en este nivel por un periodo prolongado. La inflación general sorprendió a la baja en la primera quincena de junio, ubicándose en 3.55% anual —su nivel más bajo desde octubre de 2025—, aunque la subyacente se mantuvo en 4.12% y los servicios mostraron una aceleración quincenal a 0.27%, la mayor para un periodo equivalente desde 2022. En contraste, la actividad económica registró en abril su mayor repunte en más de cinco años: el IGAE creció 1.2% mensual con cifras desestacionalizadas, impulsado por un salto de 7.6% en la construcción. Sin embargo, el fuerte dato de abril no alcanza a revertir el deterioro acumulado: el PIB del primer trimestre se contrajo 0.6% trimestral —una medida de corto plazo que no es directamente comparable con las proyecciones anuales— y las expectativas de crecimiento para 2026 se mantienen en un rango de 1.1% a 1.3% entre el consenso de analistas, frente al optimismo oficial del gobierno que sostiene un rango de 1.8% a 2.8%. En el frente externo, el inicio formal de la revisión del T-MEC el 1 de julio añade una capa de incertidumbre para la inversión, mientras el FMI advierte que la economía global crecerá apenas 3.1% en 2026 bajo la sombra del conflicto en Medio Oriente, según su informe de abril de 2026.
Crecimiento y actividad
La economía mexicana dio una señal de vigor en abril que contrasta con la debilidad generalizada de los meses previos. El Indicador Global de Actividad Económica (IGAE) registró un crecimiento mensual desestacionalizado de 1.2%, el mayor avance desde marzo de 2021, superando las expectativas de Banamex que anticipaban un incremento de 1.0%. Este resultado refleja un repunte significativo tanto en la industria como en los servicios, aunque debe leerse con cautela: la economía venía de un primer trimestre en el que el PIB se contrajo 0.6% trimestral, la caída más profunda desde el cuarto trimestre de 2024. Es importante no confundir estas métricas: la variación trimestral del PIB mide el cambio frente al trimestre inmediato anterior, mientras que el crecimiento anual del IGAE acumulado enero-abril de 0.7% compara el desempeño contra el mismo periodo del año previo; son tasas de distinta periodicidad que ofrecen lecturas complementarias, no directamente equiparables.
El motor del repunte de abril fue la construcción, que creció 7.6% mensual en cifras desestacionalizadas, seguida por las manufacturas con un avance de 1.2% y los servicios con 0.7%. Dentro del sector terciario destacaron los servicios de apoyo a los negocios con un incremento de 3.8% y el comercio al por mayor con 2.9%. Sin embargo, las actividades gubernamentales cayeron 7.6% tras una expansión atípica de 8.2% en marzo, lo que sugiere cierta volatilidad en este componente más asociada a calendarios de gasto que a una tendencia subyacente. La minería también retrocedió 0.7%, consistente con la debilidad estructural que ha mostrado este sector, donde la producción minero-metalúrgica cayó 0.6% mensual en abril y aún no recupera su nivel pre-pandemia, según documenta Banamex.
El fuerte dato de abril llevó a Banamex a estimar una expansión trimestral del PIB de 1.3% para el segundo trimestre de 2026, lo que implicaría un rebote considerable tras la contracción del primer trimestre. No obstante, las proyecciones para el año completo reflejan un consenso moderado. BBVA Research recortó su pronóstico de crecimiento para 2026 a 1.2% desde 1.8% previo, citando una demanda interna débil —particularmente en inversión— y un entorno prolongado de incertidumbre. Banamex estima 1.3% y la Encuesta Citi de expectativas de los especialistas apunta a 1.1%. La divergencia con el gobierno, que mantiene un rango de 1.8% a 2.8% confiando en el impulso del Mundial de Futbol y el Plan de Infraestructura, es considerable. Las fuentes no ofrecen una explicación explícita de esta brecha, pero los analistas privados ponderan más la debilidad de la demanda interna ya observada —el consumo privado cayó 0.8% trimestral en el primer trimestre y la inversión fija bruta lo hizo en 1.3%, según datos de INEGI citados por BBVA Research—, así como la incertidumbre en torno a la revisión del T-MEC y el entorno regulatorio interno.
El mercado laboral formal refleja esta moderación. BBVA Research reporta que el empleo afiliado al IMSS generó apenas 202 mil puestos netos entre enero y mayo de 2026, una cifra comparable a la del mismo periodo de 2025. Excluyendo a los trabajadores de plataformas digitales, el crecimiento anual del empleo formal se reduce a 0.7%, menos de la mitad del 1.5% reportado como cifra bruta. La tasa de informalidad laboral se mantuvo elevada en 55.2% durante mayo, con una tasa de desocupación que subió ligeramente a 2.8% desde 2.5% en abril, según datos de Scotiabank. BBVA Research también documenta un aumento en la tasa de informalidad a 55.1% en abril en cifras ajustadas por estacionalidad, consistente con un sector empresarial debilitado donde el número de patrones formales registrados en el IMSS acumula casi dos años consecutivos de caídas anuales. Esto configura un ajuste del mercado laboral que opera más a través de la absorción de trabajadores en la informalidad que mediante un aumento del desempleo abierto.
Inflación y Banxico
La inflación general en México cede más rápido de lo esperado, pero la persistencia en los servicios mantiene a Banxico en posición de cautela. En la primera quincena de junio, el Índice Nacional de Precios al Consumidor registró una variación quincenal de -0.11%, la tercera contracción consecutiva, ubicando la inflación general anual en 3.55%, su nivel más bajo desde la segunda quincena de octubre de 2025. Esta desaceleración ha sido impulsada principalmente por el componente no subyacente, que cayó 1.14% quincenal —la contracción más profunda para un periodo equivalente desde que se tiene registro, según Banco Base— arrastrado por una caída de 2.65% en los precios agropecuarios, con las frutas y verduras desplomándose 5.24% quincenal.
Sin embargo, la inflación subyacente se mantiene en 4.12% anual, acumulando 26 quincenas consecutivas por encima del 4%, y el dato quincenal de 0.19% rompió una racha de tres quincenas de desaceleración. El foco de preocupación está en los servicios, que registraron una variación quincenal de 0.27%, la más alta para un periodo equivalente desde 2022, impulsada por el componente de otros servicios que subió 0.41%. Tanto Banco Base como Banamex atribuyen esta aceleración directamente al inicio del periodo vacacional de verano y al efecto del Mundial de Futbol, que eleva los precios de servicios turísticos y de alimentación. Banamex proyecta que la inflación de servicios enfrentará presiones al alza en el siguiente par de quincenas para luego disminuir de forma muy gradual, ya que los costos laborales acumulados mantienen una presión estructural sobre este componente. La inflación anual de servicios se ubica en 4.57%, muy por encima de su promedio histórico de 3.6%.
En este contexto, la decisión de Banxico el 25 de junio fue unánime: mantener la tasa de referencia en 6.50%. El comunicado de política monetaria confirmó la guía prospectiva que se había anticipado desde la reunión de mayo: la Junta de Gobierno considera apropiado mantener la tasa en su nivel actual por un periodo prolongado. Valmex señala que Banxico mantiene el sesgo al alza en el balance de riesgos para la inflación, aunque con una recomposición en el orden de los factores: las afectaciones climáticas ascienden al tercer lugar, desplazando las presiones de costos al cuarto, mientras la persistencia de la inflación subyacente se mantiene en segundo y las disrupciones por políticas comerciales o conflictos geopolíticos conservan el primer sitio. Los pronósticos de inflación general se ajustaron a la baja para el segundo trimestre de 2026, pero los de la subyacente se revisaron ligeramente al alza entre el segundo y el cuarto trimestre. La expectativa de convergencia a la meta de 3.0% se mantiene para el segundo trimestre de 2027.
Las proyecciones de cierre de año difieren entre las casas de análisis. BBVA Research proyecta que la inflación general y la subyacente cerrarán 2026 en 4.1% y 3.9% respectivamente. Banamex estima 4.3% para ambas, incorporando presiones al alza por los aranceles que entraron en vigor a inicios de año —que se manifestarían gradualmente en mercancías no alimenticias— y por los costos laborales acumulados, aunque compensadas parcialmente por un tipo de cambio apreciado respecto a 2025 y un crecimiento económico moderado. Banamex advierte que las sorpresas recientes a la baja en agropecuarios sesgan ligeramente sus proyecciones a la baja, pero mantienen su estimación central ante la expectativa de que las presiones de demanda contenidas no serán suficientes para compensar los factores de oferta que empujan los precios de servicios y mercancías.
Mercados y tipo de cambio
El peso mexicano se mantiene estable en niveles apreciados, respaldado por la pausa monetaria de Banxico y un diferencial de tasas que sigue siendo atractivo para las posiciones de carry trade. Al 29 de junio, el tipo de cambio USD/MXN cotiza alrededor de 17.50 pesos por dólar, con una apreciación acumulada en lo que va del año de -2.81% y una variación anual de -6.65%, según datos de Bloomberg Línea. El rango de las últimas 52 semanas ha oscilado entre 17.09 y 18.98 pesos por dólar, lo que ubica al peso en la zona baja de ese intervalo. Scotiabank reporta que los mercados financieros internacionales han mostrado un desempeño mixto, con los futuros de Wall Street presionados a la baja por el sector tecnológico —el contrato del Nasdaq 100 caía 1.23% el 26 de junio— en un contexto de volatilidad en semiconductores y expectativas de que OpenAI podría retrasar su salida a bolsa.
BBVA Research anticipa una depreciación moderada hacia adelante, proyectando el tipo de cambio en 17.8 pesos por dólar al cierre de 2026 y en 18.0 para 2027. Esta trayectoria refleja la expectativa de que el diferencial de tasas entre México y Estados Unidos podría ajustarse si la Reserva Federal mantiene una postura más restrictiva de lo anticipado. De hecho, Banamex reporta que la tasa de fondos federales se mantuvo sin cambio en la reunión de abril de la Fed, y Valmex señala que se anticipa un posible aumento en dicha tasa —una divergencia importante con la pausa de Banxico que podría comprimir el diferencial que ha favorecido al peso. El comunicado más reciente de Banxico también advierte sobre la posibilidad de nuevos incrementos en la tasa de la Fed, lo que la Junta de Gobierno monitorea de cerca.
En el mercado de deuda, el gobierno mexicano realizó una operación relevante de manejo de pasivos, colocando 6,300 millones de dólares en bonos de largo plazo —4,800 millones con vencimiento en 2037 a una tasa de 6.25% y una reapertura de 1,500 millones en bonos con vencimiento en 2056 a 6.75%—, con el objetivo de recomprar deuda de corto plazo con vencimientos en 2027 y 2028, según detalla Scotiabank. Esta operación mejora el perfil de amortizaciones y reduce los riesgos de refinanciamiento en un contexto de incertidumbre global. Las tasas de los bonos gubernamentales mexicanos de largo plazo mostraron disminuciones en los plazos cortos y medios, aunque los plazos largos registraron aumentos, lo que según BBVA Research refleja que un conflicto prolongado en Medio Oriente sugiere que las tasas locales de largo plazo tardarán más en converger hacia sus niveles de equilibrio.
El petróleo, por su parte, se mantiene volátil en torno a los 70 dólares por barril para el WTI, influido directamente por las tensiones en el Estrecho de Ormuz. Scotiabank reportó el 26 de junio que el tránsito marítimo en el estrecho se suspendió después de que Irán atacara un carguero con bandera de Singapur, aunque el flujo de petróleo ha continuado a pesar de las declaraciones de Teherán sobre el cierre de la vía. Banamex señala que los avances diplomáticos entre Estados Unidos e Irán, con un memorándum de entendimiento que establece un periodo de 60 días de negociaciones sobre el programa nuclear iraní, moderaron parcialmente los riesgos geopolíticos, aunque las tensiones persisten.
Comercio exterior y geopolítica
Las exportaciones mexicanas mantienen un dinamismo excepcional, aunque la composición del crecimiento y la moderación del superávit comercial en mayo reflejan patrones que vale la pena desagregar. En mayo, las exportaciones sumaron 69,544.6 millones de dólares, un incremento anual de 25.4%, continuando la tendencia positiva que en abril había alcanzado un crecimiento de 32.6% anual —el mayor desde junio de 2021—. Sin embargo, el superávit comercial se redujo a 2,259 millones de dólares desde los 4,520 millones de abril, reflejando una caída mensual de 3.5% en las exportaciones y de 0.4% en las importaciones, según datos de Actinver y Scotiabank.
La divergencia sectorial es notable. Las exportaciones manufactureras no automotrices crecieron 38.0% anual en mayo, mientras que las automotrices cayeron 2.2%. Esta debilidad en el sector automotriz —consistente con lo que BBVA Research documenta como una producción automotriz que se contrajo 4.5% anual hasta abril— se atribuye a los aranceles sobre automóviles que han afectado la capacidad exportadora de México hacia Estados Unidos. Por el lado de las importaciones, el mayor avance correspondió a los bienes intermedios con 29.8% anual, lo que sugiere que las cadenas de suministro integradas con América del Norte siguen activas y que las empresas continúan acumulando insumos ante la incertidumbre arancelaria. Los bienes de capital, en cambio, crecieron apenas 1.6%, un indicador de que la inversión productiva sigue contenida.
Actinver subraya que México mantiene una ventaja arancelaria relativa significativa: enfrenta una tasa arancelaria promedio de 3.6% en Estados Unidos, frente al 6.7% que Washington aplica al resto del mundo, gracias a que el 85% de las importaciones mexicanas entran libres de arancel bajo el T-MEC. El IMCO, por su parte, destaca que México es la décima potencia exportadora mundial, con un crecimiento anual de 7.6% en 2025 —uno de los más altos entre el top 10 global— y se perfila como una alternativa estratégica a China en sectores manufactureros, en un contexto donde la política comercial estadounidense experimenta su mayor giro proteccionista en décadas.
El 1 de julio inicia formalmente la revisión del T-MEC, un proceso que México ¿Cómo Vamos? y El Financiero coinciden en describir como el momento que definirá si la arquitectura comercial sobre la que descansa buena parte de la economía mexicana se consolida por una generación o entra en una etapa de incertidumbre prolongada. Este proceso ocurre en un contexto de elevada fragmentación geopolítica: el FMI, en su World Economic Outlook de abril de 2026 —cuya publicación tiene más de dos meses de antigüedad pero sigue siendo la referencia más reciente del organismo—, advierte que la economía global crecerá 3.1% en 2026 y 3.2% en 2027, por debajo de los promedios prepandemia, con la guerra en Medio Oriente como el principal riesgo a la baja. La conferencia de prensa del FMI del 25 de junio reiteró estos riesgos y destacó que la desaceleración y el aumento de la inflación serán particularmente pronunciados en economías emergentes importadoras de materias primas con vulnerabilidades preexistentes.
Fiscal y deuda
Las finanzas públicas mexicanas muestran señales de presión que se manifiestan tanto en el frente externo como en las proyecciones de deuda. Al cierre del primer trimestre de 2026, la Posición de Inversión Internacional Neta de México aumentó su saldo deudor a 659.2 mil millones de dólares, equivalente a -32.6% del PIB, un incremento de 24.8 mil millones respecto al cierre de 2025. Banamex detalla que este deterioro se originó por un crecimiento en los pasivos de inversión directa —que pasaron de 522.1 a 540.0 mil millones de dólares— y de inversión de cartera —de 397.8 a 419.0 mil millones—, reflejo de la entrada de capitales al país pero también del aumento en el endeudamiento neto frente al resto del mundo. En la comparación anual, el saldo de la PII aumentó 47.9 mil millones de dólares, ya que la expansión de 156.8 mil millones en los activos no pudo compensar el incremento de 204.7 mil millones en los pasivos.
En el ámbito de la deuda pública, BBVA Research estima que los Requerimientos Financieros del Sector Público —la medida más amplia del endeudamiento público— aumentarán a 54.9% del PIB en 2026. Esta trayectoria refleja la presión fiscal en un contexto de crecimiento débil, donde la consolidación fiscal planeada por el gobierno tendrá que navegar un entorno de ingresos limitados y un gasto público que, tras un subejercicio significativo en los últimos meses, se espera que se acelere en la segunda mitad del año. Banamex anticipa que el gasto público se incrementará como está presupuestado y que esto, junto con una moderación del entorno de incertidumbre, podría dar cierto impulso a la actividad en el resto del año, aunque el crecimiento seguiría siendo modesto. La operación de manejo de pasivos con bonos de largo plazo es consistente con una estrategia de reducir los riesgos de refinanciamiento de corto plazo en un contexto donde las condiciones financieras globales podrían endurecerse.
Multilateral
El frente multilateral ofrece una lectura de dos velocidades. El FMI centra su mensaje en los riesgos globales: la economía mundial crecerá 3.1% en 2026 bajo el supuesto de un conflicto limitado en Medio Oriente, pero las perspectivas están dominadas por riesgos a la baja que incluyen una guerra prolongada, mayor fragmentación geopolítica, decepciones sobre la productividad asociada a la inteligencia artificial, o renovadas tensiones comerciales. La directora de Comunicaciones del FMI ofreció una conferencia de prensa el 25 de junio donde se discutieron los acontecimientos más recientes, incluyendo el impacto del conflicto en Medio Oriente, aunque los detalles específicos de esa sesión no están disponibles en las fuentes.
La OCDE, por su parte, publicó estudios económicos sobre Perú enfocados en la necesidad de consolidación fiscal y reformas para impulsar el crecimiento inclusivo. Estos estudios no tienen un impacto directo sobre México, pero revelan el tipo de recomendaciones que el organismo suele extender a economías latinoamericanas con retos fiscales similares. En particular, el estudio de Perú 2023 estimó que un paquete de reformas estructurales podría elevar el crecimiento de largo plazo a 3.9% en el periodo 2025-2027, una referencia aspiracional para México, cuyo crecimiento promedio en el periodo 2000-2018 fue de apenas 1.9% y que acumularía cuatro años consecutivos por debajo de ese umbral si se cumplen las proyecciones actuales.
Las calificadoras de riesgo mantienen a México bajo vigilancia. Moody’s ha estado activa en la región con eventos como Inside LatAm en El Salvador y Panamá, donde analistas senior que cubren a México han participado en discusiones sobre riesgo soberano. Aunque no se publicó una acción de calificación específica esta semana, el contexto de revisiones a la baja en las proyecciones de crecimiento, aumento en los requerimientos financieros del sector público y la inminente revisión del T-MEC mantienen el perfil crediticio del soberano en una posición que requiere monitoreo cercano.
En qué poner atención la próxima semana
- 30 de junio: Publicación de la confianza del consumidor de mayo en México, un termómetro del sentimiento de los hogares en un entorno de desaceleración económica.
- 1 de julio: Inicio formal del proceso de revisión del T-MEC, un hito que marcará la pauta para la certidumbre comercial y de inversión en México durante los próximos meses. También se publican las remesas de mayo, un termómetro del ingreso disponible de los hogares.
- 2 de julio: Publicación de la Encuesta de Expectativas de los Especialistas en Economía del Sector Privado de Banxico, que permitirá ver la evolución de las proyecciones de crecimiento, inflación y tasa de referencia tras la pausa monetaria.
- 9 de julio: Publicación de la inflación de junio (INPC) por parte del INEGI. El dato completo del mes será crucial para evaluar si la desaceleración de la primera quincena se sostuvo y si los servicios cedieron tras el pico del Mundial.