Radar Macroeconómico — 5 de octubre de 2026
El peso corrige, las remesas caen por primera vez en seis meses y el FMI exige disciplina fiscal. El rebote del PIB no basta para ocultar los riesgos estructurales.
Peso débil, fisco bajo presión y FMI pide más
Esta semana, el Radar se estructura en torno a tres ejes que dominaron el research institucional: la depreciación del peso mexicano en septiembre, que los analistas atribuyen principalmente a una corrección de valuación por la reducción del diferencial de tasas con Estados Unidos; la publicación de la evaluación del Artículo IV del FMI, que reconoce la mejoría del PIB pero urge una consolidación fiscal más ambiciosa para frenar la trayectoria ascendente de la deuda; y el deterioro de las remesas en agosto, que cayeron por primera vez en seis meses, señal de alerta para uno de los principales soportes externos de la economía. A esto se suma la evaluación del Departamento de Estado sobre el Plan México, que encuentra avances modestos y rezagos en inversión, empleo y productividad. En conjunto, las fuentes pintan una economía que se recupera en el corto plazo —con un PIB del 2T26 que superó expectativas y una balanza comercial récord en exportaciones de servidores para IA— pero enfrenta riesgos estructurales que el FMI, el Departamento de Estado y los propios analistas privados señalan de forma consistente.
Crecimiento y actividad
El PIB del segundo trimestre de 2026 confirmó el rebote tras la contracción del 1T26, pero el consenso de analistas y el FMI proyectan una desaceleración hacia el cierre del año, con la economía operando por debajo de su potencial y señales de debilidad en los indicadores de confianza empresarial.
La economía mexicana creció 1.4% trimestral desestacionalizado en el 2T26, revisado ligeramente a la baja desde la estimación inicial de 1.5% pero aún por encima de las expectativas del mercado que anticipaban 1.3%. En términos anuales, el PIB avanzó 2.1% YoY en el mismo periodo. El rebote fue generalizado: las actividades primarias se expandieron 2.4% trimestral, impulsadas por los precios elevados del petróleo y gas en la región del Golfo; las secundarias crecieron 1.6%; y los servicios avanzaron 1.4%. Este desempeño permitió que el consenso de analistas de la Encuesta Banxico de septiembre elevara su expectativa de crecimiento anual promedio para 2026 a 1.40%, desde 1.30% en agosto, acercándose a la proyección puntual del propio banco central de 1.5%.
Sin embargo, la lectura hacia adelante es menos optimista. El FMI, en su evaluación del Artículo IV, proyecta un crecimiento anual promedio de 1.5% para 2026 y 1.8% para 2027 —impulsado por las exportaciones—, pero advierte que la consolidación fiscal se ha desacelerado y que la deuda podría seguir una trayectoria ascendente. Los modelos de Trading Economics proyectan un crecimiento trimestral desestacionalizado de apenas 0.20% para el 3T26 y un crecimiento anual promedio de 0.90% en 2027. Estas cifras contrastan con las proyecciones del FMI, aunque la comparación directa entre métricas distintas —trimestral desestacionalizada frente a anual promedio— requiere cautela; la divergencia también refleja diferencias en los supuestos sobre el impacto de la política fiscal y el entorno externo, aunque las fuentes no detallan las razones metodológicas específicas de cada pronóstico.
Los indicadores de confianza empresarial refuerzan la cautela. El Indicador Global de Opinión Empresarial de Confianza (EMOE) se mantuvo en 48.4 puntos en septiembre, por debajo del umbral de 50 puntos que separa la expansión de la contracción, acumulando 19 meses consecutivos en terreno negativo. Por sectores, manufacturas se ubicó en 48.0 puntos con una contracción anual de -1.3 puntos; servicios no financieros en 48.4 puntos con una caída anual de -2.1 puntos; comercio en 48.9 puntos; y construcción en 47.8 puntos. En el frente externo, la confianza del consumidor en Estados Unidos, medida por el Conference Board, cayó en septiembre a 81.9 puntos —su nivel más bajo desde 2014—, lo que añade un riesgo a la demanda de exportaciones mexicanas, aunque no es un dato de la economía doméstica.
El Departamento de Estado de EE.UU., en su Mexico Investment Climate Statement 2026, evaluó el Plan México con resultados mixtos. Reconoce “avances modestos” en el valor agregado nacional de las exportaciones y una ligera reducción de la pobreza laboral, pero señala que la inversión, el crecimiento económico, la creación de empleo formal, la competitividad y la productividad “se han deteriorado o permanecen por debajo de las metas”. El think tank México, ¿cómo vamos? añade que el país pasó del lugar 13 al 15 entre las mayores economías del mundo entre 2024 y 2025, alejándose de la meta del Plan México de colocarse en el top 10.
Inflación y política monetaria
La inflación general se acerca a la meta de Banxico, pero la subyacente persiste por arriba del 3.9% y el banco central mantiene una postura neutral, con el mercado descontando que la tasa se quedará en 6.50% hasta 2027.
La trayectoria de la inflación ha sido volátil en los últimos meses. La inflación general anual tocó un mínimo de 3.10% en la primera quincena de julio —su nivel más bajo desde mayo de 2020—, pero repuntó a 3.26% en agosto y se aceleró a 3.42% en la primera quincena de septiembre. La inflación subyacente, que excluye los componentes más volátiles, se ubicó en 3.88% anual en agosto, su séptimo mes consecutivo de desaceleración y el segundo por debajo del 4%. Esta dinámica —general volátil acercándose a la meta, subyacente descendiendo lentamente— ha llevado al consenso de la Encuesta Banxico de septiembre a revisar a la baja sus expectativas: la inflación general para el cierre de 2026 bajó a 3.87% (desde 3.90%), mientras que la subyacente se ajustó a 3.90% (desde 3.99%). Para 2027, las expectativas también se moderaron a 3.82% y 3.78%, respectivamente.
El FMI advierte, sin embargo, que las persistentes presiones en los precios subyacentes y el nivel algo elevado de las expectativas de inflación podrían retrasar hasta principios de 2028 el retorno sostenido a la meta de 3%. Esta visión contrasta con la del consenso privado, que proyecta una convergencia más rápida —la diferencia radica en que el FMI incorpora en su análisis los riesgos de efectos de segunda ronda por el shock energético global y la guerra en Medio Oriente, factores que el consenso de la encuesta tiende a subponderar en sus proyecciones de corto plazo.
En este contexto, Banxico mantuvo la tasa de interés de referencia en 6.50% en sus reuniones de agosto y septiembre. La tasa real ex ante —calculada como la diferencia entre la tasa nominal y la expectativa de inflación a 12 meses— se ubicó en 2.33% en septiembre, dentro del rango estimado de tasa neutral real por el propio Banxico, entre 1.8% y 3.6%. Esto implica que la política monetaria es neutral: no estimula ni restringe la actividad económica, pero tampoco combate activamente la inflación. El mercado no espera cambios: la mediana de la Encuesta Banxico mantiene la tasa en 6.50% para los cierres de 2026 y 2027. Actinver coincide en que Banxico no moverá la tasa en lo que resta de 2026, mientras que la Fed subió en septiembre a un rango de 3.75%-4.00% y se espera un alza adicional antes de fin de año, lo que reduciría el diferencial de tasas a 2.25 puntos —su nivel más bajo desde al menos 2007.
El FMI recomendó mantener una postura monetaria moderadamente restrictiva hasta que existan señales claras de convergencia sostenida al 3%, y advirtió que podría ser necesario un mayor endurecimiento si la desinflación se estanca. Esta recomendación choca con la expectativa del mercado de una pausa prolongada, y refleja la preocupación del organismo por los riesgos inflacionarios que persisten en el entorno global: precios energéticos elevados, fragmentación geopolítica y una demanda resiliente en EE.UU. que mantiene la inflación por encima del 3%.
Mercados y tipo de cambio
El peso registró su peor desempeño mensual desde junio de 2024 con una depreciación de 6.2% en septiembre, que los analistas atribuyen en un 90% a una corrección de valuación por la reducción del diferencial de tasas con la Fed.
El tipo de cambio pasó de 16.99 pesos por dólar al inicio de septiembre a 18.04 al cierre del mes, y continuó su escalada el 1 de octubre hasta 18.29 —su nivel más alto desde noviembre de 2025—. El movimiento convirtió al peso en la divisa de peor desempeño a nivel global durante septiembre. Actinver estima que aproximadamente el 90% de esta depreciación respondió a una corrección de valuación, no a un deterioro de los fundamentos económicos mexicanos. Su modelo de valor justo, basado en diferenciales de tasas de interés y flujos de dólares por remesas, inversión extranjera, exportaciones y reservas, indicaba que a finales de agosto el peso estaba 5% por debajo de su valor justo —es decir, sobrevaluado—. Con el ajuste de septiembre y el 1 de octubre, el tipo de cambio alcanzó y rebasó ligeramente su valor justo estimado de 18.00 pesos por dólar.
La causa principal de la depreciación es la reducción del diferencial de tasas entre Banxico y la Reserva Federal. En 2023, ese diferencial llegó a ser de 6.25 puntos porcentuales, atrayendo flujos de carry trade que fortalecieron al peso. Hoy es de apenas 2.50 puntos —el más bajo desde 2007—, luego de que Banxico recortó su tasa de 11.25% a 6.50% en los últimos dos años, mientras que la Fed la subió en septiembre a un rango de 3.75%-4.00%. Actinver proyecta que la Fed subirá una vez más antes de fin de año, llevando el diferencial a 2.25 puntos, lo que mantendrá la presión sobre el peso.
El entorno global añade presión. El rendimiento del bono del Tesoro de EE.UU. a 10 años alcanzó 5.34% el 1 de octubre —su nivel más alto desde 2002—, y el bono a 30 años llegó a 5.55% el 30 de septiembre, encareciendo el financiamiento para los mercados emergentes. A esto se suma la fortaleza del dólar, impulsada por una economía estadounidense resiliente y una Fed que mantiene un sesgo restrictivo. Las elecciones presidenciales en Brasil —celebradas el 4 de octubre— y las elecciones intermedias en EE.UU. del 3 de noviembre añaden incertidumbre política que podría generar volatilidad adicional en monedas emergentes, incluido el peso, que es una de las más líquidas y opera 24/7.
La divergencia en los pronósticos de tipo de cambio refleja diferentes metodologías. El consenso de la Encuesta Banxico mantiene su expectativa en 17.50 pesos por dólar para el cierre de 2026, mientras que Actinver revisó su pronóstico a 18.00. La diferencia radica en que el consenso captura la mediana de las expectativas del sector privado —que tiende a ajustarse con rezago—, mientras que Actinver utiliza un modelo de valor justo que ya incorpora la corrección observada y la expectativa de un diferencial de tasas a la baja. Para 2027, Actinver proyecta 18.50, mientras que el consenso se ubica en 18.04.
Sector externo y geopolítica
Las exportaciones de servidores para IA se dispararon 122% anual en agosto, impulsando un superávit comercial récord, pero las remesas cayeron por primera vez en seis meses, señal de alerta por el endurecimiento migratorio en EE.UU.
La balanza comercial registró un superávit de 605 millones de dólares en agosto, con lo que el acumulado enero-agosto alcanzó 9.9 mil millones de dólares —el segundo más alto para un periodo comparable desde que se tiene registro, solo por debajo del observado durante la pandemia en 2020—. El motor de este desempeño fue el sector de equipos eléctricos y electrónicos, cuyas exportaciones crecieron 122.3% anual en agosto, en un contexto de elevada demanda estadounidense por insumos vinculados con centros de datos para inteligencia artificial y restricciones comerciales a productos de socios asiáticos. Las exportaciones manufactureras no automotrices avanzaron 62.9% anual, mientras que las automotrices cayeron -2.4%. Por destino, las ventas no petroleras a EE.UU. crecieron 45.2% anual, frente a 23.5% al resto del mundo.
Las exportaciones mexicanas de servidores alcanzaron 82,900 millones de dólares en el primer semestre de 2026, con el 93.9% destinado a EE.UU. Esta cifra refleja la magnitud del boom de inversión en IA: según Oxford Economics, la inversión relacionada con IA representó alrededor del 27% de la inversión fija de EE.UU. durante el 2T26. Sin embargo, el mismo estudio advierte que la IA podría ampliar la brecha de ingresos entre México y EE.UU., ya que la economía estadounidense tiene mayor capacidad para convertir la tecnología en productividad —se estima que la IA añadirá entre 0.3 y 0.5 puntos porcentuales al crecimiento potencial de EE.UU. entre 2026 y 2040, frente a solo 0.1-0.3 puntos para las principales economías de América Latina.
En contraste con el dinamismo exportador, las remesas familiares cayeron 3.56% anual en agosto, ubicándose en 5,452 millones de dólares —la primera contracción desde enero de 2026 y la mayor desde noviembre de 2025—. El número de operaciones se contrajo 6.39% anual, acumulando 16 de los últimos 17 meses en terreno negativo, mientras que la remesa promedio subió 3.26% anual a 412 dólares, reflejando una mayor concentración de envíos. En el acumulado enero-agosto, las remesas suman 41,802 millones de dólares, un crecimiento de 2.20% respecto al mismo periodo de 2025, pero la tendencia es claramente descendente.
Los riesgos para las remesas son significativos. El empleo de mexicanos en EE.UU. muestra crecimiento nulo en lo que va de 2026 —la peor cifra para un periodo comparable desde 2020—, en contraste con los 455 mil empleos creados en promedio durante los cinco años previos (2021-2025). La política de deportaciones y las medidas para restringir el envío de remesas por parte de indocumentados —incluyendo una orden ejecutiva firmada en mayo que instruye al Departamento del Tesoro a proponer cambios regulatorios— añaden presión. Aunque el plazo de 90 días para las modificaciones venció en agosto sin anuncios concretos, la Casa Blanca espera que las modificaciones estén listas para noviembre, lo que podría generar un deterioro adicional hacia el cierre del año y en 2027.
Fiscal y deuda pública
El déficit fiscal de enero-agosto fue menor al programado, pero el FMI advierte que la consolidación se ha desacelerado y la deuda pública podría seguir una trayectoria ascendente si no se implementan medidas más ambiciosas.
Las finanzas públicas mostraron un desempeño mejor al previsto en el periodo enero-agosto de 2026. El déficit presupuestario se ubicó en 739.0 mil millones de pesos, menor al déficit programado de 1,015.0 mil millones de pesos, mientras que el balance primario registró un superávit de 83.5 mil millones de pesos —en contraste con el déficit contemplado en el programa—. Los ingresos presupuestarios crecieron 1.3% real anual, con los ingresos tributarios avanzando apenas 0.6% real anual y los petroleros subiendo 10.5%. El gasto neto presupuestario aumentó 3.3% real anual, con el gasto programable avanzando 4.9% real anual. El costo financiero se redujo 3.5% real anual, ubicándose 122 mil millones de pesos por debajo de lo programado, favorecido por la apreciación cambiaria y la estrategia de manejo de pasivos. El Saldo Histórico de los Requerimientos Financieros del Sector Público (SHRFSP) se ubicó en 51.5% del PIB al cierre de agosto de 2026.
El FMI, sin embargo, advierte que la consolidación fiscal continuó en 2026 pero a un ritmo más lento, tras la marcada reducción del déficit registrada en 2025. La propuesta de presupuesto para 2027 implica una consolidación más gradual que la anunciada anteriormente y una trayectoria ascendente para la deuda en los siguientes años. Para colocar la deuda en una trayectoria descendente, el organismo recomienda incrementar la recaudación —elevando impuestos subnacionales a la propiedad y vehículos, eliminando gradualmente los incentivos fiscales en zonas fronterizas, aumentando y ampliando el impuesto al carbono, y reformando el ISR de personas físicas—, priorizar mejor el gasto —focalizando programas sociales, eliminando progresivamente los subsidios a combustibles y fortaleciendo las finanzas de Pemex—, y permitir una mayor participación del sector privado.
El Departamento de Estado de EE.UU. añade una dimensión operativa a las preocupaciones fiscales. Empresas estadounidenses reportan una fiscalización más intensa por parte del SAT, tácticas agresivas de negociación, solicitudes de información consideradas excesivas y cancelaciones impredecibles de certificados de sello digital. Las devoluciones de IVA enfrentan retrasos de hasta seis meses, y las auditorías pueden revisar retroactivamente hasta cinco años. Aunque el reporte reconoce medidas adoptadas por el gobierno mexicano para atender parte de estas preocupaciones, la inconsistencia en algunas auditorías ha generado costos legales y administrativos no previstos para las compañías.
En el frente de financiamiento, las Afores continúan fortaleciendo su papel como principal fuente de recursos para el gobierno. Sus tenencias de deuda pública en moneda local alcanzaron un récord de 4.3 billones de pesos en agosto, un aumento de 6% en lo que va del año y de 32% desde principios de 2025. Esta creciente demanda de bonos gubernamentales ha ayudado a compensar la salida de inversionistas extranjeros en un entorno de elevada volatilidad global, y el crecimiento esperado de sus activos —de alrededor de 9 billones de pesos actualmente a 12 billones en 2030— podría ayudar a México a cubrir gran parte de sus necesidades de financiamiento interno.
Multilateral
El FMI publicó su evaluación del Artículo IV para México, reconociendo la mejoría del PIB pero urgiendo una consolidación fiscal más ambiciosa y una postura monetaria restrictiva hasta que la inflación converja al 3%.
La evaluación del FMI, publicada esta semana, ofrece una radiografía matizada de la economía mexicana. Por un lado, reconoce que el PIB se fortalecerá de 1.5% en 2026 a 1.8% en 2027, impulsado por las exportaciones, y que la inflación general ha disminuido en los últimos meses, acercándose a la meta. Identifica como factores de apoyo unas políticas fiscales y monetarias menos restrictivas, la aceleración de las exportaciones a EE.UU., el impacto limitado del shock mundial en los precios de la energía —gracias a la escasa dependencia de combustibles importados y la estabilidad de los precios regionales del gas natural—, y las medidas fiscales para proteger los precios internos de la gasolina.
Por otro lado, el organismo advierte sobre riesgos estructurales que podrían limitar el crecimiento en el mediano y largo plazos. La consolidación fiscal se ha desacelerado, y la propuesta de presupuesto para 2027 implica una trayectoria ascendente para la deuda. Las persistentes presiones en los precios subyacentes y el nivel algo elevado de las expectativas de inflación podrían retrasar hasta principios de 2028 el retorno a la meta de 3%. El FMI recomienda mantener una postura de política monetaria moderadamente restrictiva hasta que existan señales claras de convergencia sostenida, y advierte que podría ser necesario un mayor endurecimiento si la desinflación se estanca.
En el frente fiscal, las recomendaciones son contundentes: aumentar la recaudación, priorizar mejor el gasto, eliminar progresivamente los subsidios a los combustibles, fortalecer de manera duradera las finanzas de Pemex, y reformar el ISR para fomentar la formalización. El organismo considera que la credibilidad del programa fiscal se fortalecería con la identificación temprana de medidas equilibradas y creíbles para proteger los objetivos de mediano plazo y generar espacio para infraestructura y salud.
El FMI también actualizó sus perspectivas globales, proyectando un crecimiento mundial de 3.0% en 2026 y 3.4% en 2027, prácticamente sin variaciones respecto a abril. Las perspectivas son desiguales: el shock de la guerra está afectando a los importadores de energía y las economías vulnerables, mientras que la demanda impulsada por la inteligencia artificial favorece a los países integrados en la cadena de valor tecnológica mundial —una dinámica que beneficia a México en el corto plazo por su rol como proveedor de servidores, pero que, como advierten Oxford Economics y el propio FMI, podría ampliar la brecha de ingresos con EE.UU. en el mediano plazo si no se acelera la adopción de la tecnología en el tejido productivo doméstico.
En qué poner atención la próxima semana
- México: confianza del consumidor de septiembre (martes 6 de octubre). El dato permitirá evaluar si el deterioro en la percepción de los hogares continúa o se estabiliza, luego de que en agosto el indicador se ubicó en 46.1 puntos.
- EE.UU.: minutas de la Reserva Federal (miércoles 7 de octubre). El mercado buscará pistas sobre la magnitud y el calendario de los próximos movimientos de la Fed, tras el alza de septiembre que llevó la tasa al rango de 3.75%-4.00%.
- México: inflación de la segunda quincena de septiembre (jueves 8 de octubre). El dato será clave para evaluar si el repunte de la primera quincena a 3.42% anual fue un episodio aislado o el inicio de una tendencia. La subyacente, que se ubicó en 3.88% en agosto, será observada de cerca por el mercado para calibrar las expectativas de política monetaria.
- México: minutas de la decisión de política monetaria de Banxico de septiembre (jueves 8 de octubre). Las minutas revelarán el balance de riesgos que discutió la Junta de Gobierno y podrían dar señales sobre la trayectoria futura de la tasa, especialmente en un contexto donde la tasa real ex ante se ubica en terreno neutral.
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